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Sociedad

Los mayores de 65 años que viven solos alcanzan los 40.700 en Balears

Los datos del INE ponen de relieve el crecimiento en las islas de uno de los colectivos sociales más vulnerables

La pensión media de viudedad que se cobra en las islas es la segunda más baja de España

Acto dedicado a las personas mayores organizado en la Plaça Major de Palma.

Acto dedicado a las personas mayores organizado en la Plaça Major de Palma. / G. Bosch

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Fernando Guijarro

Fernando Guijarro

Palma

Uno de los colectivos más vulnerables, como es el de las personas mayores que viven solas, no deja de aumentar en Balears al acceder al mismo un número creciente de los denominados ‘boomers’, es decir, de aquellos que nacieron principalmente durante los años 50 y 60 del siglo pasado en pleno auge de la natalidad en España.

La cifra de personas mayores de 65 años que viven solas en Balears se ha elevado hasta las 40.700, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de la encuesta de población activa. Se trata de uno de los colectivos más vulnerables, especialmente en el caso de las mujeres que dependen de pensiones de viudedad, al situarse las de las islas como las segundas más bajas de España, una situación que solo es peor en Galicia.

Son precisamente las mujeres las que componen la mayor parte de este colectivo. Los datos del INE cifran en 31.200 los hogares compuestos por una sola persona en la que esta es del género femenino, frente a los 9.500 en los que se trata de un varón.

La atención que este grupo merece muestra además un notable crecimiento. Esta cifra de 40.700 personas mayores de 65 años residiendo en soledad corresponde al cierre del primer semestre de este año. Al concluir 2024 el INE situaba ese número en 38.500.

Se advierte además que la pirámide poblacional permite pronosticar que ese grupo poblacional se va a seguir incrementando durante los próximos ejercicios. Desde las organizaciones que atienden a este colectivo se señala que esa soledad no supone necesariamente un problema, ya que en muchos casos se trata de individuos plenamente autosuficientes que además han elegido este tipo de vida y mantienen una intensa vida social en sus relaciones familiares y de amigos, pero sí cuando no es deseada.

Carencias

Las carencias aparecen cuando es una soledad impuesta, como en los casos de la pérdida de la pareja, y comienzan aumentar las situaciones de dependencia con la edad, a lo que se pueden sumar los casos de precariedad económica.

Taller de Cruz Roja para personas mayores

Taller de Cruz Roja para personas mayores / G. Bosch

Sobre estos últimos, hay que señalar que la generación de mujeres que alcanzan la edad de los 65 años está formada por un número creciente de personas que han tenido una vida laboral normalizada y que al concluir ese periodo pueden acceder a una pensión de jubilación. Pero sigue habiendo un número elevado que dependen de la pensión de viudedad o de una no contributiva. En estos últimos casos, los ingresos son mínimos y todo ello en una comunidad autónoma en la que el precio de los alquileres aparece entre los más elevados del país.

En relación con esa precariedad económica, hay que tener en cuenta que la pensión de viudedad media en Balears es de 880 euros mensuales, la segunda más baja de España (en Galicia es de 834 euros), claramente por debajo de los 1.169 euros del País Vasco, la más elevada.

En el caso de la pensión de jubilación, la media de las islas es de 1.451 euros mensuales, en este caso la sexta más baja del Estado, al ser inferiores las de Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura (la más baja), Murcia y Galicia.

A ello hay que sumar el problema añadido de que una parte importante de los mayores de 65 años no está habituada a moverse en el nuevo ‘mundo digital’, y su vulnerabilidad se eleva cuando tiene que hacer gestiones a través de internet sin disponer de ayuda de ningún familiar o amigo más habituado a estas prácticas.

Eso se refleja, por ejemplo, en las protestas que se generan ante el cierre de oficinas bancarias en las que la atención era personal, para desviarse hacia la que estas entidades ofrecen a través de sus páginas web y aplicaciones de móvil.

Servicios

Prueba de esta evolución al alza es también el elevado número de personas mayores que son atendidas por organizaciones sociales como Cruz Roja en las islas.

Durante los siete primeros meses de este año, el área de mayores de Cruz Roja ha atendido a 9.676 personas que han alcanzado los 65 años. Desde este organismo se añade que la soledad es un problema común de los mayores a los que se ayuda, y que de forma transversal durante el pasado año se atendieron a 12.648 usuarios.

Representantes de Cruz Roja han venido poniendo de relieve que la soledad de los mayores, cuando no es deseada, resulta «dolorosa», y que puede tener impacto sobre la salud los que la padecen, pudiendo deteriorar los hábitos de suelo, por ejemplo.

Para hacer frente a estas situaciones, esta organización dispone de diferentes servicios, entre los que se encuentra el teléfono gratuito 900444111, con el que se busca que las personas en situación de soledad no deseada puedan contactar con voluntarios de Cruz Roja.

También se ofrece el programa de reparto de alimentos a domicilio, que no se limita a personas que están solas; la teleasistencia, con un reloj desde el que se puede pedir ayuda tanto desde la casa como en la calle; o un plan que supone que un voluntario visita a la persona sola para conversar con ella, entre otros.

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