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Una mallorquina en Granada tras el terremoto: "No he vivido ninguno tan fuerte como el de anoche"

Lola Berrocal, arquitecta de 48 años, reside en Granada desde 1996 y asegura que el seísmo de magnitud 5 ha sido "con diferencia" el más intenso que ha sentido

"Se caían cosas de las estanterías, mis hijos se despertaron y mucha gente ha pasado la noche en la calle o en los coches"

La mallorquina Lola Berrocal, junto a su familia en Granada.

La mallorquina Lola Berrocal, junto a su familia en Granada. / DM

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Lola Berrocal ha vivido muchos terremotos. Esta mallorquina de 48 años se trasladó a Granada en 1996 para estudiar Arquitectura y acabó construyendo allí su vida: trabaja como arquitecta, tiene un pequeño estudio con su marido, se casó en la ciudad y tiene dos hijos. Está acostumbrada a que la tierra tiemble de vez en cuando porque en Granada los terremotos son "relativamente normales", comenta, pero lo que ha pasado en la noche del viernes al sábado ha sido diferente. "Yo no he vivido ningún terremoto como el que hubo anoche. El de la una de la madrugada se sintió con muchísima fuerza", relata.

El terremoto de magnitud 5, con epicentro en Alhendín, se produjo a las 1.04 horas y ha sido el mayor registrado en la zona desde 1955. Esta madrugada se han sucedido decenas de temblores, que han provocado más de 200 llamadas a los servicios de emergencias y daños materiales, aunque no se han registrado heridos.

Berrocal estaba durmiendo con su familia cuando comenzó el temblor. Lo primero que recuerda es el ruido: "Escuchamos crujidos de repente y entonces empezó a vibrar la casa entera", explica. La sacudida fue suficientemente intensa como para despertar a toda la familia y hacer caer objetos de las estanterías. Ella se levantó rápidamente para comprobar que sus hijos no tuvieran nada cerca que pudiera caerles encima.

Fueron apenas unos segundos, pero dentro de casa parecieron muchos más. "Duró mucho; bueno, hablamos de segundos, pero seis u ocho segundos se hicieron muy largos porque no dejaba de vibrar", recuerda. Vive en un sexto piso, donde el movimiento se percibió especialmente, aunque su vivienda apenas ha sufrido un par de grietas sin importancia en el murete de la terraza.

Comenta que su formación como arquitecta le permitió relativizar, en cierta medida, lo que estaba ocurriendo. Explica que la construcción en Granada está sometida a una normativa sísmica estricta y que los edificios modernos están calculados teniendo en cuenta este riesgo. Pero una cosa es saberlo y otra estar dentro de una vivienda que no deja de moverse: "Por mucho que lo racionalizara luego, impresiona", admite.

La noche la ha pasado prácticamente en vela. "No he dormido nada, las réplicas y la sensación de alerta han hecho que sea muy difícil conciliar el sueño", cuenta. Y, según explica, no ha sido la única, porque conoce a numerosos vecinos y amigos que han decidido abandonar sus casas después del terremoto. Muchas personas han preferido pasar el resto de la madrugada en coches, parques o espacios abiertos de sus urbanizaciones. "Ha habido mucha gente que ha dormido en la calle o en los coches", añade Berrocal.

En su entorno, los daños que ha podido observar son sobre todo materiales: revestimientos desprendidos, elementos de terrazas que han caído a la calle y algunos vehículos afectados. La mallorquina comenta que, según ha podido leer en las noticias, no hay constancia de daños estructurales graves en edificios modernos, pero reconoce que son más "preocupantes" las construcciones antiguas o que ya se estaban en peor estado.

La mallorquina ya había vivido los terremotos que sacudieron Granada en 2021, pero asegura que ninguno le produjo una sensación comparable a este. "Se caían cosas de las estanterías, la casa vibraba, mis hijos se despertaron y mucha gente ha pasado la noche en la calle", relata.

Además, la mañana tampoco ha ayudado a recuperar la calma, porque Granada ha amanecido con tormenta, rayos y truenos, hasta el punto de que los vecinos se lo toman con humor: "Escuchábamos un ruido y decíamos: ¿Esto ha sido un trueno o una réplica? Pues no lo sé", ríe la mallorquina. Las réplicas han sido de menor intensidad, pero todavía hay mucha incertidumbre: "Esto es impredecible. Hay tecnología para calibrar lo que ha sido, pero no para preverlo".

Aunque Granada es ya su hogar, Berrocal mantiene una estrecha relación con Mallorca. Aquí vive su familia y regresa varias veces al año. Después de casi tres décadas fuera de la isla, los terremotos forman parte hasta cierto punto de la ciudad en la que vive, pero el de esta madrugada ha sido distinto: "Con diferencia, ha sido el peor que he vivido".

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