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La masificación se disparó en Sóller en busca del mejor mirador

La gasolinera del muelle comercial tuvo que cerrar a media mañana al quedarse sin combustible para servir a las embarcaciones

Las retenciones en la entrada al pueblo se produjeron antes de lo habitual y el acceso al Faro de Muleta tuvo que ser cortado

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Sóller

El municipio de Sóller se convirtió en uno de los grandes epicentros del seguimiento del eclipse en Mallorca. Sus cumbres más altas, el mar abierto, las terrazas del Port, los balcones de los hoteles, el faro de Muleta, el mirador de ses Barques o el camino que conduce a Bàlitx fueron algunos de los lugares tomados por numerosos aficionados a la astronomía que convirtieron Sóller, a diario masificado, en un enjambre de turistas y residentes con un único objetivo: encontrar la mejor atalaya.

Numerosas embarcaciones zarparon del Port ya a primera hora de la mañana para situarse en distintos puntos de la costa de la Serra donde fondear a la espera del eclipse. Fue el caso de dos grandes barcos que estaban apostados en la costa de s’Illeta. Algunas de estas embarcaciones ya «cogieron sitio» a lo largo de la jornada del pasado martes para tener una vista privilegiada para el eclipse.

La gasolinera del muelle comercial del Port tuvo que cerrar a media mañana al quedarse sin combustible para servir a las embarcaciones. Primero se agotó el diesel y más tarde la gasolina. Algunos sollerics pusieron rumbo a Cala Tuent con el objetivo de alejarse de la masificación y observar el eclipse desde otro enclave privilegiado de la costa de la Serra. Efectivos de la Guardia Civil del Mar y de Ports IB se desplegaron en aguas del Port para controlar el tráfico de embarcaciones en la bocana de la bahía. Según explicaron, su trabajo tuvo mayor relevancia tras el eclipse, con una avalancha de embarcaciones retornando a sus puntos de origen. Su intención era evitar situaciones de peligro y que pudiera producirse algún incidente cuando ya había oscurecido.

Las primeras retenciones en la entrada de Sóller no faltaron, como a diario, pero se produjeron antes de lo habitual. Centenares de vehículos intentaron acceder al municipio bien pronto, lo que generó una larga fila tanto en la carretera de acceso al valle como en la del desvío. Muchos conductores quisieron ser previsores y llegar a tiempo a sus destinos desde donde observar el fenómeno astronómico.

Las terrazas del Port registraron más concurrencia de la habitual y en primera línea se instalaron muchos aficionados a la astronomía, armados con sus telescopios y trípodes. Lo hicieron bajo un sol de justicia protegidos por sombrillas y gorros. Incluso alguno se equipó con mantas térmicas para protegerse de los rayos solares.

La masificación fue tal que el camino que sube al Faro de Muleta, también conocido como el Faro del Cap Gros, con espectaculares vistas sobre el mar y la Serra, tuvo que ser cerrado al tráfico de vehículos. Solo se pudo acceder a pie, como hizo un grupo de turistas venidos desde Seattle, Estados Unidos.

Aparcar tanto en Sóller como en el Port fue un ejercicio más que complejo. Con los aparcamientos al completo, algunos se la jugaron y estacionaron en lugares inadecuados, como el centro de la plaza de los Reis de Mallorca. El ayuntamiento de Sóller expresó su malestar porque la Guardia Civil de Tráfico dejó abierta la carretera del Port. El dispositivo previsto por el Govern preveía el cierre a las 15 horas, pero ese corte no se produjo, según confirmó el portavoz del ayuntamiento, Carlos Darder, y convirtió el Port en uno de los puntos más saturados de la Serra. n

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