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Fenómeno astronómico

Daño en los ojos después del eclipse: los síntomas que pueden aparecer incluso días después

Ainhoa Rosselló, oftalmóloga especialista en retina de Son Llàtzer, explica qué señales deben preocupar después del eclipse y dónde acudir si aparecen

Una mancha en el centro de la visión, imágenes deformadas o cambios en los colores pueden indicar daño en la retina; el enrojecimiento, escozor y lagrimeo apuntan a una lesión en la córnea

Varias personas observan el eclipse desde la Playa de Palma.

Varias personas observan el eclipse desde la Playa de Palma. / B.RAMON

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

El eclipse ha acabado, pero las posibles consecuencias para los ojos pueden no haberlo hecho todavía. Algunas lesiones provocadas por observar el sol sin la protección adecuada no se manifiestan inmediatamente y los síntomas pueden aparecer o hacerse más evidentes incluso varios días después. Por eso, en los próximos días conviene prestar atención a cualquier cambio en la visión, especialmente entre los que han mirado directamente al sol durante varios segundos o dudan de que la protección que utilizaron fuera adecuada. Ainhoa Rosselló, oftalmóloga especialista en retina del Hospital Son Llàtzer, explica que después de la exposición solar pueden aparecer fundamentalmente dos tipos de lesiones: una que afecta a la retina y otra a la córnea, y los síntomas son diferentes.

La oftalmóloga especialista en retina Ainhoa Rosselló, de Son Llàtzer

La oftalmóloga especialista en retina Ainhoa Rosselló, de Son Llàtzer. / Son Llàtzer

La primera es la denominada maculopatía solar, que afecta a la zona central de la retina: "Puede aparecer desde justo después de la exposición hasta varios días después de que uno se dé cuenta", advierte Rosselló. La señal más característica es la aparición de una mancha en el centro del campo visual. Puede afectar a uno o a ambos ojos y dificulta precisamente aquellas tareas para las que necesitamos fijar la vista. "Mire donde mire el paciente, hay una mancha central que le impide ver bien las caras, leer bien o ver las cosas con detalle", explica la oftalmóloga.

También puede ocurrir que las imágenes comiencen a verse torcidas, que los objetos parezcan más grandes o más pequeños de lo habitual o que se produzcan alteraciones en la percepción de los colores. Los síntomas no tienen por qué aparecer de golpe: pueden empezar siendo muy sutiles y hacerse más evidentes conforme pasan los días. Por eso, la oftalmóloga aconseja a los pacientes que, "ante la duda, que consulten".

Ojo rojo, escozor y sensación de arenilla

Los síntomas son distintos cuando la radiación ha dañado la córnea. La fotoqueratitis solar suele comenzar a manifestarse aproximadamente entre seis y doce horas después de la exposición.

En este caso, las señales se parecen más a una irritación intensa del ojo: enrojecimiento, picor, escozor, lagrimeo o sensación de tener arenilla o algún cuerpo extraño dentro. Cuando la lesión es mayor, también puede aparecer dolor y visión borrosa, explica la oftalmóloga.

Hay una diferencia importante entre ambos tipos de daño. Rosselló recuerda que para la maculopatía solar no hay un tratamiento capaz de revertir directamente la lesión, mientras que las lesiones de la córnea sí pueden tratarse. Ante la sospecha de una afectación de retina, el diagnóstico requiere una valoración específica por un especialista y pruebas que habitualmente se realizan en una consulta de Oftalmología.

¿Dónde acudir si aparecen síntomas?

Los que han observado el eclipse y presentan alguno de estos síntomas tienen varias vías para pedir ayuda. Una de ellas es InfoSalut Connecta, donde el IB-Salut ha habilitado una opción específica para posibles lesiones oculares relacionadas con el eclipse. A través de una serie de preguntas se valorará la situación y se indicará qué atención inicial necesita el paciente y dónde debe acudir.

Otra posibilidad es dirigirse a las Urgencias de Atención Primaria, donde un médico o pediatra realizará una primera valoración. Dependiendo de lo que encuentre, podrá indicar tratamiento y una revisión posterior o derivar al paciente al hospital correspondiente.

Igualmente, Rosselló insiste en que un vistazo accidental de un instante no implica automáticamente que exista una lesión. El riesgo aparece especialmente cuando se ha mantenido la mirada fija sobre el sol durante varios segundos. Tampoco aconseja obsesionarse intentando calcular exactamente cuánto tiempo se miró: si después de haber observado el eclipse aparece sintomatología compatible, lo indicado es consultar.

"Las gafas funcionan"

¿Y los que utilizaron gafas homologadas? La especialista lanza un mensaje de tranquilidad: "Las gafas funcionan. Si se usaron correctamente, no habrá ningún problema", asegura. Otra cuestión es que el producto utilizado no fuera realmente fiable, estuviera deteriorado o se tratase de una falsificación. Por eso en las semanas previas los especialistas insistieron en comprarlas en ópticas, farmacias y otros establecimientos de confianza y comprobar su procedencia.

Igualmente, Rosselló confía en que la intensa campaña preventiva que se ha desarrollado en Baleares haya dado resultado: "Creo que la gente estaba muy concienciada, habrá ido bien".

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