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El mapa más irónico del eclipse en Mallorca: del jet privado al residente “como una sardina”

La cuenta mallorquina Cap de Fava amb Orelles tira de humor para retratar quién lo tiene más fácil para contemplar el eclipse total de Sol mientras las restricciones, los accesos a la Serra y la presión turística alimentan las críticas a la gestión

Imagen de archivo de un ensayo del eclipse hace varias semanas en la Playa de Palma.

Imagen de archivo de un ensayo del eclipse hace varias semanas en la Playa de Palma. / Manu Mielniezuk

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Palma

El eclipse total de Sol de este miércoles 12 de agosto será igual para todos. Otra cosa, ironiza Cap de Fava amb Orelles, es desde dónde podrá verlo cada uno en Mallorca.

La conocida cuenta mallorquina ha aprovechado la expectación por el fenómeno astronómico para publicar una particular «jerarquía para ver el eclipse» que divide a los espectadores en cuatro categorías: billonarios, multimillonarios, millonarios y, finalmente, residentes. Un mapa cargado de sarcasmo que conecta directamente con uno de los debates que han acompañado durante semanas a la preparación del gran día: las restricciones de movilidad, la masificación y la sensación de que incluso un fenómeno natural excepcional acaba condicionado por la presión turística de Mallorca.

Arriba de todo están los billonarios, que según el mapa podrán contemplar el eclipse «desde el jet privado, volando por encima de las nubes». «Amunt, on se mereixen!», remata la publicación.

Un escalón por debajo aparecen los multimillonarios, cómodamente instalados en un yate de 40 metros. La cuenta añade otra pulla especialmente reconocible este verano en Baleares: los imagina fondeados sobre la posidonia mientras contemplan precisamente «la naturaleza que han venido a disfrutar».

Para los simples millonarios, el plan se vuelve algo más terrenal: una suite con vistas a la Serra de Tramuntana. Y, si eso falla, la publicación bromea con la posibilidad de llegar con muchas horas de antelación para situarse en alguno de los puntos privilegiados antes de que entren en vigor las restricciones.

Y después están los residentes.

De Inca al eclipse pasando por el tren y el bus

Aquí la ironía se vuelve bastante más reconocible para quien vive todo el año en Mallorca. «Si eres de Inca, a ver si cabes en el tren, y después en el bus», resume la publicación.

Para los residentes en Palma que no tengan la fortuna de disponer de un ático con vistas despejadas hacia poniente, la alternativa que dibuja Cap de Fava amb Orelles pasa por desplazarse hacia Can Pere Antoni, el Molinar o el Paseo Marítim y contemplar el eclipse junto a miles de personas, «como una sardina dentro de una lata».

La publicación termina condensando toda la crítica en una frase: «La teva illa cada vegada està més pensada perquè la gaudeixin els qui hi venen... no els qui hi viuen».

La broma ha encontrado terreno abonado porque las condiciones de acceso aprobadas para este miércoles han generado debate durante las últimas semanas.

«La teva illa cada vegada està més pensada perquè la gaudeixin els qui hi venen... no els qui hi viuen».

Ser residente no da prioridad en las zonas oficiales

El propio Govern aclara en sus preguntas frecuentes sobre el eclipse que las Zonas de Observación Oficial (ZOO) están abiertas tanto a residentes como a visitantes y funcionan exclusivamente en función del aforo. La explicación oficial es explícita: ser residente no otorga prioridad de acceso. Cuando una zona está llena, se cierra para todos.

La situación es diferente en las carreteras sometidas a restricciones. Pueden circular, entre otros colectivos, los residentes de la zona afectada, trabajadores, transporte público y personas que acrediten determinadas reservas. Un cliente de un hotel situado dentro de una zona restringida puede acceder mostrando la documentación de su alojamiento. También puede hacerlo un cliente de un restaurante si dispone de reserva y tiene el estacionamiento garantizado.

Ahí se encuentra precisamente una de las críticas que ha circulado estos días: un residente de Palma, Inca o Manacor que simplemente quiera desplazarse a la Serra para contemplar el eclipse no cuenta con esa excepción, mientras una reserva comercial puede justificar el acceso.

El Govern rechaza que esto suponga un trato diferente entre residentes y turistas. Su criterio oficial es que las medidas se aplican a todo el mundo por igual y que las excepciones se basan en circunstancias objetivas —vivir o trabajar en la zona, tener una vivienda o disponer de una reserva— y no en ser turista o residente.

Sin embargo, esta regulación ha dado pie incluso a críticas que hablan de una «privatización del eclipse», al considerar que disponer de capacidad económica para reservar un alojamiento o un establecimiento en una zona privilegiada puede terminar facilitando un acceso que no tiene quien simplemente vive en otra parte de Mallorca.

El eclipse como último símbolo de la saturación turística

La polémica viene de antes. Menys Turisme, Més Vida ya situó expresamente el eclipse en el centro de la protesta contra la masificación celebrada el pasado 26 de julio en Palma.

En su manifiesto, la plataforma acusó a la «maquinaria turística» de haber utilizado el fenómeno del 12 de agosto para atraer más visitantes y disparar precios pese al riesgo de incrementar todavía más la presión sobre Mallorca en pleno agosto. La organización reclamó que las necesidades de los residentes se situaran por delante de los intereses asociados al modelo turístico.

También Més per Mallorca cuestionó inicialmente las medidas y pidió cerrar la Serra de Tramuntana con 24 horas de antelación salvo para residentes y personas con alojamiento acreditado.

El Govern defendió entonces que llevaba meses preparando el operativo y que la prioridad sería precisamente proteger a los residentes, garantizar la movilidad y evitar riesgos en los espacios naturales. Marga Prohens llegó además a criticar al Gobierno central por haber animado anteriormente a practicar «turismo de eclipse».

Los mejores lugares, llenos antes de comer

La jornada de este miércoles ha añadido un último ingrediente a la sátira de Cap de Fava amb Orelles: muchos de los puntos más atractivos ya se han saturado varias horas antes del eclipse.

Antes de las 13.00 horas ya estaban llenos y cerrados los aparcamientos de cala Banyalbufar, cala Estellencs, cala Tuent y sa Calobra. La elevada afluencia ha obligado además a adelantar el cierre de la Ma-10 entre Andratx y Valldemossa, inicialmente previsto para las 15.00 horas. También se han cerrado accesos al Port des Canonge, Port de Valldemossa, Cap de ses Salines, Sant Elm, es Trenc y el Puig de Randa, entre otros puntos.

Así que la clasificación irónica tiene este miércoles una categoría adicional que no aparece dibujada en el mapa: los que han madrugado lo suficiente.

Porque el Sol se esconderá detrás de la Luna durante apenas unos instantes. Para contemplarlo desde determinados rincones de Mallorca, en cambio, parece que había que empezar la carrera muchas horas antes.

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