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Opinión

PP y PSOE diseñan un eclipse para ricos y turistas y otro para los mallorquines

Imagen de archivo | Los mallorquines huyen de Mondragó por la masificación de turistas en el parque

Imagen de archivo | Los mallorquines huyen de Mondragó por la masificación de turistas en el parque / INGIMAGE

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César Mateu

César Mateu

Palma

Son siglas diferentes, pero el resultado para el 12 de agosto en Mallorca será el mismo. Los ricos y los turistas tendrán muchas más facilidades para ocupar los mejores lugares desde los que contemplar el eclipse. La buena reputación, ante todo. Todavía quedan un eclipse parcial en 2027 y otro anular en 2028, que también habrá que vender al mundo.

El dinero resuelve el dispositivo en Mallorca

El dinero resuelve las preocupaciones del dispositivo. Una embarcación, una vivienda con vistas al horizonte, una habitación en un hotel privilegiado, una mesa en uno de los restaurantes más codiciados o una excursión marítima. Todo tiene solución. El problema nace para quien necesita el espacio público para contemplar este fenómeno astronómico único. Allí esperan carreteras cerradas, controles, aforos inciertos y la recomendación de llegar con horas de antelación un miércoles laborable. La EMT reforzará la llegada a Playa de Palma mientras que el TIB no prevé ningún aumento de frecuencias.

Es un modelo que Baleares conoce bien. Antes con los pactos entre PSOE y Més per Mallorca y ahora con el PP porque la filosofía sigue siendo la misma. De hecho, el primer partido que propuso blindar la Serra de Tramuntana fue el de los ecosoberanistas. Querían cerrarla durante las 24 horas previas salvo para residentes y turistas alojados. El argumento era proteger la Serra y el efecto habría sido otro: reservar el mejor balcón natural del eclipse para quienes ya estaban dentro sin margen para que los residentes llegaran.

Protección necesaria para la Serra de Tramuntana

Que quede claro: la Serra necesita protección. El GOB ha decidido cerrar La Trapa durante el eclipse porque considera inasumible el riesgo de tener miles de personas en uno de los espacios más frágiles de la isla. El debate no es ese, sino cómo se ha decidido quién soporta las restricciones y quién apenas las notará.

Todo el mundo ve las llamas de un incendio. Nadie ve una pradera de posidonia arrancada por un ancla. El PP desconfía de quien conduce un coche y el PSOE confía en quien gobierna una embarcación. A los primeros les pone controles, carreteras cerradas, aforos y aparcamientos limitados. A los segundos les bastan recomendaciones. Debe ser que la responsabilidad individual aumenta con los metros de eslora.

El colapso desaparece en el mar

Y el colapso tampoco desaparece por poner un pie en el mar. Quienes tengan una embarcación, la alquilen o contraten una excursión tendrán que llegar antes a puertos y clubes náuticos en un día con una presión marítima histórica. La mayoría llegará en coche, necesitará aparcar y colapsará las zonas de estacionamiento horas antes del eclipse. El atasco no desaparece.

El eclipse tenía una ventaja difícil de estropear: era gratis. Durante 90 segundos, el propietario de un yate y quien no llega a final de mes iban a mirar exactamente lo mismo, pero el PP y PSOE también han encontrado la forma de introducir aquí las diferencias. Unos tendrán barco, hotel, restaurante o excursión y al resto le quedan Horitzó, las deportivas y llegar pronto. Muy pronto.

Los mallorquines se ganan el eclipse

El mallorquín ha tenido que ganarse el eclipse. Entrar en Horitzó, comprobar el horizonte, hacer una prueba desde casa, buscar una alternativa, estudiar las restricciones y preparar un plan B. Y, aun así, aceptar que los puntos de control podrán cambiar sobre la marcha si el Govern detecta nuevos colapsos. Quien paga una experiencia organizada solo necesita saber a qué hora empieza.

Son precisamente quienes no pueden comprar una alternativa los que más dependen de que la naturaleza siga siendo accesible. Una playa, un mirador, una montaña y el cielo. No necesitan una experiencia exclusiva ni una cena con maridaje, sino poder llegar.

La entrada al eclipse sigue siendo gratuita. El problema es el suplemento por verlo bien, incluso para mirar al cielo.

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