Extraoficial
El gerente de los puertos del Govern balear abandona el barco
Kiko Villalonga dimite al frente de Ports IB, entre fugas y destituciones la conselleria del Mar motiva poco
El Consell de Formentera asegura que las ensaimadas con que se presentó a una reunión con Costas para tratar de evitar el recorte de hamacas eran "a título particular" y en ningún caso para presionar a políticos ni funcionarios

Los consellers Joan Simonet, Juan Manuel Lafuente y Kiko Villalonga, en Cabrera. | CAIB / B. Ramon

Las aguas andan revueltas en la dirección general de Costas de Baleares, sin duda uno de los departamentos del Govern de mayor enjundia; o de jugosos negocios, intereses y tejemanejes, como se prefiera.
La postura beligerante de Xima Ferrer con la ocupación de las playas y el litoral de Formentera este verano es el argumento del Govern para justificar su decapitación política, pero no queda ahí la cosa. En Menorca, de donde es su jefe Juan Manuel Lafuente, hay mucho en juego. A ver si al final resultará que el conseller del Mar no es tan corderito degollado, y solo lo aparenta.
Cierto es que Ferrer ha enervado al PP de Formentera -Sa Unió, se llama allí-, que no consiguió doblegarla en su recorte de un tercio de hamacas y sombrillas en la isla pitiüsa, fraguado en mayo. Hace pocos meses, cuando los nervios ya estaban a flor de piel, una nutrida representación del Consell de Formentera se desplazó a Palma para tratar de desencallar el conflicto. En la conselleria del Mar, que también alberga a Costas, además de dejar meridianamente claro que exigían que la reducción de hamacas no se hiciera efectiva, la comitiva formenterenca se presentó cargada de ensaimadas. Según relatan a este diario desde Costas, se ofreció degustar la repostería al conseller y demás altos cargos que estaban en la planta baja del edificio, pero también a algunos funcionarios en el piso que ocupa Costas, más arriba. Muchos de los 'beneficiarios' y la propia jefa de Costas lo vivieron como «una presión», relata la fuente -que no Lafuente, uno de los agasajados.
Por contra, el Consell de Formentera niega que tratara de "presionar, influir u obtener una determinada decisión en relación con las instalaciones de temporada" mediante esta vía. Por medio de un comunicado, asegura que la representación insular "que se desplazó a Mallorca estaba formada por la consellera de Medio Ambiente, Verónica Castelló, y dos técnicos de la Conselleria". Las ensaimadas en cuestión, siempre según la versión del Consell de Formentera, "fueron adquiridas por uno de estos técnicos, a título estrictamente particular, para llevarlas posteriormente a Formentera". Recalca que los dulces "no fueron adquiridos ni sufragados por el Consell, no estaban destinados a ningún responsable político, funcionario o técnico del Govern de les Illes Balears y no fueron entregados ni ofrecidos a ninguna de estas personas".
"El Consell Insular de Formentera no ha ejercido ninguna presión sobre técnicos, funcionarios ni responsables políticos del Govern de les Illes Balears en relación con este expediente. Las discrepancias existentes se han defendido por los canales institucionales y administrativos correspondientes, mediante reuniones de trabajo y la presentación de argumentos, informes y documentación técnica y jurídica", señalan desde la intitución formenterenca.
No lo han vivido igual desde Costas, donde el asunto de las hamacas en Formentera ha traído -y trae- cola, hasta el punto de que el Govern ha guillotinado a la exjefa de Costas, y ahora busca cómo autorizar las instalaciones antes de que termine el verano.
Y es que tras la reunión de marras, Xima Ferrer no se bajó del carro y dejó de hablarse con mencionada consellera formenterenca Verónica Castelló. «En los últimos meses se comunicaban mediante intermediarios, ha sido heavy», reconocen desde el Govern.
Teniendo en cuenta que por las mismas fechas a la destituida jefa de Costas la intentaron sobornar con una caja de bombones que en realidad contenía 20.000 euros, ver el desembarco de ensaimadas en una reunión de estas características no contribuyó precisamente a limar susceptibilidades. Demasiada sensibilidad.

Una comitiva ‘formenterenca’ se presentó en Costas con ensaimadas para el personal. / B. RAMON
De cuestionada a aplaudida
Es curioso, porque Xima Ferrer empezó su andadura estando muy en la picota de la izquierda, que cuestionaba desde su cualificación para el puesto hasta su ritmo de trabajo, diremos que pausado, en palabras de cargos de Més per Mallorca. Y sin embargo, se marcha como jefa de Costas dejando un muy buen sabor de boca entre el funcionariado -sus «técnicos», le gusta decir-, de modo que la oposición la ve ahora poco menos que una Juana de Arco.
Kiko villalonga deja Ports IB
Xima Ferrer no es la única que sale del staff de la conselleria del Mar. El gerente de Ports IB, Kiko Villalonga, también será relevado en breve. Desde Costas afirman que el responsable de los puertos de titularidad autonómica abandona el barco también «por discrepancias con Lafuente», y que no será el último. Lo desmiente tajantemente el núcleo del conseller, asegurando que Villalonga renuncia voluntariamente, y que para nada existe mala relación entre ambos. De hecho, ponen como ejemplo, hace unos días Villalonga y Lafuente exhibían sintonía en una visita a Cabrera tras la remodelación del pequeño muelle en la isla.
Nombrado en febrero de 2024, aproximadamente «en mayo de este año Kiko pidió dejarlo» (les ahorramos la cansina coletilla de «por motivos personales y laborales... bla, bla, bla»). Como el Govern no le encuentra reemplazo, ahí sigue de momento, pero será sustituido pronto.
Los aficionados al mar de la Part forana no hablan demasiado bien de cómo funcionan los puertos, en Mallorca al menos. En el Port de Pollença -el Moll- el cobro de amarres esta temporada es un desaguisado; en Andratx los propietarios de llaüts y otras embarcaciones pequeñas de toda la vida han sido desplazados por los yates de millonetis foráneos... El PP de Marga Prohens debería velar por sus votantes marineros. Lafuente sí se preocupa por algunos de ellos, pero en Menorca, donde se descafeinará ahora la ley de la Reserva de la Biosfera, para entre otras cosas permitir nuevos amarres en la isla más cuidada de Balears, sin el aval de Ports IB.
Eso al menos cuentan en Costas, otro motivo quizás por el que Xima Ferrer estorbaba a Lafuente. A ver si ahora que ella se reincorporará a la dirección general como funcionaria, se toman un café y se arreglan con el conseller; tal vez también con una ensaimada.
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