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Fenómeno astronómico

Juan García, de Multiópticas Baleares: «No basta con llevar gafas para el eclipse, hay que saber utilizarlas»

Juan García, director general de Multiópticas en Baleares, explica cómo observar con seguridad el fenómeno del 12 de agosto y recuerda que unas gafas de sol normales no protegen

Las gafas homologadas deben colocarse antes de dirigir la mirada al sol y los niños tendrán que permanecer bajo la supervisión constante de un adulto

El director general de Multiópticas en Baleares, Juan García.

El director general de Multiópticas en Baleares, Juan García. / DM

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

El eclipse total de sol del próximo 12 de agosto será uno de esos acontecimientos que los mallorquines recordarán durante años. Pero para disfrutar de los minutos en los que la luna ocultará al sol, es importante tener en cuenta que no hay mirar directamente sin una protección específica, ni siquiera durante unos segundos.

«Bajo ninguna circunstancia se debe mirar directamente al sol sin la protección adecuada, ya que puede causar daños irreversibles en la retina», advierte Juan García, director general de Multiópticas en Baleares. El principal problema, explica, es que una lesión provocada por la radiación solar puede producirse sin que la persona perciba inmediatamente que se está haciendo daño: «Estas lesiones no duelen en el momento, pero pueden provocar pérdida de visión permanente».

Las gafas de sol no sirven

Mallorca está dentro de la franja desde la que podrá contemplarse el eclipse total. El fenómeno comenzará alrededor de las 19.30 horas y alcanzará su punto máximo cerca de las 20.30, poco antes de la puesta de sol. García explica que una de las dudas que más se repite en las semanas previas en las ópticas es si unas gafas de sol convencionales pueden ser suficientes. La respuesta es que no: «Las gafas de sol normales, por muy oscuras que sean, no son seguras en este caso».

Para observar directamente el fenómeno, recuerda el director, hay que utilizar filtros específicos que cumplan la norma internacional ISO 12312-2, diseñada para la observación directa del sol. Es la certificación que incorporan las gafas que Diario de Mallorca distribuye para el eclipse en colaboración con Mó-Multiópticas.

Según explica García, estos filtros bloquean el 99,99% de la luz solar intensa y la radiación ultravioleta e infrarroja dañina. Antes de utilizarlos también recomienda comprobar que no estén rayados, perforados o deteriorados. Si presentan cualquier desperfecto, recuerda, hay que deshecharlas.

En todo caso, no basta con llevarlas puestas: «También hay que saber utilizarlas. Se ponen antes de mirar al sol y no se quitan hasta haber retirado la vista», explica. Las personas que llevan gafas graduadas, explica, simplemente tienen que mantenerlas puestas y colocarse encima las específicas para el eclipse.

También recomienda evitar observarlos durante demasiado tiempo y hacer pausas frecuentes. Y advierte que las gafas homologadas para observar el eclipse directamente no convierten en seguros otros instrumentos, por lo que no hay que utilizarlas para mirar a través de prismáticos, telescopios o cámaras que no tengan filtros solares profesionales.

¿Y si está nublado?

Las nubes tampoco tienen que generar una falsa sensación de seguridad, recuerda García. Si el 12 de agosto el cielo está cubierto, las recomendaciones no cambian. «Las nubes no bloquean la radiación ultravioleta», señala García, que insiste en mantener la protección durante toda la observación aunque el sol parezca oculto.

Los niños requieren especial atención. En su caso, insiste el director de Multiópticas, no basta con darles unas gafas adecuadas. Tienen que permanecer bajo la supervisión constante de un adulto para evitar que se las retiren mientras miran.

Por otro lado, avisa que las personas que padezcan alguna patología de retina o hayan pasado hace poco por una intervención ocular deberían ser todavía más prudentes. García recomienda en estos casos evitar la observación directa y optar por métodos indirectos, como sistemas de proyección o las retransmisiones del fenómeno.

El móvil tampoco está a salvo

La obsesión por inmortalizar el eclipse es otro problema, porque según García, fotografiar directamente el sol puede poner en riesgo no solo los ojos, sino también el propio dispositivo. «La luz solar intensa puede dañar el sensor del teléfono», explica. Para fotografiar o grabar el eclipse, la cámara necesita un filtro profesional colocado delante de la lente. Además, mirar la pantalla del móvil no elimina la necesidad de proteger los ojos mientras se encuadra la imagen.

Las precauciones empiezan, insisten desde Multiópticas, antes incluso de que la luna comience a ocultarlo: comprobar las gafas, colocarlas antes de levantar la mirada y tener claro que cualquier instrumento utilizado necesita su protección específica. García recuerda que «es un hito astronómico único», pero la diferencia entre conservar solo el recuerdo o llevarse también una lesión dependerá, en buena medida, de algo tan sencillo como observarlo con la protección adecuada.

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