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Un juez condena al IB Salut a indemnizar a un paciente por la pérdida de un testículo

La sentencia cuestiona que no se le realizaran las pruebas necesarias para detectar la lesión

El TSJB ha dictado esta sentencia

El TSJB ha dictado esta sentencia / M.O.I.

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Un paciente joven, de 30 años, recibirá una indemnización económica de algo más de 20.000 euros, como consecuencia de la negligente actuación médica que le ha supuesto la pérdida de un testículo. El Tribunal Superior de Balears condena al Ib Salut al pago de esta indemnización, si bien tendrá que ser la compañía aseguradora la que abone esta indemnización. El tribunal considera que el paciente merece recibir dicha indemnización por la pérdida de oportunidades que le ha supuesto este error en el diagnóstico, debido a que no le realizaron la prueba médica que debían realizarse, a pesar de los síntomas que presentaba.

Los hechos ocurrieron hace ya ocho años. El paciente acudió primero a un hospital de Barcelona. Tenía un profundo dolor en el testículo derecho. Se le realizó una ecografía y se le diagnosticó una inflamación, posiblemente por una infección. El médico le pautó un antibiótico y le aconsejó un posterior control.

Tres días después volvió al médico. Esta vez fue a un centro de atención primaria de Baleares. Seguía con dolor y esta vez el médico le aconsejó reposo. Le modificó el tratamiento y le dio antibióticos. El dolor persistente continuó y dos días después el joven decidió acudir al hospital. El médico no consideró necesario realizarle una ecografía que, según afirma el tribunal en su sentencia, con esta prueba se habría observado la lesión real que sufría el paciente, que no fue descubierta hasta varios días después, cuando ya era demasiado tarde y ya no existía la posibilidad de salvar el testículo.

Hasta siete veces tuvo que acudir el paciente a diferentes centros médicos. La sentencia confirma que es cierto que en la mayoría de ocasiones el paciente se encontraba asintomático, pero la zona afectada estaba muy inflamada y el dolor era muy intenso.

No fue hasta casi dos meses después cuando el urólogo empezó a sospechar de que la lesión que presentaba el paciente podría ser algo más grave de lo que habían indicado los otros médico. Por ello solicitó una ecografía del escroto y además señaló que debía ser urgente. La prueba se le realizó al día siguiente. La prueba fue definitiva y se confirmó que el joven sufría una falta de riego en la zona testicular, que le había provocado una grave lesión. Por ello, no hubo más remedio que entrar en el quirófano para que le extirparan el testículo.

El joven presentó la demanda porque se consideraba víctima de una falta de atención médica. Denunció que había acudido en numerosas ocasiones y que, salvo la última vez, ninguno de los médicos propuso que se le realizara una ecografía. Si dicha prueba se hubiera realizado con anterioridad, seguramente habría podido salvar el testículo.

El tribunal le da la razón a este paciente y cuestiona que en las dos visitas seguidas que realizó al hospital nadie se planteara realizar las pruebas diagnósticas necesarias para detectar este tipo de grave dolencia.

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