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Aumenta la presión sobre el mar balear en verano por el incremento de embarcaciones y el uso de los residuos

El Govern mantiene el Servicio de Vigilancia de la Posidonia y campos de boyas para reducir el impacto del anclaje de barcos en el litoral

Buzos durante un proyecto de replantación de posidonia en Mallorca - Imagen de Archivo

Buzos durante un proyecto de replantación de posidonia en Mallorca - Imagen de Archivo / Arrels Marines

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Palma

El incremento de embarcaciones recreativas en el mar balear durante los meses de verano sigue aumentando la presión sobre los ecosistemas marinos, especialmente sobre las praderas de posidonia oceánica, uno de los hábitats más valiosos y protegidos del Mediterráneo. Aunque todavía se desconoce el número exacto de embarcaciones que navegan y fondean en las costas de las islas, el impacto del anclaje sobre esta planta marina puede contribuir a la destrucción de sus praderas.

La posidonia oceánica, protegida por la normativa europea, estatal y autonómica, sufre daños cuando las embarcaciones fondean con anclas o cadenas sobre sus praderas. Para reducir estos efectos, el Govern balear mantiene el Servicio de Vigilancia de la Posidonia del IBANAT, que durante la temporada de 2025 contó con 19 embarcaciones y realizó cerca de 181.500 actuaciones de vigilancia en el litoral. Asimismo, según los últimos resultados de este dispositivo, el porcentaje de anclajes inadecuados detectados que se ha reducido hasta el 6,4% de media en Baleares, siendo uno de los valores más bajos desde la puetsa en marcha del servicio.

Porcentaje de anclajes inadecuados en Mallorca

Porcentaje de anclajes inadecuados en Mallorca / Informe Mar Balear

A esta medida se suman los campos de boyas de bajo impacto ecológico, que permiten el amarre sin dañar el fondo marino. En 2025, Ports IB gestionó ocho campos distribuidos en las islas, siendo Mallorca la que concentra el mayor número de instalaciones y de boyas disponibles.

Otro de los problemas que afronta el litoral balear es el aumento de residuos marinos, impulsado por la creciente actividad turística. Sin embargo, el número de embarcaciones destinadas a su recogida se ha reducido casi a la mitad en los últimos quince años, pasando de 40 en 2010 a entre 22 y 23 desde 2021. Como consecuencia, la cantidad de basura retirada del mar ha descendido de forma notable y en 2024 apenas se recogieron 28 toneladas, casi diez veces menos que la media anual registrada en años anteriores.

Por otro lado, la ciencia ciudadana se ha consolidado como una herramienta clave para la conservación del medio marino. Plataformas como Observadores del Mar, Biodibal y DAPERA permiten que muchos ciudadanos colaboren en el seguimiento de especies y hábitats marinos. Entre 2000 y 2025, Observadores del Mar validó más de 24.000 observaciones en toda España, de las cuales más de 8.000 se realizaron en aguas baleares.

Por su parte, Biodibal ya ha superado las 20.900 observaciones de más de 1.600 especies marinas, mientras que el proyecto DAPERA ha registrado 455 citas de peces raros, contribuyendo a ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad del archipiélago y reforzando la implicación ciudadana en la protección del mar.

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