Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Análisis

Prohens convierte a los altos cargos mallorquines de Sánchez en su principal objetivo político

La presidenta del Govern utiliza cada crisis del Gobierno como una oportunidad para desgastar a los principales dirigentes del socialismo balear

Prohens charla el pasado sábado con Martí March, alcalde de Pollença (PSOE), junto a Francina Armengol y Rosario Sánchez.

Prohens charla el pasado sábado con Martí March, alcalde de Pollença (PSOE), junto a Francina Armengol y Rosario Sánchez. / Caib

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

"Yo solo espero que ni el presidente del Gobierno, ni el delegado del Gobierno ni las dos secretarias de Estado me digan ni que estoy exagerando, ni que los números mejoran ni que me recomienden lo que tengo que escuchar en vacaciones, porque de momento aquí nadie está de vacaciones". La última frase de Marga Prohens sobre la crisis de Ceuta probablemente sea la más reveladora de toda la declaración. No tanto por el contenido como por la lista. Cuatro escalones distintos de una misma estructura de poder. Cuatro referencias que dibujan un mapa.

Algo parece haber cambiado en la manera en que el Govern ordena su confrontación con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Durante los primeros compases de la legislatura, la discusión se libraba esencialmente entre Palma y la Moncloa. Hoy ese espacio se ha estrechado. Madrid sigue siendo el destino de las críticas, pero el recorrido se detiene antes. En los últimos meses, las referencias a Rosario Sánchez, Aina Calvo o Alfonso Rodríguez empiezan a adquirir una frecuencia suficiente como para dejar de ser circunstanciales.

Los tres ocupan posiciones distintas. Turismo, Seguridad y la Delegación del Gobierno. Los tres comparten, sin embargo, una condición política que el Govern parece decidido a subrayar. Son dirigentes mallorquines que hoy forman parte del aparato del Estado. Y esa circunstancia introduce un matiz relevante. La crítica deja de dirigirse únicamente contra una institución lejana para encontrar rostros conocidos por el electorado balear.

La secuencia resulta reconocible. Cuando el debate gira alrededor del turismo, aparece Rosario Sánchez. La secretaria de Estado deja de ser únicamente un cargo ministerial para representar una determinada manera de entender el crecimiento de las Islas. Cuando la conversación deriva hacia la inmigración y la seguridad, emerge Aina Calvo. Este lunes bastó una frase para desplazar el foco: los avisos del CNI llegaron al ministerio "donde está Aina Calvo". Lo novedoso era el lugar donde se colocaba el énfasis. Algo parecido sucede con Alfonso Rodríguez. El delegado del Gobierno ha terminado convirtiéndose en el interlocutor casi inevitable de cada controversia relacionada con la actuación del Estado en Baleares, desde las detenciones de las activistas de Santa Maria hasta las cargas policiales de la manifestación contra la masificación turística.

En los últimos años, el socialismo balear ha defendido la idea de que cuanto mayor fuera su presencia en Madrid, mayor sería también la capacidad de influencia de Baleares. La presidencia del Congreso, las secretarías de Estado o los altos cargos del Ejecutivo eran presentados como la prueba de una interlocución privilegiada con el Gobierno de España. Madrid aparecía como una prolongación institucional de la política balear.

Ahora esa fotografía empieza a admitir otra lectura. El Govern intenta que la proximidad al poder deje de interpretarse únicamente como una ventaja. Si esos dirigentes participan del prestigio institucional que proporciona gobernar, también deberían participar del desgaste cuando la política del Gobierno entra en dificultades. La influencia cambia así de significado. Lo que ayer servía para exhibir capacidad de decisión hoy puede convertirse en una obligación de dar explicaciones.

Hay un episodio reciente que resume bien ese desplazamiento. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, celebró en las redes sociales que España "nunca ha ido tan bien" apoyándose, entre otros datos, en el récord de turistas y de gasto turístico. El mensaje concluía con una frase de combate: "tanto ruido y exageración para que no escuches que gobernamos bien y te beneficia". En el Consolat esa publicación fue recibida con alegría. Apenas dos semanas después de la multitudinaria manifestación convocada por Menys Turisme, Més Vida, un ministro del Gobierno defiende precisamente el modelo de crecimiento que una parte creciente de la sociedad de las Islas cuestiona.

Hay otro elemento que ayuda a comprender el movimiento. Desde que llegó al Consolat, Marga Prohens ha situado buena parte de su discurso en diálogo permanente con Pedro Sánchez. La vivienda, la inmigración, la financiación o el turismo terminan desembocando, casi siempre, en la misma conversación. Pero toda confrontación necesita un escenario cercano. Rosario Sánchez, Aina Calvo y Alfonso Rodríguez cumplen esa función: hacen que la discusión con el Gobierno se libre también en Baleares.

Y sobre todos ellos aparece una figura que apenas necesita ser mencionada: Francina Armengol. La presidenta del Congreso constituye el vértice de aquella apuesta del PSIB por situarse en el centro del poder del Estado. Los otros nombres son, en cierto modo, las piezas visibles de ese mismo proyecto. Al dirigir hacia ellos una parte creciente de su oposición, Prohens no discute únicamente con el Gobierno de Pedro Sánchez. También cuestiona el principal capital político que Armengol ha intentado construir durante la última década: la idea de que la presencia de dirigentes baleares en Madrid constituye, por sí misma, una ventaja para las Islas.

Las campañas electorales suelen comenzar mucho antes de que se convoquen oficialmente. A veces empiezan con una lista de nombres. O con una frase pronunciada al final de una comparecencia. En política, las enumeraciones casi nunca son inocentes. A menudo anuncian el mapa del conflicto que está por venir.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Política
  • Mallorca
Tracking Pixel Contents