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Fenómeno Astronómico

El eclipse pondrá a prueba al mar mallorquín: "Será más difícil fondear que navegar"

El 12 de agosto será una de las jornadas con más actividad náutica en la que recomiendan evitar los puntos donde se concentrará la mayoría de embarcaciones

Imagen de archivo | El Club Náutico Portitxol: casi un siglo de historias

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César Mateu

César Mateu

Palma

El mar mallorquín vivirá una jornada "sin precedentes" el día del eclipse. Centenares de embarcaciones dejarán sus amarres en puertos y clubes náuticos de la isla, que durante unas horas quedarán prácticamente semivacíos, para contemplar los 90 segundos de oscuridad desde un lugar privilegiado. Es imposible saber exactamente cuántos barcos habrá finalmente en alta mar en una jornada llena de retos. "Será más difícil fondear que navegar", resume Carlos Petisco, director director de la Escuela del Mar y miembro de la Asociación de Empresas Náuticas de Balears (AENIB).

Incertidumbre meteorológica

Todos prevén un importante incremento de la actividad náutica si el estado de la mar acompaña, aunque admiten que la meteorología sigue siendo la gran incógnita. "Gastarte 400 o 500 euros para que luego esté nublado nos duele a todos", reconoce Petisco, que explica que parte de las reservas de embarcaciones siguen pendientes de la evolución del tiempo.

Recomendaciones contemplar el eclipse

El patrón profesional tiene clara la estrategia que seguirá con los barcos de su empresa de chárter. No recomendará fondear para contemplar el eclipse, ya que la intención será navegar aproximadamente a una milla al sur de Cala Figuera y evitar los puntos donde se concentrará la mayoría de embarcaciones. "La gente va donde va la gente", resume. Por ello, apuesta por "liberar las puntas" y repartir las embarcaciones por distintos puntos del litoral. "Si todo el mundo quiere detenerse en el mismo sitio habrá problemas porque no hay arena para todos y también hay zonas de posidonia", advierte.

Sin prohibiciones para navegar

Pese a la elevada actividad prevista, el dispositivo diseñado para el eclipse no contempla restricciones a la navegación, sino recomendaciones y controles informativos en algunos puertos y clubes náuticos antes de la salida de las embarcaciones. La Marina Mercante aconseja evitar fondear en canales de navegación, accesos a puertos y zonas de maniobra, mantener una distancia de seguridad suficiente respecto al resto de embarcaciones y hacerlo únicamente en lugares adecuados. Petisco, además, evita el alarmismo. "Tontos habrá, como en cualquier evento con mucha gente", afirma, aunque confía en el sentido común de la mayoría de patrones.

Preocupación al anochecer

La principal preocupación de Pep, capitán de yate con más de veinte años de experiencia, llegará una vez finalicen los 90 segundos de oscuridad. Considera que la hora de salida debe adaptarse a las condiciones del mar y al tipo de embarcación, pero cree que el momento más delicado será el regreso. "El problema será la navegación nocturna. Cuando miras hacia s'Arenal las luces de las embarcaciones se pueden confundir con las de tierra. Habrá mucha gente que no sabe navegar de noche", explica. Aun así, insiste en que la seguridad dependerá también de una correcta estiba de la embarcación y del criterio de los patrones. "Hay que poner controles de seguridad, pero también confiar en su saber hacer", señala.

No todos los navegantes experimentados han decidido hacerse a la mar. Tomeu Calafell, presidente de la Plataforma de Amarres Públicos del puerto de Palma, ha optado por contemplar el eclipse desde tierra. "Tengo la suerte de verlo desde casa. Creo que el mar, si se cumplen las previsiones, puede ser peligroso. Hablas con la gente y prácticamente todo el mundo quiere salir", comenta.

Con un velero en Menorca

También hay quien ha decidido cambiar de isla. Jaume Garau tiene previsto vivir el fenómeno desde un velero en Menorca. Mientras prepara la travesía como cada año, recuerda una historia que escuchó de su abuela en Sóller: "Contaba que durante un eclipse todo el mundo fue a confesarse porque pensaban que llegaba el fin del mundo".

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