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Miguel Ángel Villena, periodista e historiador: "Le Senne escandalizó a millones de demócratas al romper la foto de Picornell"

(Valencia, 1956) Publica ‘Republicanas’, un ensayo coral sobre las nueve primeras diputadas de la historia de España que presentará el próximo miércoles 5 de agosto en el Club Pollença junto a Francina Armengol

El periodista e historiador Miguel Ángel Villena.

El periodista e historiador Miguel Ángel Villena. / Bernardo Pérez

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Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

Las nueve primeras parlamentarias de la historia de España no solo rompieron techos de cristal en el Congreso de los Diputados durante la Segunda República; también encarnaron una revolución intelectual, política y humana cuyo eco resuena con fuerza en el debate público actual. El periodista e historiador Miguel Ángel Villena aborda sus vidas en Republicanas. Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas, una obra coral que recupera del olvido deliberado a unas figuras «de talla excepcional».

El próximo 5 de agosto presenta su libro en el Club Pollença acompañado por la presidenta del Congreso, Francina Armengol. ¿Qué supone para usted que sea ella quien introduzca la obra?

Que me presente el libro Francina Armengol es, desde luego, un honor y un orgullo. El libro es una reivindicación y un recuerdo de las nueve primeras mujeres que fueron diputadas en la historia de España durante la Segunda República, y el hecho de que la actual presidenta del Congreso lo presente en Mallorca me parece muy significativo. Armengol es una mujer que ha defendido siempre con firmeza los derechos de las mujeres y todo lo relacionado con la memoria democrática. Le estoy muy agradecido.

El debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent sobre el sufragio femenino es sobradamente conocido, pero usted rescata a nueve parlamentarias. ¿Por qué la historia borró a la mayoría de la memoria colectiva?

Es una buena pregunta. Algunas sí que son recordadas, como Dolores Ibárruri, ‘Pasionaria’, que se convirtió en un mito internacional del comunismo. Pero las otras seis, por distintas razones, han caído en un injustificado olvido. Son mujeres que, aun sin haber sido políticas, deberían ocupar un lugar de primer orden en nuestra historia, porque fueron escritoras, periodistas, abogadas e intelectuales de primer nivel. Casi todas, ocho de las nueve, tuvieron que marchar al exilio tras la Guerra Civil, y cuarenta años de dictadura borraron eficazmente sus huellas. Además, creo que en los últimos cincuenta años de democracia este país debería haber apoyado y reivindicado mucho más la memoria democrática. Les debemos mucho a estas mujeres que hicieron una revolución pacífica y cuyas vidas parecen auténticas novelas.

Con el auge de la extrema derecha y el cuestionamiento del feminismo, ¿qué vigencia tiene hoy la lucha de estas pioneras?

Tiene toda la vigencia desde el punto de vista de nuestro presente más inmediato. Estas mujeres lucharon fundamentalmente por tres pilares: la igualdad de derechos, la justicia y la libertad. El auge de la extrema derecha y de cierta derecha nos demuestra que los derechos no se conquistan y se quedan ahí para siempre. No consigues la democracia y ya está; es algo que hay que pelear día a día. El mensaje que nos envían sus vidas es que las libertades no nos caen del cielo y que no hay que darlas jamás por ganadas.

No consigues la democracia y ya está; es algo que hay que pelear día a día

¿Qué lectura hace de las tentativas de derogar la Ley de Memoria Histórica en Balears?

Me parece una absoluta injusticia y un atropello que se intente eliminar la Ley de Memoria Democrática en Balears, precisamente en una isla donde la represión franquista fue de las más brutales, como demuestra el asesinato del alcalde de Palma, Emili Darder, o el recorrido por las fosas de los pueblos. Las asociaciones memorialistas no buscan venganza; son personas muy mayores, hijos o nietos de represaliados, que solo piden justicia e itinerarios para dar un entierro digno a sus antepasados.

¿Cómo analiza entonces el gesto del presidente del Parlament balear, Gabriel Le Senne, al arrancar y romper en pleno debate la imagen de Aurora Picornell?

Es una actitud que enlaza perfectamente con los modos y actitudes que padecimos durante cuatro décadas de dictadura. Esos comportamientos demuestran que son herederos directos de la gente que sojuzgó y humilló a este país. Si las mujeres en general están sometidas a mayores vulneraciones de derechos, agresiones como esa lo escenifican a la perfección.

En su libro incluye a Francisca Bohígas, la única diputada de derechas. ¿Existió complicidad entre ellas por el simple hecho de ser mujeres en un entorno dominado por hombres?

Me alegra que me haga esa pregunta. Bohígas era diputada de la CEDA, católica y de perfil conservador; no se exilió y acabó integrada en la Sección Femenina. Su presencia demuestra que en la República había derechas, izquierdas y centro, y que también hubo mujeres conservadoras dispuestas a luchar por sus derechos. Aunque no todas fueron amigas y tuvieron severas rivalidades políticas, entre las nueve existió una clara sororidad. Incluso en el famoso debate entre Campoamor y Kent, que militaban en partidos distintos y discrepaban radicalmente sobre el voto, se observa un respeto profesional y personal absoluto hacia las opiniones de la otra.

Que el Govern intente eliminar la Ley de Memoria Democrática en Balears es un atropello

Al presentar la obra con la presidenta del Congreso, ¿siente que las instituciones actuales están saldando su deuda con aquellas parlamentarias?

Unas más que otras. En el caso del Congreso creo que sí. De hecho, la Mesa de la Cámara decidió colocar unos medallones con los retratos de las nueve diputadas republicanas, una iniciativa impulsada por la propia Francina Armengol y aprobada por la mayoría. Sin embargo, la minoría de derechas aceptó los retratos de ocho de ellas, pero rechazó el de Dolores Ibárruri, ‘Pasionaria.’ Resulta alucinante que noventa años después del final de la Guerra Civil la derecha en España todavía piense que ‘Pasionaria’ es un demonio con rabo. Por eso creo que unas instituciones cumplen más que otras. Desgraciadamente, la derecha política, social e intelectual en este país todavía no es favorable a la memoria democrática. En países como Alemania o Italia, que sufrieron dictaduras sanguinarias, la propia derecha reivindica el papel de la democracia y la memoria colectiva; aquí se sigue haciendo con muchas reticencias, cuando sería de agradecer que la memoria democrática fuera respaldada por un consenso amplio.

Tras tres años de investigación entre archivos y cartas, ¿qué hallazgo le ha sorprendido más?

Me han fascinado dos mujeres muy poco conocidas que me parecen de las más brillantes de todo el siglo XX español. Una es Margarita Nelken, crítica de arte, periodista, novelista y una intelectual de primera fila que me parece un personaje apasionante. La otra es la cantábra Matilde de la Torre, escritora y experta en folclore. Aparte de consultar hemerotecas, para el libro he entrevistado a descendientes de ‘Pasionaria’, Victoria Kent y María Lejárraga. Como periodista, he intentado armar un relato riguroso pero ágil, aplicando aquella máxima periodística de redactar de forma que nunca resulte aburrido para el lector.

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