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Boulevard

Los mallorquines no tienen derecho a ver el eclipse en su isla

El Govern clausura la Tramuntana, para que solo los terratenientes y turistas extranjeros de lujo de la Serra puedan disfrutar del Sol oscuro

«Prioridad internacional», Vox decreta que los 6.500 extranjeros residentes en Alcúdia pasen por delante de los españoles que viven en otros municipios de la isla.

«Prioridad internacional», Vox decreta que los 6.500 extranjeros residentes en Alcúdia pasen por delante de los españoles que viven en otros municipios de la isla. / DM

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Matías Vallés

Matías Vallés

Mallorca recibirá el miércoles 12 de agosto la maldición de un eclipse de Sol de 96 segundos de duración, el lapso medio en que un nuevo «extranjero rubio» (Gabriel Rufián) se instala en la isla. El momento culminante sobrevendrá a las 20.30, la puesta a las 20.43 interrumpirá bruscamente el ritual. Se verá por los pelos, el ángulo de dos grados sobre el nivel del mar exige un horizonte a ras de agua que se da singularmente en la Tramuntana. Si desea usted disfrutar este fenómeno astronómico en plenitud, conviene que sea extranjero.

El Govern ha decretado que los mallorquines no tienen derecho a ver el eclipse en su isla. O a no verlo, dado que se trata de un oscurecimiento. La derecha quiere clausurar la Tramuntana con el subterfugio de evitar el colapso, el mismo criterio que obligaría a cerrar la Vía de Tortura durante diez horas diarias. Es decir, PP/Vox aplican la «prioridad internacional», para que solo los terratenientes y turistas extranjeros de lujo puedan disfrutar del Sol oscuro sin los siempre incómodos aborígenes. Vayamos con algunos de los beneficiarios más sobresalientes:

Los quince científicos que la NASA tiene previsto desplazar a la isla, y que dispondrán del privilegio del barco que quieren alquilar por la cifra estratosférica de mil euros por barba.

Richard Branson y sus ‘bransitos’, todos extranjeros. Ya han preparado una gran fiesta en sus posesiones de Banyalbufar, donde montarán carpas y un derroche de lujo espectacular a la altura del magnate.

En la cumbre del Galatzó ha aparecido un «reservado» muy extraño.

Los centenares de extranjeros con inconfundibles cadenas de oro que tienen casa en el Port d’Andratx.

Los clientes de los hoteles Son Bunyola, Jumeirah o Formentor, con escasa clientela de la vecina España y ni un solo mallorquín de pago.

No debemos olvidar a Cort, que se suma a todas las medidas contra la ciudadanía. Tras abrir Bellver gratuitamente a la mamarrachada de Louis Vuitton, le da con la puerta del castillo en las narices a los palmesanos el 12 de agosto.

Ya pueden imaginarse que el eclipse me pillará en la sala oscura de un cine, pero el desistimiento no me impide alentar a los mallorquines a que ocupen su isla con naturalidad, también ese día. Por extraño que le resulte al Govern analfabeto, la Tramuntana no la pagan sus propietarios, o se hallaría todavía en peor estado. Es posible que los valientes recuperadores de la Mallorca eclipsada vuelvan a ser aporreados por policías, pero ya nos vamos acostumbrando.

Entre los forasteros que se han colado en la montaña mallorquina destaca Kilian Jornet, que cubre dos páginas del Financial Times con un categórico «El atleta de montaña explora el terreno técnico de la Serra de Tramuntana». Ignoro en qué consiste un «terreno técnico», pero celebro que el deportista pirenaico se deslice a tal velocidad que no se ha cruzado con una sola persona en sus correrías. Ha inventado la Mallorca desierta, además de crear la insignia NNormal para Camper. Siempre he calzado esta marca, aunque desde la conciencia de que la firma preferiría no contarme entre sus clientes bohemian chic. Con la aportación del superatleta, mis zapatos irán ahora más rápidos.

En la imagen que hoy nos ilustra, captada en Alcanada, se señalizan algunas de las dos mil plazas de aparcamiento «Exclusivo Residentes» que ha acordado el ayuntamiento de Alcúdia, donde se firmó el primer pacto PP/Vox de la historia de Balears. Es decir, los 6.500 extranjeros censados en el municipio norteño superan en derechos a los españoles de otros lugares de Mallorca. Un nuevo ejemplo de la «prioridad internacional» de una derecha que desprecia a los nativos. Dado que la iniciativa ha corrido como la pólvora, urge la contrapartida de cerrar Palma a los vecinos de los pueblos que no desean contaminarse de la capital.

Hablando de saturación, la presentación veraniega del ‘Informe Fénix’ se midió mejor por sus ausencias. El trabajo que ha demolido las raíces podridas de la economía de Cataluña y Balears, y que ni sus autores supieron defender, no interesó al rector de la única Universitat de Balears, ni al Decano de Turismo, ni por supuesto a ningún hotelero o conseller del Govern. Ya llorarán cuando llegue el incendio, como su querida Díaz Ayuso.

Miles de personas me paran por la calle para saber la primera pregunta que le plantearía a Rosario Sánchez, presunta candidata socialista que prefiere no mezclarse con el resto de mallorquines en una manifestación:

-Su victoria pertenece al género de la ficción pero, si llegara al Consolat, ¿quién sería su Koldo?

Reflexión dominical ‘apocaloríptica’: «El planeta se encamina a su final, pero Mallorca no tenía ninguna necesidad de adelantarse».

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