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Fenómeno Astronómico

Algaida, de pueblo tranquilo a uno de los grandes escenarios del eclipse en Mallorca: "Todo se convierte en dinero"

El pueblo y su llogaret de Pina albergarán en sus dos campos de fútbol dos de las nueve Zonas Oficiales de Observación de la isla

Hay vecinos que esperan con ilusión los noventa segundos de oscuridad y otros que miran con recelo el enorme revuelo que ha despertado

El campo de fútbol de Algaida seleccionado como un punto para ver el eclipse del 12 de agosto

Manu Mielniezuk

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César Mateu

César Mateu

Algaida

Lejos de los acantilados de la Serra de Tramuntana y de las primeras líneas de mar, Algaida y Pina se preparan para vivir el eclipse desde dos de las nueve Zonas Oficiales de Observación (ZOO) habilitadas en Mallorca. En sus campos de fútbol recibirán a miles de personas el 12 de agosto y el municipio romperá la calma habitual de sus días de verano por el frenesí de conseguir algunos de los mejores lugares para contemplar los 90 segundos de oscuridad desde la isla. Entre los vecinos conviven la curiosidad, la indeferencia y también la sensación de que este fenómeno astronómico se ha convertido en un gran negocio. «Se comercializa demasiado, todo se convierte en dinero», lamenta Antònia.

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Campo de fútbol de Algaida

El campo de fútbol de Algaida será una de las nueve ZOO de Mallorca. El aforo definitivo todavía no se ha confirmado, aunque todo apunta a que tendrá una capacidad cercana a las 6.000 personas. A las diez de la mañana del viernes, algo de polvo en suspensión dificulta observar con nitidez el horizonte desde el municipio de Es Pla. El recinto cuenta con algunas gradas y, a pocos metros, un aparcamiento de tierra que parece preparado para absorber parte de los vehículos que llegarán el día del eclipse.

Algaida y Pina se preparan para el eclipse.

EL campo de fútbol de Algaida. / Manu Mielniezuk

"Si yo fuera la alcaldesa cobraría entrada"

Justo al lado está la piscina municipal. Varios niños nadan mientras sus madres y abuelas conversan a la sombra. Allí están Antònia, Coloma Llaneras y Elionor Serra, tres de las voces que mejor resumen cómo se vive en el pueblo la cuenta atrás para que la luna tape al sol.

«Es un absurdo. Se comercializa demasiado, todo se convierte en dinero. Si yo fuera la alcaldesa cobraría entrada», ironiza Antònia mientras observa a sus nietos. Elionor Serra tampoco comparte todo el revuelo. Desde su casa no podrá observarlo porque un pinar le tapa el horizonte, así que buscará «algún lugar secreto» de los alrededores.

Revuelo por el eclipse

«Me parece desmesurado el revuelo por el eclipse y ver cómo hay personas que pagan tanto. Hemos leído experiencias de hasta 200.000 euros», afirma. Entiende que el campo de fútbol haya sido escogido por su visibilidad, aunque habría preferido que eligieran otro municipio «para que no viniera tanta gente».

Coloma Llaneras, en cambio, no piensa desplazarse. «Intentaré verlo desde mi casa. Ese es mi plan. Es una cosa que se tiene que ver», afirma, mientras los niños continúan dentro del agua y el campo de fútbol permanece completamente vacío.

Algaida y Pina se preparan para el eclipse.

Elionor Serra y Coloma Llaneras, en la piscina municipal. / Manu Mielniezuk

Confianza en la previsión del ayuntamiento

A pocos minutos, la plaza de Algaida celebra su mercado semanal. Hay puestos de verduras, charcutería, ropa y pollo asado. Margalida Garcías y su madre, María Teresa Simón, acaban de hacer la compra. Confían en que el Ayuntamiento y la Policía Local tengan previsto el aumento de visitantes, aunque ellas contemplarán el eclipse desde un punto donde esperan que no haya demasiada gente.

«Es una exageración el bombo que le dan», resume Margalida. Su madre asiente. Ambas solo esperan que el 12 de agosto no amanezca cubierto. «Si está nublado sería un fracaso», comentan antes de abandonar la plaza.

Algaida y Pina se preparan para el eclipse.

María Teresa Simón y Margalida Garcías, después de ir al mercado. / Manu Mielniezuk

"No lo volveremos a ver nunca"

Junto a algunas de las personas más veteranas del municipio, Toni Simó toma la fresca frente al mercado antes de que el sol caiga con más fuerza. Él tampoco hará grandes planes. «Desde mi casa veré el eclipse. Vivo en la calle Sol, tenemos un safareig detrás y mi hija lo tiene todo controlado. Desde allí se verá muy bien», explica. Para Simó es una ocasión irrepetible: «Es una cosa que no volveremos a ver nunca».

Algaida y Pina se preparan para el eclipse.

Toni Simó habla del eclipse. / Manu Mielniezuk

"Es algo espiritual"

En la terraza de un bar que hace esquina con la plaza, Aurelio y Carme conversan con conocidos. Él ha quedado con unos amigos para intentar observarlo desde Randa y, si no es posible, se quedará en Algaida. Ella ha decidido no mirar al cielo.

«La luna se pone delante del sol, que es la sombra, la oscuridad, y tapa la luz. Después se va porque siempre va a ganar la luz. Para mí es algo espiritual», explica Carme. Cuando termine, tiene otro plan: tocar «una canción de amor para todo el planeta».

Algaida y Pina se preparan para el eclipse.

Aurelio y Carme posan para este diario. / Manu Mielniezuk

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