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La Policía atribuye los disturbios a un pequeño grupo de violentos que no participó en la manifestación contra la saturación turística

Los investigadores incluirán en su informe grabaciones de los altercados realizadas por drones y fotos de piedras y un clavo arrojados contra los agentes

Enfrentamientos entre manifestantes y policías el domingo por la noche en la avenida Antoni Maura de Palma.

Enfrentamientos entre manifestantes y policías el domingo por la noche en la avenida Antoni Maura de Palma. / EUROPA PRESS

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Xavier Peris

Xavier Peris

Palma

La decisión de restringir la entrada a ses Voltes para evitar avalanchas encrespó los ánimos de muchos participantes el pasado domingo en la manifestación contra la saturación turística en Mallorca, pero los altercados violentos que se registraron después en la avenida Antoni Maura, y que motivaron las cargas policiales, fueron provocados por un grupúsculo que no había participado en la marcha. Esta es una de las principales conclusiones del informe que la Policía Nacional tiene previsto entregar esta semana a la Delegación del Gobierno, y que incluye una serie de grabaciones tomadas por drones donde se aprecia la evolución de los hechos, desde los enfrentamientos en las entradas a ses Voltes, el rescate de un grupo de agentes atrapados en la pasarela junto al lago del Parc de la Mar, y las cargas policiales. En este informe se repasan también los casos de los manifestantes que resultaron heridos por porrazos en la cabeza, y que se atribuyen a "accidentes en momentos de máxima tensión".

La marcha había transcurrido desde la plaza de España de forma totalmente pacífica. El ambiente se empezó a crispar cuando la Policía instaló varios puntos de control en los accesos a ses Voltes, donde estaba previsto que finalizara la protesta con la lectura de un manifiesto. Este lugar tiene un aforo estimado de unas 1.500 personas, muy por debajo de las decenas de miles que participaron en la marcha. Esto suponía un serio riesgo en caso de avalancha, o que en una emergencia no pudiera entrar una ambulancia. La Policía mantiene que no cortaron el paso a los manifestantes, sino que trataron de que la afluencia fuera gradual, para evitar que se sobrepasara el aforo. Los responsables del operativo solicitaron a la encargada de leer el manifiesto que lo explicara por megafonía, pero, según afirman, lo que transmitió fue distinto. Dijo que la Policía no dejaría pasar a nadie más. Esto encrespó los ánimos y a partir de aquí comenzaron los primeros enfrentamientos en los controles.

La Policía ha recopilado una serie de grabaciones realizadas desde drones, en los que se aprecia las evoluciones de la multitud. Una vez leído el manifiesto, con lo que se daba por finalizada la manifestación, un grupo de una decena de motoristas de la Policía que habían montado el control en el camino situado entre la muralla y el lago del Parc de la Mar, quedaron atrapados. Por un lado tenían a la gente que aún pretendía llegar a ses Voltes y al otro estaban los que salían de allí. Otra dotación formada por una decena de policías de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tuvieron que acudir a rescatarlos. Los agentes abrieron estrecho pasillo junto a la muralla para que sus compañeros se retirasen. Durante esta maniobra recibieron patadas y les arrojaron un bote de cerveza.

Una vez replegados en la avenida de Antoni Maura, la Policía mantiene las unidades antidisturbios se vieron hostigados por un grupo de unas doscientas personas, que les lanzó piedras, botellas y esgrimió palos de banderas. Según los investigadores, muchos de estos individuos no habían participado en la marcha de protesta, sino que se habían unido al final. Fue entonces cuando los agentes realizaron las cargas para disolverlos. El informe incluirá también fotos de al menos dos piedras y un clavo que fueron arrojados contra los policías. Varios vehículos policiales resultaron dañados por los impactos.

Respecto a los manifestantes heridos, la Policía no descarta que hubiera casos de mala praxis. Las instrucciones que tienen los agentes en estas situaciones son dirigir los golpes a las extremidades, pero se explica que en estas situaciones de máxima tensión, con la visión parcialmente oculta por los cascos, puede haber personas alcanzadas "accidentalmente" en el torso o la cabeza.

Los investigadores están ultimando este informe, en el que se incluyen las grabaciones de los drones y fotos, así como declaraciones de los agentes que participaron en las cargas, y esperan tenerlo concluido en una semana,

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