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Denuncian a un hospital veterinario de Palma por presunta negligencia tras la muerte de un gato

A la reclamación formal por presunta mala praxis e irresponsabilidad médica en el fallecimiento de una mascota se suma una oleada de críticas de usuarios por errores de diagnóstico, demoras o sobrecoste

Tyga descansa con uno de sus muñecos.

Tyga descansa con uno de sus muñecos. / DM

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Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

Guillermo se ha enfrentado recientemente a la peor experiencia de cualquier propietario de animales. Su mascota, un gato europeo de ocho años llamado Tyga, ingresó de urgencia en estado crítico y falleció días después en medio de presuntas irregularidades. El dueño acusa al Hospital Veterinario Canis Mallorca de negligencia médica, engaño sobre sus recursos vitales y manipulación del historial clínico.

El "calvario" comenzó la tarde del viernes 17 de julio de 2026, cuando Tyga ingresó en la clínica con una importante anemia. Según consta en los registros médicos, el animal presentaba un hematocrito del 15,5 por ciento, una cifra que evidenciaba la gravedad de su estado. Sin embargo, a pesar de que el centro publicita un servicio de UCI de 24 horas, el propietario denuncia que "según me dijeron, no había especialistas capacitados para tomar decisiones durante el fin de semana".

El propio informe clínico redactado por el centro señala textualmente la indicación de "hacer eco abdomen cuando se pueda". El afectado lamenta profundamente que el diagnóstico y el consiguiente tratamiento de vida o muerte de su gato dependieran de una ecografía que el hospital no fue capaz de realizar a tiempo por falta de medios durante todo el sábado y el domingo y que, según explica, "además no era necesaria, lo que necesitaba era el tratamiento, porque días atrás ya se la había hecho su veterinaria habitual", sostiene.

Búsqueda desesperada de sangre

La situación del felino empeoró drásticamente el sábado 18 de julio. A pesar de que la clínica le había asegurado en un primer momento que disponía de reservas de sangre, Guillermo se encontró con "una información completamente falsa". El nivel de hematocrito de Tyga se desplomó al 10 por ciento ese mismo día, momento en el que el hospital admitió no tener sangre para llevar a cabo la transfusión urgente, según relata el dueño del gato a este diario.

"Tuve que llamar yo mismo a todos los hospitales de la isla a la desesperada", explica Guillermo ante el desamparo sufrido. El propietario se vio obligado a desplazarse por sus propios medios hasta una clínica veterinaria en Manacor, donde adquirió un concentrado de eritrocitos. Según cuenta, él mismo transportó la sangre hasta el hospital Canis, logrando que se le realizara la transfusión a su mascota esa misma tarde.

Tuve que llamar yo mismo a todos los hospitales veterinarios de la isla a la desesperada para ver si tenían sangre

Presunta manipulación de historiales

El domingo 19 de julio, "ante la inacción del centro", el dueño acudió personalmente para exigir "que se le administrara un tratamiento urgente". Fue entonces cuando -según su testimonio- el personal retiró y manipuló las carpetas médicas delante de él para ocultar información.

El dueño asegura que un auxiliar se llevó el historial respondiendo que los datos eran "confidenciales". Minutos después, los responsables regresaron con el documento "recién rellenado" para, presuntamente, intentar tapar la demora en la asistencia. El informe oficial de la clínica refleja el inicio del tratamiento con corticoides ese mismo domingo 19 de julio. Desafortunadamente, el gato acabó sufriendo una parada cardiorrespiratoria la noche del lunes 20 de julio y falleció.

Ante esta cadena de "irregularidades", Guillermo ha decidido emprender acciones legales. Ya ha presentado reclamaciones oficiales ante la Dirección General de Consumo del Govern de les Illes Balears. Además, el pasado 21 de julio registró una solicitud formal en el Colegio Oficial de Veterinarios de las Illes Balears (COVIB), exigiendo la apertura de un expediente disciplinario.

La nueva presidenta de la institución, Ana Sancha, ha respondido públicamente a este medio sobre el conflicto. Ha asegurado que el asunto ya ha sido puesto en conocimiento de la Comisión Deontológica. "Consideramos imprescindible actuar con la máxima prudencia y objetividad", ha declarado Sancha. La presidenta insiste en que el órgano independiente estudiará toda la documentación para determinar si existe una vulneración del Código Deontológico de la profesión veterinaria, garantizando que el procedimiento se desarrollará bajo un "estricto deber de confidencialidad".

Descontento creciente

El caso de Tyga no es un hecho aislado, sino que parece reflejar un malestar entre parte de la clientela del centro. En internet proliferan los testimonios que señalan un claro deterioro en la atención asistencial, un declive que varios afectados vinculan directamente con el cambio de gestión sufrido por el hospital tras ser adquirido por un fondo de inversión (IVC Evidensia) en el año 2023.

Las quejas públicas recogen relatos de propietarios que denuncian haber sufrido supuestas negligencias en el centro. Una clienta con quince años de fidelidad a la clínica expresa su profunda decepción tras un "grave error" con su mascota: "Llevaba 15 años con mi perrita en la clínica, desde que estaban en la antigua dirección, hasta este fin de semana que casi me la mata la doctora que le tocó con un medicamento que supuestamente le mejoraría sus articulaciones".

Asimismo, otros clientes acusan a la clínica de someter a los animales a pruebas repetitivas e innecesarias sin llegar a un diagnóstico claro mientras la factura aumenta. "Es un desastre. Estuve tres meses llevando a mi gato de ocho años y no encontraban qué tenía. Me dejé más de 3.000 euros en hacer y repetir pruebas para que me dijeran lo mismo, y nunca le hicieron una radiografía. Nos atendían veterinarios diferentes que no se aclaraban con el expediente. Al llevarlo a otra veterinaria en Santa Ponça, en la primera visita le encontraron un soplo en el corazón y vieron que tenía aspiración de alimento por la sonda nasogástrica colocada en Canis. Tras derivarlo de nuevo a Canis para unas pruebas, al día siguiente de volver se murió el gato por una parada cardiorrespiratoria", relata otro usuario afectado.

A la falta de efectividad médica se suman las denuncias por trabas administrativas y opacidad en la entrega de información vital. "Estuve tres días con mi gato ingresado y la información sobre su estado era casi nula. Me citaron para ir a recogerlo y, tras dos horas y media de espera, no me entregaron al animal y tuve que irme a trabajar sin él. Pedí la hoja de reclamaciones dos veces y me la negaron. Solicité en cuatro ocasiones el informe y las pruebas realizadas para llevarlo a su veterinario habitual y fueron incapaces de hacérmelo llegar", denuncia otro cliente.

Una valoración dividida

A pesar de este goteo de críticas y del descontento tras la reestructuración de 2023, el Hospital Veterinario Canis mantiene en las plataformas de internet una calificación media de 4,3 sobre 5 estrellas. Este promedio se sostiene gracias a clientes que continúan reportando experiencias muy satisfactorias y que destacan la labor de ciertos profesionales del equipo.

En este sentido, una usuaria manifiesta su agradecimiento tras ser atendida en fechas festivas: "Estoy encantada con Canis. Desde el primer momento me atendieron con una sonrisa y una muy buena atención, siendo día de Navidad. Me pareció increíble disponer de una sala de espera separada para gatos".

Tyga tomando el sol.

Tyga tomando el sol. / DM

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