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La residencia de La Bonanova vuelve al foco por el calor: denuncian más de 30 grados y piden su cierre gradual

Familiares describen estancias donde "no se puede estar" y el sindicato USAE prepara una denuncia ante Inspección de Trabajo si no se toman medidas

La Asociación Amics dels Llaços Grisos reclama sustituir el edificio por centros de menor tamaño mientras el IMAS mantiene la reforma por plantas

Exterior de la residencia de La Bonanova.

Exterior de la residencia de La Bonanova.

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Palma

Las altas temperaturas registradas este verano en la residencia pública de La Bonanova han vuelto a poner en el centro del debate el estado del edificio y las condiciones en las que viven sus residentes y trabajan sus profesionales. A la denuncia pública realizada por el sindicato USAE, que aseguró haber medido temperaturas de entre 30 y 33 grados en distintas dependencias, se suma ahora la Asociación Amics dels Llaços Grisos, que reclama el desmantelamiento progresivo del centro y su sustitución por residencias de menor tamaño.

Diario de Mallorca intentó acceder al interior de la residencia para comprobar la situación, aunque desde el centro se indicó que era necesario solicitar autorización previa al Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS). En el exterior, varios familiares confirmaron que el calor continúa siendo un problema en algunas zonas del edificio.

Una mujer explicó que en el comedor se han instalado ventiladores para aliviar las altas temperaturas, aunque aseguró que hay dependencias donde el calor sigue siendo intenso. Otro familiar afirmó que en la cafetería "no se puede estar" durante buena parte del día.

El sindicato USAE sostiene que la situación no es nueva. Su responsable de Acción Sindical en Baleares, Alejandro Juan Alonso, asegura que llevan varios veranos denunciando el problema sin obtener una solución definitiva. "Las trabajadoras ya no pueden más", afirma.

Según explica, las mayores dificultades se concentran en las habitaciones, las salas de baño geriátrico y la lavandería, donde el calor generado por la maquinaria agrava aún más las condiciones de trabajo. "Están haciendo las higienes y sudando encima del paciente", señala. En la zona de los baños geriátricos, añade, "con el vapor del agua caliente se plantan fácilmente en 40 o 45 grados".

El sindicato asegura que "algunos trabajadores han sufrido mareos" debido a las altas temperaturas y anuncia que, si el IMAS no adopta medidas inmediatas, presentará una denuncia ante la Inspección de Trabajo esta misma semana.

Un edificio concebido hace casi medio siglo

Para la presidenta de la Asociación Amics dels Llaços Grisos, Maria Torres, el problema de la climatización es solo una muestra de las limitaciones de un edificio construido a finales de los años setenta. Según explica, la residencia nunca fue diseñada para disponer de un sistema centralizado de aire acondicionado y la potencia eléctrica disponible dificulta su instalación.

Torres asegura que las reformas que se están ejecutando por plantas no resuelven el problema de fondo. Recuerda que ya se ha rehabilitado la novena planta y actualmente se actúa sobre la octava, mientras que "más de 300 personas siguen alojadas en las plantas inferiores", donde, afirma, únicamente existen equipos de climatización en los comedores.

Comedor donde, en verano, se ve la televisión, al ser una zona más fresca.

Comedor donde, en verano, se ve la televisión, al ser una zona más fresca. / Amics dels Llaços Grisos

Según relata, durante el verano los residentes permanecen muchas horas en esas zonas comunes porque son de los pocos espacios refrigerados, mientras que las habitaciones cuentan únicamente con ventiladores de pared. "No son suficientes para garantizar un descanso adecuado", sostiene.

La representante de la asociación recuerda, además, que llevan reclamando soluciones desde 2019 y considera que la prolongación de las obras hace que el problema se repita cada verano.

Residencias más pequeñas

Más allá de la climatización, Amics dels Llaços Grisos insiste en que La Bonanova debería cerrarse de forma progresiva una vez entren en funcionamiento las nuevas residencias proyectadas por el Consell de Mallorca, como Son Dureta, Son Martorell y Bunyola.

La entidad defiende sustituir el actual modelo por centros de menor capacidad destinados exclusivamente a personas con plaza reconocida por la Ley de Dependencia. "Está demostrado que las residencias grandes son menos humanas", sostiene Torres, quien considera que un edificio de las dimensiones de La Bonanova ya no responde a las necesidades asistenciales actuales.

Mientras continúan las obras de reforma y persiste la ola de calor que afecta a Mallorca desde hace casi dos semanas, tanto el sindicato como la asociación reclaman actuaciones urgentes para garantizar unas condiciones adecuadas tanto para los residentes como para los trabajadores.

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