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Lletra menuda

La evasión de responsabilidades

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

Las correrías del domingo para dar o evitar, según la posición, los porrazos de la Policía Nacional no fueron ni serán las últimas. Tres días después de unos comportamientos reprobables, la indignación ciudadana no amaina y se suceden las carreras en distintas direcciones para sacudirse responsabilidades. Urge llegar a la meta de la clarificación y la decisión porque no hacerlo sería otro porrazo en carne colectiva con moratones sobre la dignidad, lesiones de salud democrática y respeto a la pluralidad cívica que podrían dejar graves secuelas.

Cuando todavía resuenan los ecos de las concentraciones de ayer en Felanitx y ante la Delegación del Gobierno pidiendo la dimisión de Alfonso Rodríguez, hoy, este miércoles turbio en lo climático y social, puede ser un día determinante porque será imprescindible interpelar a Pedro Sánchez, a la salida de su audiencia con Felipe VI en Marivent, no solo sobre lo ocurrido en Ses Voltes, sino también el malestar creciente de la sociedad mallorquina en relación a la saturación turística que, no lo olvidemos, era el motor de una manifestación pinchada con cargas policiales. La repercusión internacional de la protesta y su desenlace acortan el margen de salida. Si el presidente del Gobierno habla claro hoy en Palma, alguien deberá dar sentido práctico a su mensaje. Persistir en la evasiva, o en los conceptos formales, sería atizar el fuego para una presidente al que ya le sobran incendios y no solo en la amplia masa forestal española.

Lo que se ve no necesita explicación pero casi siempre obliga a la reacción. Hubo cámaras inoportunas en el momento de la agresión inexplicable al fotógrafo Xavi Hurtado y a otro manifestante en s’Hort del Rei. Dejarlas impunes significa admitir que cualquiera puede recibir semejante paliza en cualquier momento. El pueblo llano no puede permitirse el tránsito de la mascarilla sanitaria a la coraza de seguridad para salir a la calle.

En el festival de evasivas que se encadenan desde el domingo para descargar responsabilidades sobre el subordinado afloran algunas coincidencias. Delegación del Gobierno, mandos policiales y un Ayuntamiento de Palma sin respuesta confluyen en la inoportunidad de Ses Voltes para albergar la concentración final. Tampoco se supo canalizar la conclusión adecuada. ¿Acaso alguien estaba interesado en provocar el altercado?

Prolongar la situación actual significará encrespar más al personal, lo cual es pésimo complemento para una sociedad saturada de excesos turístico.

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