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Análisis

26J: El ‘¡A por ellos!’ de la Nacional salva a Prohens

Que la presidenta salga indemne de la mayor manifestación contra la saturación turística que ha habido en la isla tiene mérito, el servicio prestado por la Policía al Govern del PP es impagable

Tres días después del 26J, Alfonso Rodríguez sigue sin enterarse de lo que ha pasado.

Tres días después del 26J, Alfonso Rodríguez sigue sin enterarse de lo que ha pasado. / B. Ramon / DMA

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Mateu Ferrer

Mateu Ferrer

Estaremos de acuerdo en que los mallorquines no tenemos suerte con los delegados del Gobierno, a cada cual peor y más pusilánime. Ya sabíamos que el cargo le viene grande al que nos ha tocado esta vez, pero Alfonso Rodríguez Badal por lo menos no molestaba demasiado. Hasta ahora.

Con su pésima gestión, el exalcalde socialista de Calvià ha enervado a los votantes de izquierdas, incluidos muchos de los suyos, que ya es decir. Hay que ser muy torpe para ser del PSOE y en menos de una semana ir en contra de los manifestantes progresistas a golpe de porrazo y esposas. Creíamos que el delegado habría aprendido alguna lección de la intolerable detención de las dos activistas de Santa Maria, qué ingenuos somos.

Las cargas policiales del domingo en Palma no venían a cuento. Lo sabe cualquiera, hasta el PP se llevó las manos a la cabeza al ver el desmadre en ses Voltes y Antoni Maura. Leyendo el pobre atestado de la Guardia Civil sobre las pintadas a inmobiliarias en Santa Maria ya nos quedó meridianamente claro de qué iba esto. Días antes del 26J la propia Delegación del Gobierno -o sea, el PSOE- anunció que se perseguiría policialmente a todo aquel que vandalizara los negocios turísticos. Al criminalizar la protesta contra el overtourism en cualquiera de sus modalidades -un particular que exhiba un cartel de SOS Residents en Mallorca es hoy susceptible de ser arrestado-, Rodríguez Badal dejó claro de parte de quiénes está.

La manifestación del domingo terminó sin escaparates de agencias inmobiliarias rotos; sin encapuchados pintando paredes de hoteles; sin activistas desalmados lanzando vasos de bebida a guiris sentados en terrazas... Algo había que hacer, no vamos a dejar que estos desarrapados en chanclas triunfen con una multitudinaria marcha pacífica. Así que a porrazo limpio dos minutos antes de que termine todo, y así se lía. Un ¡A por ellos! en toda regla, que ya estamos hartos de tanto mallorquín protestando contra los que nos dan de comer. En ocasiones así, cuánto se echa de menos a veteranos como Jaume Bergas, el mando policial que bregó en docenas de altercados siempre con mano izquierda y chip democrático en la cabeza.

El servicio prestado por la Nacional al Govern del PP es impagable. Que Marga Prohens salga indemne de la mayor manifestación contra la saturación turística que ha habido en la isla tiene mérito, desde luego. La desproporcionada respuesta policial contra los que se manifestaban ha terminado eclipsando los motivos de la protesta, y por ende beneficiando al Govern, responsable último de la política turística y del cambio de modelo económico.

Sin pancartas contra el PP

Cierto es que tarde o temprano la presidenta de Balears terminará pagando en las urnas su inacción en este tema. "En Tomeu està cansat de tanta penya", "Criminal és no posar límits", "Mallorca és + que una terrassa"... El Consolat solo se fija en que no había ningún cartel contra Prohens ni el Govern en toda la manifa, y es verdad. Al contrario que la cadena humana en es Trenc, donde si se evidenció una crítica directa a Prohens y el clan de Campos, el 26J los lemas y consignas no iban directamente contra el PP balear. Sin embargo, los conservadores obvian que en la marcha antisaturación desfilaron ciudadanos de derechas con sus pulseritas que también están hartos de colapso, y más que hubieran ido de no proliferar tanta estelada. Si los consolateros no quieren verlo, allá ellos.

MANIFESTACIÓN MENYS TURISME, MES VIDA

MANIFESTACIÓN MENYS TURISME, MES VIDA / MANU MIELNIEZUK / DMA

En descargo de Rodríguez Badal solo podemos decir que es una marioneta manejada por Rubén Castro, a su vez teledirigido desde fuera del casposo edificio de la Calle Constitució por Iago Negueruela. Hay más de uno señalando al secretario general de la Delegación como el verdadero responsable de lo ocurrido. El cachorro apadrinado por Negueruela estaba maniobrando durante el operativo -su jefe debía estar cansado de la fiesta en el Toro el día antes-, y sus vaivenes sobre el aforo en los bajos de la Catedral encendieron los ánimos.

Al día siguiente del 26J, cuando los periodistas empezaron a preguntar si Alfonso Rodríguez saldría a dar la cara, la Delegación se limitó a decir que «pedirá un informe al jefe superior» y aquí no ha pasado nada. Las escandalosas imágenes de la noche anterior obligaron al delegado a comparecer. Las instrucciones a la Nacional para no reventar la manifestación, salvo que hubiera actos violentos, se las debería haber dado antes; no vale escudarse en el día después. En lo de ponerse de perfil Rodríguez Badal ha aprendido de su predecesora Aina Calvo, otra protectora de los mandos policiales y beneméritos de la isla.

Mención aparte merece Rosario Sánchez. Que la candidata socialista que pretende ser alternativa a Marga Prohens tenga que esconderse mientras sus potenciales votantes defienden Mallorca en las calles es para hacérselo mirar. De cam-pe-o-na-to.

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