Opinión | En primera línea
La primera carga policial llegó sin avisar y la más fuerte, después del cántico 'Tourists Go Home'

FOTO: M. Mielniezuk | VÍDEO: Redacción Digital
Este diario estuvo mal colocado cuando comenzaron las cargas policías en la Avenida Antoni Maura. Hay que reconocer que, ubicado sobre una jardinera y unos cincuenta centímetros por encima de la acera, es un lugar inapropiado para seguir cómo la protesta subía los decibelios con unos violentos activistas preparados para golpear con dureza a la Policía Nacional.
Cánticos en catalán
Intimidados y provocados por algunos cánticos amenazantes (“Els carrers seran sempre nostres”) la Policía comenzó su ejercicio de defensa ante muchas familias armadas de pancartas y carteles en un idioma poco legible. En solo unos minutos, varios furgones se desplegaron ante un riesgo inminente y real.
Los manifestantes más agresivos, posicionados cerca del Parc de la Mar, lanzaron algunas botellas de plástico. Unos minutos después y sin previo aviso, comenzaron a disparar con escopetas de pelota de goma salvas sin proyectil. La advertencia la malinterpretaron los activistas porque, muchso segundos después, irrumpieron con sus porras entre los manifestantes, que provocaron durante toda la jornada dirigiéndose a ellos en catalán.
Contratiempos policiales
La primera carga dejó algunos contratiempos: demasiadas personas pudieron grabar la actuación. Un fotógrafo recibió un correctivo por disparar y apuntar con su cámara a los policías, mientras que otros aguardaban con brechas en la cabeza la llegada de unos sanitarios que tuvieron que acceder a pie.
La violencia provocó que muchas personas dejaran de incordiar a los turistas que soportaron ruidos molestos complicando el disfrute de una cena, difícilmente asumible para los indígenas, en el otro lado de la calle. La defensa comenzó a surgir su objetivo deseado.
Defensa en s'Hort del Rei
Con ya una gran parte de los manifestantes supuestamente protegidos en sus casas, llegó la traca final. Ahora, el redactor de este diario, en un ejercicio de cobardía, se replegó unos metros por encima de la Avenida Antoni Maura en la escalera que conecta con la explanada de La Seu. Allí, más personas seguían desde la distancia mientras apuntaban con sus móviles a los policías.
Un hombre mayor trataba de entender por qué la policía en vez de anunciar que ya había acabado la manifestación, comenzaron a reforzarse con la llegada de los antidisturbios. Ante la complejidad de la decisión, los manifestantes restantes, menos de una centenar, siguieron su ejercicio de provocación con un cántico el cántico violento ‘Tourists Go Home’.
La Policía Nacional, que trató de protegerse de la ofensiva, corrió por todo s'Hort del Rei mostrando su porra a todo aquel que provocaba el caos. Así consiguieron acabar con una violencia que desquició la tranquilidad de Palma.
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