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La intrahistoria de cómo se prendió la mecha de las cargas policiales en la manifestación contra la saturación turística en Mallorca

Delegación de Gobierno autorizó que acabara en Ses Voltes, pero dos días antes la Policía Nacional advirtió a la organización que no cabía tanta gente cuando ya estaba todo gestionado

Manifestación 26J Menys Turisme, Més Vida

FOTO: M. Mielniezuk | VÍDEO: Pau Pascual

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César Mateu

César Mateu

Palma

La mecha que originó un clima de crispación en la manifestación contra la masificación turística en Mallorca se prendió muchos días antes del evento en el que miles de residentes invadieron las calles del centro de Palma. La aceptación de Ses Voltes para acabar el recorrido con la lectura del manifiesto y de algunas actuaciones musicales por parte de Delegación del Gobierno y la rectificación de la Policía Nacional apenas 48 horas antes abren un escenario en el que se deben depurar responsabilidades, aunque, por el momento, esa posibilidad parece un espejismo porque ambos defienden su gestión.

Delegación de Gobierno acepta la propuesta

Menys Turisme, Més Vida, como entidad organizadora de la manifestación, solicitó el pasado 10 de julio poder finalizar el recorrido en Ses Voltes. En un primer momento, la petición parecía difícil de concretarse porque el espacio ya estaba reservado por el Atlàntida Mallorca Film Fest, como explica Margalida Ramis, exportavoz del GOB y actual miembro de Menys Turisme, Més Vida. Sin embargo, los organizadores se pusieron en contacto con el festival, que les confirmó que finalmente no utilizarían ese emplazamiento. Con esa circunstancia resuelta, Delegación del Gobierno acabó autorizando el recorrido y el acto final en Ses Voltes para una movilización cuya previsión de asistencia, según la organización, rondaba las 30.000 personas.

Con el visto bueno de las administraciones implicadas y contando con el apoyo logístico que debía prestar el Ayuntamiento de Palma, todo parecía encaminado hasta que, el viernes al mediodía, apenas dos días antes de la protesta, la Policía Nacional trasladó a la organización que había cambiado de criterio. Tras revisar la previsión de asistentes y teniendo en cuenta el furor que había provocado la detención de dos activistas en Santa Maria del Camí, consideró que Ses Voltes no podía absorber semejante afluencia de personas.

Sin respuesta por parte de Cort

Ese cambio de interpretación obligó a improvisar una solución contrarreloj. Delegación del Gobierno planteó trasladar el acto final al Parc de la Mar, una opción que la organización no descartó. El problema era que ese espacio necesitaba infraestructuras, especialmente suministro eléctrico. Desde Menys Turisme, Més Vida se intentaron poner en contacto con el área de Infraestructuras de Cort para habilitar la zona, pero, según sostienen, nunca obtuvieron respuesta.

Sin margen para organizar un plan alternativo a menos de 48 horas de la movilización, organizadores y Delegación de Gobierno acabaron alcanzando un acuerdo para mantener Ses Voltes. El compromiso consistía en permitir el acceso hasta completar el aforo y, una vez alcanzado ese límite, desviar progresivamente al resto de asistentes hacia el Parc de la Mar. Además, la organización preveía distribuir a voluntarios para informar a los manifestantes y evitar aglomeraciones, mientras otra parte del público podría seguir el acto desde las rampas, la explanada situada junto a la Catedral y la parte superior de Ses Voltes.

La Policía prohibió la entrada a Ses Voltes con un recinto semivacío

Los propios organizadores reconocen ahora que elegir ese escenario fue arriesgado y hacen autocrítica. Admiten que priorizaron la lectura del manifiesto con La Seu como telón de fondo, conscientes de que el espacio era limitado. Sin embargo, sostienen que el detonante del malestar llegó cuando la Policía Nacional decidió impedir el acceso pese a que Ses Voltes seguía parcialmente vacío, como demuestran las imágenes. La limitación del aforo a unas 500 personas —aunque posteriormente se permitió la entrada de algunas más, pero pocas— y el cierre de accesos antes de completar visualmente el recinto fue una de las principales causas de la indignación que acabó desencadenando la tensión vivida minutos después.

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