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Baleares consolida el éxito de la lucha contra la avispa asiática gracias a la colaboración ciudadana

Una investigación de la UIB revela que la población fue clave para detectar el 29,3% de los avisos válidos sobre esta especie invasora, de los cuales el 6% se registraron en el archipiélago

Los miembros del equipo de investigadires que analizaron el impacto de la ciudadanía en la lucha contra la avispa asiática

Los miembros del equipo de investigadires que analizaron el impacto de la ciudadanía en la lucha contra la avispa asiática / UIB

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Palma

La implicación de la ciudadanía fue determinante para que Baleares se convirtiera en 2020 en el primer territorio europeo en erradicar la avispa asiática. Así lo concluye un estudio realizado por investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB), que analiza ocho años de seguimiento de esta especie invasora y pone de relieve el papel de la ciencia ciudadana en su detección y control.

La investigación, publicada recientemente en la revista Journal of Applied Entomology, fue presentada este martes por la doctora Mar Leza y el doctor Cayetano Herrera, del grupo de Entomología Aplicada (Bee-etal Lab) de la UIB. En el acto también participó Irene Garneria, técnica del Servei de Protecció d'Espècies del Govern de les Illes Balears.

El trabajo analiza los resultados obtenidos gracias a una aplicación desarrollada por la UIB que permitió a cualquier ciudadano comunicar la presencia de posibles ejemplares o nidos de avispa asiática. A lo largo de ocho años, esta herramienta se complementó con un portal web, campañas de sensibilización en redes sociales, un visor cartográfico y modelos predictivos para facilitar el seguimiento de la especie.

Entre 2016 y 2024 se recibieron 1.329 avisos válidos, aunque solo el 29,3% correspondían realmente a la avispa asiática. En Baleares, el porcentaje fue del 6%. Además, los investigadores destacan que estos avisos fueron fundamentales para localizar los focos reales. De hecho, más de la mitad de los nidos eliminados en el archipiélago fueron detectados gracias a la colaboración ciudadana.

Más de la mitad de los avisos fueron positivos

Leza destacó que la implicación de la población “permitió ampliar la capacidad de detección de la especie”, aunque recordó que todos los avisos “deben ser validados por especialistas para garantizar su fiabilidad". El estudio también refleja que los ciudadanos identificaban con mucha más precisión los nidos que los propios insectos. Mientras que el 65,4% de los avisos sobre nidos resultaban correctos, el porcentaje descendía al 18,5% cuando se trataba de ejemplares aislados. Además, casi el 92% de los usuarios realizaron una única aportación, un dato que, según Leza, demuestra el amplio alcance de la iniciativa.

Por su parte, Herrera explicó que el análisis de los avisos permitió “detectar patrones de comportamiento entre los usuarios y mejorar las campañas informativas para reducir las confusiones con otras especies de avispas”. Asimismo, señaló que “las notificaciones aumentaban durante los meses de mayor actividad de la especie”, lo que facilitó planificar mejor las tareas de vigilancia.

Finalmente, Garneria recordó que los primeros años fueron “especialmente complicados". En 2017 se localizaron veinte nidos y, tras desarrollar un protocolo de actuación, la cifra se redujo a uno solo en 2018. Desde entonces, el seguimiento continuó “mediante trampas y labores de inspección” que permitieron actuar rápidamente ante nuevas detecciones.

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