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La Policía Nacional: "Nosotros no tenemos nunca intención de reventar una manifestación"

Un portavoz policial explica que intentaron controlar el aforo en ses Voltes para evitar accidentes, y que fueron hostigados por un grupo de violentos

Cinco agentes resultaron heridos, varios vehículos policiales sufrieron daños y un chico de 18 años acabó detenido por atentado

Una de las cargas policiales de anoche en la avenida Antoni Maura.

Una de las cargas policiales de anoche en la avenida Antoni Maura. / Efe

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Xavier Peris

Xavier Peris

Palma

"La Policía no tiene nunca la intención de reventar una manifestación". Un portavoz de la Policía Nacional de Balears ha respondido hoy a las críticas recibidas por los incidentes violentos registrados ayer por la noche en la avenida Antoni Maura de Palma, al final de la multitudinaria manifestación contra la saturación turística en la que participaron decenas de miles de personas. La Policía achaca los problemas, primero a la actitud de los promotores de la marcha, que se empeñaron en acabar en ses Voltes pese a que se les advirtió que se trataba de un recinto pequeño, con una capacidad de unas 1.500 personas, y luego a los ataques de un grupo de unas doscientas personas que arrojaron piedras y botellas contra los agentes. La trifulca acabó con cinco policías heridos, varios vehículos oficiales dañados y un joven detenido por atentado.

La manifetación contra la saturación turística, una de las mayores de la historia de Balears con una cifra de asistentes que según la fuente oscila entre 25.000 y 75.000 personas, había discurrido de forma pacífica hasta el final, programado en el recinto de ses Voltes. Según las explicaciones de la Policía Nacional, durante el transcurso de la marcha ofrecieron a los promotores la opción de acabar en el Parc de la Mar, un espacio abierto con mejores condiciones de acoger a la multitud. Sin embargo, los activistas insistieron en mantener el trayecto establecido desde el principio y leer el manifiesto final en ses Voltes, un recinto encajonado entre las casas y las muralla, con un aforo establecido de1.500 personas.

La Policía mantiene que instaló unos controles en las entradas a ses Voltes para no sobrepasar este aforo, con la intención de evitar avalanchas o permitir el acceso de ambulancias en el caso de que fuera necesario. Estos agentes no tenían instrucción de cerrar el paso, sino hacer que el acceso fuera gradual mientras se controlaba la cantidad de gente que se iba concentrando. Desde la Policía, insisten, le pidieron a la portavoz de los manifestantes que advirtiera por megafonía de este extremo. Sin embargo, esta mujer dijo que la Policía no iba a permitir la entrada de más gente, pero que ellos no estaban de acuerdo. Estas declaraciones encresparon los ánimos de los manifestantes, que empezaron a increpar a los agentes que estaban en los controles de las entradas e intentaron forzar el acceso. Hubo gente que pasó por las rocas del lago del parque y algunos se lanzaron al agua y cruzaron nadando.

Una vez finalizada la lectura del manifiesto en ses Voltes, los promotores del acto se desplazaron al Parc de la Mar para leerlo también allí ante la multitud que no había podido traspasar las murallas. Se produjo entonces un tumulto al juntarse la gente que salía de ses Voltes con la que todavía intentaba entrar. Un grupo de media docena de agentes, encargados de uno de los controles y que no iban equipados con material antidisturbios, quedaron atrapados entre las dos corrientes humanas, y fueron zarandeados por algunos manifestantes. Fue entonces cuando intervinieron dotaciones antidisturbios, que se desplegaron desde la avenida Antoni Maura y formaron una línea de seguridad para rescatar a sus compañeros.

Mientras tanto, la manifestación se había ido disolviendo tras la segunda lectura del manifiesto en el Parc de la Mar, pero un grupo de unos doscientos jóvenes se revolvió contra los policías en la avenida Antoni Maura. Según la Policía, les arrojaron adoquines, latas y botellas. Los agentes conminaron por megafonía a los miembros de este grupo a que se retirasen y dispararon con las escopetas de pelotas de goma salvas sin proyectil como advertencia. Sin embargo, las acometidas de los manifestantes lograron romper el cordón de seguridad y llegar hasta los vehículos policiales, que sufrieron desperfectos. Algunos policías recibieron empujones y golpes, lo que motivó las cargas policiales.

La Policía explica que se vivieron otros episodios violentos. Algunos jóvenes llegaron a agredir a una pareja de turistas que pasaba por allí. Cuando la mujer trato de grabar la escena, le tiraron el móvil al suelo.

Los incidentes terminaron con cinco policías heridos y un joven de unos dieciocho años detenido por atentado.

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