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Ainhoa Rosselló, oftalmóloga en Son Llàtzer: "Una lesión en la retina por mirar el eclipse no tiene cura ni tratamiento"

La especialista en retina del hospital Son Llàtzer advierte de que bastan unos segundos de exposición directa al sol para sufrir daños irreversibles y pide extremar las precauciones, especialmente con los niños

La oftalmóloga especialista en retina Ainhoa Rosselló, del hospital Son Llàtzer.

La oftalmóloga especialista en retina Ainhoa Rosselló, del hospital Son Llàtzer. / Son Llàtzer

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

El eclipse total de sol del próximo 12 de agosto será uno de los acontecimientos astronómicos más importantes de las últimas décadas y miles de personas lo seguirán desde Mallorca. Pero hacerlo sin la protección adecuada puede tener consecuencias permanentes para la vista. La oftalmóloga especializada en retina del hospital Son Llàtzer, Ainhoa Rosselló, explica qué ocurre cuando miramos directamente al sol, cómo elegir unas gafas seguras y por qué los niños son el grupo más vulnerable.

—Estos días se está insistiendo mucho en la protección ocular. ¿Realmente puede ser tan peligroso mirar un eclipse sin las medidas adecuadas?

—Absolutamente. La protección es imprescindible y, además, tienen que ser unas gafas específicas para eclipses. No sirven unas gafas de sol, por muy buenas que sean, ni radiografías, ni cristales ahumados, ni CDs. Las gafas deben cumplir la norma ISO 12312-2 y, si se compran en la Unión Europea, llevar el marcado CE. Antes de utilizarlas también hay que revisarlas a contraluz para comprobar que no tienen rayaduras ni pequeños agujeros, porque cualquier desperfecto puede dejar pasar la radiación y producir lesiones en la retina.

—¿Qué ocurre exactamente en el ojo cuando miramos directamente al sol?

—El ojo actúa como una lupa natural que concentra la radiación en la retina, concretamente en la mácula, que es la zona responsable de la visión central y la que nos permite leer o reconocer las caras. El problema es que esa lesión no duele. En el momento solo notas el deslumbramiento, pero después empiezas a percibir una mancha en el centro de la visión, las líneas se deforman, los objetos pueden verse más grandes o más pequeños o incluso alterarse los colores. Esa lesión en la retina es irreversible y no tiene tratamiento. Es decir, no hay cura ni tratamiento para una retina quemada por el eclipse.

La oftalmóloga especialista en retina Ainhoa Rosselló, de Son Llàtzer

La oftalmóloga especialista en retina Ainhoa Rosselló, del hospital Son Llàtzer. / Son Llàtzer

—Muchas personas piensan que por mirar unos pocos segundos no pasará nada. ¿Es suficiente ese tiempo para lesionarse?

—No existe un tiempo exacto establecido científicamente, pero hablar de unos diez segundos sirve para transmitir la peligrosidad. Son muy pocos segundos de exposición directa para que pueda producirse una maculopatía solar.

—¿Qué síntomas deben hacernos acudir al médico después del eclipse?

—Hay dos tipos de lesiones. La de la retina provoca esa mancha central, visión deformada o alteración de los colores. La otra afecta a la córnea y suele aparecer entre seis y doce horas después con ojo rojo, sensación de arenilla, escozor, dolor, visión borrosa y mucha sensibilidad a la luz. En ambos casos hay que consultar.

—¿Cómo podemos asegurarnos de que las gafas que compramos son realmente seguras?

—Lo más importante es comprobar que llevan la norma ISO 12312-2 y el marcado CE si se han adquirido en Europa. También conviene comprarlas en establecimientos de confianza, como ópticas o farmacias, donde además se están ofreciendo a precios muy asequibles. Si alguien prefiere comprarlas por internet, debe asegurarse de que el distribuidor sea fiable; las asociaciones astronómicas y los planetarios suelen publicar listados de vendedores recomendados.

—¿Qué errores ve con más frecuencia?

—Pensar que cualquier método casero protege; no lo hacen. Si no tienes gafas, lo recomendable es utilizar una visualización indirecta, por ejemplo proyectando la imagen del eclipse con una cartulina agujereada, o seguirlo por televisión o internet. Tampoco aconsejamos grabarlo directamente con el móvil porque es muy fácil levantar la vista y mirar el sol sin protección. Y nunca debe observarse con prismáticos, telescopios o cámaras solo con las gafas puestas. Esos dispositivos concentran todavía más la radiación y pueden provocar una lesión segura en la retina, además de estropearse ellos mismos. Necesitan filtros específicos.

—¿Influye tener los ojos claros o alguna enfermedad ocular? ¿Y quienes llevan gafas o lentillas?

—No. El color del iris no influye y tampoco hay ninguna enfermedad ocular o cirugía previa que obligue a tomar precauciones adicionales si las gafas se utilizan correctamente. Quienes llevan gafas graduadas o lentillas simplemente deben ponerse las gafas del eclipse encima.

—Las recomendaciones son especialmente estrictas con los niños. ¿Por qué?

—Porque los niños no son adultos en pequeño, sino que son más vulnerables. Su cristalino deja pasar más radiación, suelen tener la pupila más dilatada y, además, las gafas son de talla única, por lo que es más fácil que se les desplacen o se las quiten. Por eso recomendamos que los menores de seis años vean el eclipse por televisión o en una pantalla. Los mayores siempre deben estar bajo la supervisión de un adulto.

—¿Algún consejo para colocarse las gafas?

—Sí, hay una regla muy sencilla: primero mirar al suelo, colocarse las gafas y solo entonces levantar la cabeza para observar el eclipse. Cuando quieran descansar, vuelven a bajar la cabeza y se quitan las gafas. Así evitamos que mirar al sol en el momento de ponerlas o quitarlas.

—¿Durante cuánto tiempo es seguro observar el eclipse con protección?

—Es mejor hacerlo por intervalos y hacer pausas de varios minutos. No existe un tiempo máximo establecido, pero el eclipse es largo y descansar ayuda, sobre todo en el caso de los niños, a que cuando lleven las gafas lo hagan correctamente.

—¿Por qué un eclipse resulta más peligroso que mirar al sol un día cualquiera?

—En realidad, mirar al sol es peligroso cualquier día, lo que ocurre es que normalmente nadie lo hace. El eclipse se vive como un espectáculo y la gente permanece observándolo durante mucho tiempo.... Ese es el riesgo.

—En un eclipse total hay un momento en el que se pueden quitar las gafas. ¿Es así?

—Sí, pero solo durante la totalidad absoluta, es decir, cuando la luna cubre completamente el sol. Justo antes y justo después siguen existiendo destellos de luz muy peligrosos. De hecho, son momentos de máximo riesgo porque la pupila está más dilatada. Si alguien no sabe identificar perfectamente ese instante, o tiene niños a su cargo, mi consejo es muy claro: que no se quite las gafas en ningún momento.

—¿Cuánto pueden tardar en aparecer los síntomas?

—La lesión de la córnea suele aparecer entre seis y doce horas después. La lesión de la retina es mucho más variable: hay personas que lo notan a las pocas horas y otras tardan varios días en darse cuenta.

—¿Cuál es la falsa creencia más extendida estos días?

—Pensar que mirar un eclipse es algo banal y que no tiene riesgo. Somos unos afortunados por poder disfrutar de este espectáculo de la naturaleza, pero hay que hacerlo con seguridad. Además, muchas personas lo verán desde la playa o desde el mar y tanto la arena como el agua reflejan la radiación. Si se utilizan correctamente las gafas homologadas no hay problema, pero hay que ser todavía más consciente de la importancia de llevarlas puestas en todo momento.

Eclipse total de sol: así podrás observarlo de forma segura con Diario de Mallorca y Multiópticas, aquí.

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