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Los pacientes mayores de 70 años pasarán un cribado en los centros de salud de Baleares para detectar malnutrición

El nuevo protocolo, que se acaba de poner en marcha, permitirá identificar de forma precoz a las personas en riesgo y actuar antes de que aparezcan complicaciones como ingresos hospitalarios o pérdida de autonomía

Los profesionales de Atención Primaria adaptarán el tratamiento a cada caso tras analizar no solo el estado nutricional, sino también problemas como la disfagia, la soledad o la falta de recursos para acceder a una alimentación adecuada

Imagen de archivo de la entrada del centro de salud Arquitecte Bennàssar de Palma

Imagen de archivo de la entrada del centro de salud Arquitecte Bennàssar de Palma / Europa Press

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Las personas mayores de 70 años que acudan a un centro de salud de Baleares podrán someterse a partir de ahora a un breve cuestionario de apenas unos dos minutos para detectar si presenta riesgo de malnutrición, un problema sanitario frecuente pero a menudo oculto que afecta a entre el 20% y el 30% de este colectivo. Si ese primer cribado detecta indicios de desnutrición, el profesional sanitario que le atiende iniciará una segunda fase para confirmar el diagnóstico, determinar su gravedad y poner en marcha una intervención personalizada antes de que aparezcan complicaciones.

El nuevo protocolo, elaborado por el IB-Salut y el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Baleares (Codnib), ya está disponible para los médicos y enfermeras de Atención Primaria de todas las islas. Podrá aplicarse tanto en consulta como durante las visitas domiciliarias y prestará especial atención a pacientes con varias enfermedades crónicas, fragilidad o riesgo social, un perfil especialmente vulnerable a sufrir este problema.

Manuel Moñino, Javier Ureña, Manuela García y Úrsula Sánchez en la rueda de prensa de presentación del protocolo esta mañana.

Manuel Moñino, Javier Ureña, Manuela García y Úrsula Sánchez en la rueda de prensa de presentación del protocolo esta mañana. / Irene R. Aguado

La finalidad es detectar "una situación que con frecuencia pasa desapercibida", explican los responsables. Según las estimaciones del IB-Salut, hasta el 30% de las personas mayores presentan riesgo de malnutrición y entre un 8% y un 10% ya sufren desnutrición. Los especialistas advierten de que, sin un tratamiento precoz, esta situación aumenta la fragilidad y las complicaciones médicas, por ejemplo dificulta la cicatrización de heridas, favorece las fracturas de los huesos, incrementa los ingresos hospitalarios evitables y puede incluso acelerar la pérdida de autonomía.

La dietista-nutricionista y enfermera gestora de casos del centro de salud Platja de Palma, Úrsula Sánchez, también una de las autoras del protocolo, ha recordado esta mañana en rueda de prensa que la malnutrición suele esconderse detrás de otros problemas de salud y rara vez se identifica de forma evidente. "Los pacientes no se sientan delante de nosotros y nos dicen que están desnutridos", ha explicado en la presentación del protocolo. En cambio, los profesionales observan señales como una pérdida progresiva de fuerza, caídas cada vez más frecuentes, falta de apetito o familiares que alertan de que esa persona "ya no es la misma".

Médicos y enfermeras realizarán el cribado

Para evitar que esos casos pasen inadvertidos, el protocolo establece una ruta asistencial homogénea para todos los centros de salud. El primer paso consiste en un cribado sistemático mediante un cuestionario validado internacionalmente (el test MNA, cuyas siglas significan Mini Nutritional Assessment), que valora aspectos como la pérdida de peso reciente, la disminución de la ingesta, problemas para masticar o tragar, enfermedades recientes o el índice de masa corporal. Si el resultado indica riesgo, el paciente pasa a una evaluación más completa basada en los criterios internacionales GLIM, que permiten confirmar la malnutrición y clasificar su gravedad. La idea es que los propios médicos y enfermeras realicen este test a los pacientes en la consulta.

Según los responsables de Salud, la intención es que una vez detectada la alteración nutricional, los profesionales analicen qué hay detrás. El objetivo es averiguar si la causa está relacionada, por ejemplo, con una enfermedad, una dificultad para tragar, la toma de múltiples medicamentos, problemas para masticar, una situación de aislamiento social o incluso la falta de recursos económicos para mantener una alimentación adecuada.

A partir de esa valoración se pondrá en marcha una intervención individualizada. En algunos casos bastará con ofrecer recomendaciones sencillas para aumentar la ingesta de proteínas o calorías, mejorar la hidratación o adaptar la textura de los alimentos. En otros será necesario coordinar la atención con trabajadores sociales o derivar al paciente a especialistas hospitalarios como Endocrinología, Digestivo, Neurología o las unidades de Nutrición.

Sánchez ha defendido que Atención Primaria es el ámbito idóneo para detectar estos problemas antes de que se agraven porque es el nivel asistencial que mejor conoce la realidad cotidiana de los pacientes. "Sabemos dónde viven, con quién viven, si cocinan, si tienen un cuidador o si cuentan con apoyo familiar. Esa información nos permite intervenir antes de que la malnutrición se haga evidente", ha señalado.

Según han explicado la consellera de Salud, Manuela García, y el director del IB-Salut, Javier Ureña, la implantación del protocolo ha ido acompañada de formaciones para médicos y enfermeras. Hasta el momento se han impartido cuatro cursos prácticos (dos en Mallorca, uno en Menorca y otro en Ibiza) para enseñar a los profesionales a aplicar el procedimiento en consulta y ofrecer un consejo nutricional adaptado a cada situación.

Envejecimiento de la población

En la presentación, la consellera de Salud ha destacado que la iniciativa forma parte del "cambio de modelo asistencial que impulsa el Govern" para responder al progresivo envejecimiento de la población y al aumento de pacientes con enfermedades crónicas complejas. En Baleares ya hay más de 35.000 personas incluidas en el programa de cronicidad, muchas de ellas especialmente vulnerables a sufrir problemas nutricionales.

El director general del IB-Salut ha subrayado que detectar la malnutrición antes de que aparezcan complicaciones permitirá evitar hospitalizaciones, reingresos y otros problemas de salud, además de favorecer un envejecimiento más saludable. "Cuidar la nutrición es cuidar la salud, la autonomía y la calidad de vida de las personas", ha resumido.

Por su parte, el presidente del Codnib, Manuel Moñino, ha valorado el protocolo como un paso importante para incorporar la nutrición al abordaje habitual de los pacientes en Atención Primaria, aunque ha recordado que la reivindicación del colectivo sigue siendo la incorporación de dietistas-nutricionistas a los centros de salud. Mientras ese objetivo no se materializa, considera que este procedimiento permitirá unificar criterios, mejorar la detección precoz y ofrecer una respuesta más rápida y homogénea a uno de los problemas de salud más infradiagnosticados entre la población mayor.

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