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Pau Luque, estudiante de doctorado de la UIB: "Entre un 10% y un 15% de las playas de Baleares podrían casi desaparecer a finales de siglo"

Una tesis de la Universitat advierte del fuerte impacto que tendrá la subida del nivel del mar sobre el litoral balear y desarrolla nuevas herramientas para anticipar sus efectos

Pau Luque Lozano

Pau Luque Lozano / UIB

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Palma

Las playas de las Illes Balears podrían cambiar por completo antes de que termine este siglo si continúan aumentando el nivel del mar y la intensidad de los temporales. Esa es una de las principales conclusiones de la tesis doctoral de Pau Luque Lozano, estudiante predoctoral de la Universitat de les Illes Balears (UIB), que analiza cómo evolucionarán las playas arenosas del archipiélago en un contexto de cambio climático y propone nuevas metodologías para mejorar su seguimiento y conservación.

El trabajo, dirigido por los doctores Alejandro Orfila (IMEDEA, CSIC-UIB) y Marta Marcos (Departamento de Física de la UIB), pone el foco en la escala local y regional para conocer con mayor precisión el impacto real que tendrá el cambio climático sobre unas zonas costeras que, además de ser un importante atractivo turístico, actúan como barrera natural frente a los temporales.

Según las simulaciones realizadas durante la investigación, en el escenario más extremo, con una subida del nivel del mar de hasta 103 centímetros en el año 2100, alrededor de 36,5 kilómetros cuadrados del litoral balear podrían quedar inundados de forma permanente. Además, la superficie afectada por temporales aumentaría un 41% y hasta el 60% de las playas perderían más de la mitad de su anchura. Esta situación tendría también consecuencias económicas, ya que se estima que supondría una pérdida equivalente al 7,2% del Producto Interior Bruto (PIB) balear de 2019.

El propio investigador ha explicado que el objetivo del estudio no era analizar el estado actual de las playas, sino “prever cómo evolucionarán en las próximas décadas”. Del mismo modo, ha afirmado que “nuestros resultados indican que a finales de siglo entre un 10% y un 15% de las playas de Baleares podrían haber desaparecido casi por completo, mientras que entre un 25% y un 65% podrían quedarse con menos de la mitad de su superficie actual".

El investigador advierte de que la principal consecuencia será “la pérdida del espacio disponible para los usuarios", aunque insiste en que "las playas también actúan como elementos de protección". Entre la subida del nivel del mar y la disminución de las playas podemos esperar “inundaciones más frecuentes, más intensas y más extensas en las zonas costeras". A ello se sumarían otros efectos como “la salinización de acuíferos o daños en las infraestructuras de saneamiento”.

La investigación también profundiza en los factores que hacen que unas playas sean más vulnerables que otras. El estudio concluye que las playas estrechas, características de Baleares, retroceden con mayor rapidez porque disponen de “menos sedimentos para compensar la erosión”. Asimismo, aquellas que cuentan con paseos marítimos, edificios o acantilados justo detrás tienen “menos margen para desplazarse hacia el interior”, lo que acelera su desaparición. En cambio, la conservación de los sistemas dunares puede favorecer su adaptación a la subida del nivel del mar.

Nuevas herramientas para anticipar el cambio

En una segunda fase del trabajo, el equipo desarrolló nuevos modelos para predecir el retroceso de la línea de costa incorporando variables que hasta ahora apenas se tenían en cuenta, como el oleaje, las mareas o la disponibilidad de sedimentos. Estas herramientas permiten realizar estimaciones más ajustadas a la realidad de cada playa.

La tesis también presenta una innovación tecnológica para mejorar la monitorización del litoral. Se trata de un radar de onda continua con modulación de frecuencia capaz de medir el oleaje y elaborar mapas de profundidad hasta 500 metros de distancia sin necesidad de calibraciones externas. El sistema, desarrollado en colaboración entre el IMEDEA, el SOCIB e Iberostar, facilita un seguimiento más eficiente del estado de las playas.

A pesar de las previsiones, Luque considera que no existe una solución única para todos los casos. "Lo importante es disponer de buen conocimiento, monitorización continua e información detallada antes de tomar decisiones", ha afirmado. Finalmente, el investigador insiste en que las medidas de adaptación deberán diseñarse en función de las características de cada tramo del litoral.

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