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El mallorquín Lluís Morey investiga la proteína que une el cáncer de mama y los trastornos del neurodesarrollo

El biólogo desarrolla nuevos compuestos que podrían frenar la resistencia a los tratamientos oncológicos y aliviar algunos síntomas de patologías como el autismo o la ansiedad

Un espacio de investigación científica.

Un espacio de investigación científica. / B. RAMON

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Palma

Lo que comenzó como dos líneas de investigación independientes ha acabado convergiendo en un mismo objetivo. El biólogo mallorquín Lluís Morey y su equipo trabajan en el desarrollo de nuevos compuestos para bloquear unas proteínas implicadas en la resistencia del cáncer de mama a los tratamientos, una estrategia que, a largo plazo, también podría servir para aliviar algunos síntomas de determinados trastornos del neurodesarrollo.

"Nuestro sueño sería poder usar estas drogas —es decir, fármacos— tanto para tratar el cáncer de mama como para mejorar la calidad de vida de niños con problemas de neurodesarrollo", explica el investigador de la Universidad de Miami.

El nexo entre ambas enfermedades son las proteínas Polycomb, encargadas de regular la identidad de las células durante el desarrollo del organismo. En otras palabras, actúan como un “director de orquesta” que decide qué células acabarán formando el cerebro, el corazón, la piel o cualquier otro tejido y mantiene esa identidad a lo largo de la vida.

"Durante el desarrollo embrionario tienen que existir mecanismos que digan a cada célula en qué se va a convertir. Las proteínas Polycomb son las que toman esas decisiones. Si esa función se altera, las células dejan de comportarse como deberían", resume Morey.

Frenar la resistencia a los tratamientos

En el caso del cáncer de mama, el laboratorio lleva años estudiando el papel de estas proteínas en los tumores con receptor de estrógenos positivo, el subtipo más frecuente. Según explica el investigador, uno de los principales problemas es que muchos pacientes dejan de responder a la terapia hormonal después de varios años de tratamiento. Esa resistencia favorece la aparición de metástasis, responsable de la mayoría de fallecimientos asociados a la enfermedad.

"Hemos visto que las proteínas Polycomb son responsables de esa resistencia. Cuando las eliminamos de forma experimental, las células resistentes mueren", señala.

El siguiente paso consiste en desarrollar compuestos capaces de bloquear químicamente estas proteínas. Para ello, el equipo colabora con químicos del hospital Mount Sinai de Nueva York con el objetivo de obtener futuras moléculas terapéuticas.

"Queremos entender por qué estas proteínas generan resistencia a los tratamientos actuales y desarrollar nuevas drogas que permitan volver a hacer sensibles esas células o eliminarlas", afirma.

Del cáncer al desarrollo cerebral

La segunda línea de investigación parte de un hallazgo reciente del laboratorio. El equipo identificó mutaciones en genes Polycomb en niños con discapacidad intelectual, autismo, ansiedad y otros trastornos del neurodesarrollo.

Tras crear un modelo experimental con una de esas mutaciones, comprobaron que reproducía buena parte de las alteraciones observadas en los pacientes, como problemas de memoria, ansiedad o cambios en la arquitectura cerebral. "Descubrimos que una de las causas por las que estos niños presentan problemas de desarrollo es que tienen mutaciones en estas proteínas", explica Morey.

El objetivo ahora es comprender qué ocurre exactamente en las neuronas cuando Polycomb deja de funcionar correctamente y utilizar ese conocimiento para buscar tratamientos que mitiguen algunos de los síntomas.

"No podemos revertir esas mutaciones genéticas ni curar el trastorno, pero si entendemos el mecanismo podremos desarrollar compuestos que ayuden a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de estos niños", señala.

Aunque aún se trata de investigación preclínica, el científico no descarta que las mismas moléculas que su laboratorio está diseñando para combatir el cáncer de mama puedan tener aplicaciones en enfermedades del neurodesarrollo. "Si conseguimos que estas drogas funcionen en nuestros modelos experimentales, se abriría una vía completamente nueva. Esa es la gran aspiración del laboratorio", concluye.

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