El Ib-Salut admite una negligencia en el Hospital de Inca por la muerte de una paciente
Indemnizan a los hijos de la fallecida, una vecina de Lloseta, por no haberla diagnosticado y derivado a tiempo a Son Espases

El Hospital de Inca no derivó a tiempo a la paciente a Son Espases, donde tenían que operarla por una isquemia. / CAIB

El IB-Salut ha admitido que el Hospital de Inca cometió una negligencia médica en la atención que prestó a Bárbara Arrom Reus, una vecina de Lloseta de 74 años que falleció en enero de 2024 tras permanecer casi tres días ingresada antes de ser trasladada a Son Espases. La resolución concluye que la paciente no sobrevivió por culpa del retraso en el diagnóstico y en la derivación al hospital de referencia, y fija una indemnización de 107.413,14 euros para sus ocho hijos.
Aun así, la familia asegura que el procedimiento no se inició por motivos económicos, sino con el único objetivo de esclarecer lo sucedido y que el IB-Salut admitiera su responsabilidad. Ahora, una vez reconocida la negligencia médica, la familia de la fallecida pide que el caso sirva para revisar los protocolos asistenciales y evitar que otros pacientes pasen por una situación similar. «Queremos que la gente se anime a denunciar cuando crea que ha habido una negligencia y que estas reclamaciones sirvan para mejorar la sanidad», explica a este diario la hija menor en representación de sus siete hermanos.

Bárbara Arrom, la vecina de Lloseta que falleció en 2024. / DM
Los hechos comenzaron la tarde del 12 de enero de 2024, cuando Bárbara Arrom sufrió un intenso dolor abdominal mientras estaba en su casa. Según relata la familia, la mujer únicamente alcanzó a pronunciar la palabra «ambulancia» antes de ser trasladada por los servicios de emergencias al Hospital de Inca. Desde el primer momento, los hijos solicitaron que fuera derivada directamente a Son Espases, ya que llevaba un marcapasos que, meses antes, ya había impedido que pudiera ser intervenida quirúrgicamente en el hospital comarcal. Sin embargo, la ambulancia siguió el protocolo establecido y la trasladó al centro que le correspondía por zona.
Precisamente ese antecedente es uno de los aspectos que más indignación provoca en la familia. Apenas dos meses antes, Bárbara Arrom había sufrido una fractura de húmero y, cuando ya estaba preparada para entrar en quirófano en el Hospital de Inca, la intervención tuvo que suspenderse porque el anestesista determinó que, debido al tipo de marcapasos que portaba, no podía ser operada allí y debía ser derivada a Son Espases. Por eso, cuando volvió a ingresar por el dolor abdominal, sus hijos insistieron repetidamente en que, si finalmente necesitaba cirugía, el Hospital de Inca no podría realizarla.
En los dos días siguientes la paciente permaneció ingresada en observación. En un primer momento los médicos se plantearon darle el alta, pero cambiaron de opinión cuando la mujer sufrió otro episodio de vómitos. La familia asegura que preguntó en varias ocasiones por qué no se realizaban más pruebas y por qué no se trasladaba a Son Espases mientras el estado de la paciente empeoraba progresivamente. El domingo ya presentaba un cuadro de sepsis y fue ingresada en la UCI del Hospital de Inca. Fue entonces cuando los médicos comunicaron a los familiares que la paciente estaba demasiado grave para ser trasladada y que incluso podría no sobrevivir al viaje.
Sin embargo, al día siguiente el criterio cambió. El lunes 15 de enero los médicos decidieron finalmente derivarla a Son Espases, donde fue intervenida de urgencia al sospechar que tenía una isquemia intestinal. Durante la operación, los cirujanos comprobaron que la necrosis ya afectaba prácticamente a todo el intestino y concluyeron que ya no existía ninguna posibilidad de tratamiento ni supervivencia. Bárbara Arrom falleció esa misma tarde, 71 horas después de haber solicitado la ambulancia.
La resolución del Ib-Salut considera acreditado que el diagnóstico de la isquemia mesentérica se produjo con «retraso» y que eso redujo de forma significativa las «posibilidades de supervivencia» de la paciente. Según recoge el expediente, el retraso en la realización de pruebas diagnósticas y en el tratamiento quirúrgico supuso una «pérdida de oportunidad terapéutica», motivo por el que estima parcialmente la reclamación patrimonial presentada por la familia.
Antes de que finalizara el procedimiento, la aseguradora llegó a ofrecer a los ocho hermanos un acuerdo económico condicionado a que renunciaran a continuar con el expediente y a no hacer público el caso. La familia rechazó esa propuesta porque, según explican a este diario, «el dinero nunca ha sido lo importante». «Lo único que queríamos era que se reconociera que no se actuó bien y que, si es posible, sirva para que cambien los protocolos y no vuelva a ocurrir», afirma.
Los hijos de Bárbara Arrom también quieren que el caso trascienda como un homenaje a su madre. La recuerdan como una mujer «luchadora», que quedó viuda hace tres décadas y sacó adelante sola a sus ocho hijos. Con el tiempo llegaron también 17 nietos, a quienes, dicen, dedicó gran parte de su vida. «No queremos que el caso se quede simplemente en una indemnización. Queremos que sirva para que no vuelva a pasar», concluye su hija.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Aemet activa la alerta en Mallorca por calor, lluvias y tormentas
- Imputados por prevaricación nueve profesores de un tribunal de la UIB
- El Govern añade nuevos puntos de control para el eclipse: estas son las zonas de Mallorca que podrían cerrarse si se colapsan
- Mallorquines que renunciaron a ver el eclipse por indiferencia y miedo: 'Me molestó que los encargados de diseñar el dispositivo priorizaran a los turistas
- Multa de 47.200 euros por alquilar a 13 personas un piso que es para seis en Mallorca
- Estas son las principales carreteras de Mallorca que tendrán restricciones por el eclipse del 12 de agosto
- El Much de Sineu termina en el hospital tras caerse de la barra de Can castell
- Todo lo que no has visto del eclipse en Playa de Palma: ataques de pánico, timos y fotógrafos de medio mundo