Descontento entre alumnos y familias por “incidencias” en el acto de graduación de la UIB en Son Moix
La Universitat defiende la organización del evento, mientras que parte del alumnado critica la falta de planificación y comunicación para atender sus reivindicaciones
"Bueno ¿qué? ¿No os gusta o no lo entendéis?", llegó a preguntar el rector al público que interrumpía su discurso
La ceremonia de graduación de la Universitat de les Illes Balears (UIB), celebrada el jueves y por primera vez en el Estadio de Son Moix, ha estado marcada por el descontento de parte del alumnado y de sus acompañantes. Mientras que algunos estudiantes consideran que la ceremonia evidenció “una falta de planificación, comunicación y capacidad” para atender sus peticiones, la UIB sostiene que la organización trabajó para que la graduación pudiera celebrarse “en las mejores condiciones posibles”.
Algunos representantes estudiantiles explican que el descontento comenzó mucho antes del día de la graduación. "Desde el primer momento, casi todos los delegados reclamamos transparencia y una mejor comunicación porque la información sobre el acto nos llegaba a medias", afirma una delegada de los estudios de Humanidades, que pide no revelar su identidad. Según relata, hasta pocos días antes de la ceremonia desconocían "cómo se desarrollaría el evento”.
Ante esta situación, los delegados mantuvieron una reunión con el rector, Jaume Carot, para trasladar sus inquietudes. Entre las principales reclamaciones, figuraba la idea de que un único acto para todos los grados de cada facultad hacía que “la graduación fuera excesivamente larga”, también surgen críticas por la distribución desigual de los grupos y las condiciones meteorológicas durante la celebración. La citada estudiante argumenta que propusieron "instalar toldos, reforzar el reparto de agua y mantener abiertos los bares del estadio para aliviar las altas temperaturas, pero que ninguna de estas propuestas fue atendida”.
A las quejas de los estudiantes se suman las de algunos familiares y acompañantes. Entre las "incidencias" relatadas por los asistentes, destacan “la excesiva duración del acto, unos discursos considerados demasiado largos, problemas de sonido que dificultaban seguir las intervenciones y las altas temperaturas soportadas durante gran parte de la ceremonia”. Además, algunas familias afirman que “tuvieron que esperar a que todos los graduados recibieran su orla antes de poder abandonar el estadio”. Una vez finalizado el acto, muchas personas tuvieron problemas para salir del recinto a causa de “numerosas aglomeraciones”.
Sin duda, el momento más tenso se produjo durante el discurso del rector, momento en el cual se escucharon abucheos e interrupciones por parte de algunos asistentes en las gradas. Esto obligó a Carot a detener su intervención para dirigirse al público, llegando incluso a preguntar de modo retórico: "Bueno ¿qué? ¿no os gusta, o no lo enténdeis?". Entre múltiples aplausos irónicos, para impedir que se le escuchara, Jaume Carot tuvo que recordar que "la libertad de expresión está consagrada en el ordenamiento jurídico", antes de continuar con su discurso, aunque sin cesar los pitidos.
La UIB defiende la pluralidad de opiniones
La UIB recalca que no le corresponde "atribuir las manifestaciones que se produjeron durante el acto a una causa concreta ni especular sobre las motivaciones de las personas que participaron en ellas". No obstante, la institución "respeta la pluralidad de opiniones" y "valora positivamente" el desarrollo global del acto y el ambiente que le caracterizó.
De igual modo, la Universitat defiende la organización del evento y asegura que, en un acto con más de 12.000 asistentes, "es comprensible que se produzcan expresiones diversas por parte del público". Asimismo, recuerda que, durante la ceremonia, "el rector trató de apelar al respeto mutuo, a la convivencia y al derecho a la libertad de expresión".
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