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Giro de guion en Llucmajor: dimite el director del CIFP Pere de Son Gall pese a recibir el aval de Educación

El departamento de Antoni Vera activará un nombramiento extraordinario de un año previsiblemente con un perfil interno del instituto, mientras los sectores críticos muestran su desasosiego ante los posibles candidatos de la línea continuista

El CIFP Pere de Son Gall fue sometido este curso a una evaluación psicosocial por parte de Educación.

El CIFP Pere de Son Gall fue sometido este curso a una evaluación psicosocial por parte de Educación. / GUILLEM BOSCH

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Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

El conflicto que mantiene en vilo en estos momentos a la comunidad educativa del CIFP Pere de Son Gall, en Llucmajor, ha dado un vuelco inesperado. El director del centro integrado de Formación Profesional, Miquel Sastre Gómez, ha presentado su dimisión irrevocable, una decisión que llega apenas tres meses después de que la Conselleria de Educación y Universidades abriera una investigación integral para esclarecer las acusaciones de "acoso laboral", "abuso de poder" y "maltrato institucional" que pesaban sobre el equipo directivo.

Desde la Conselleria de Antoni Vera han confirmado a este diario la renuncia del máximo responsable del centro. La marcha se produce, paradójicamente, después de que el informe de evaluación de riesgos laborales y psicosociales realizado por la administración autonómica haya resultado favorable a los miembros de la cúpula directiva, exonerándolos inicialmente de las presuntas irregularidades disciplinarias que denunciaban tanto docentes como familias de los alumnos.

Nombramiento extraordinario

Ante la situación de interinidad en la que queda el instituto a las puertas del nuevo periodo organizativo, desde la Administración ya se ha diseñado una hoja de ruta para garantizar la estabilidad del centro de cara al próximo curso. Según ha señalado la propia Conselleria, se aplicará una fórmula de urgencia y se llevará a cabo un nombramiento extraordinario que tendrá una vigencia de un año.

El departamento de Antoni Vera ha precisado que "en principio, la línea en la que se trabaja actualmente para sustituir al director saliente pasa por buscar una alternativa dentro del propio centro".

Origen del conflicto

La crisis en este centro público de Llucmajor saltó a la luz pública el pasado mes de abril, cuando Inspección Educativa activó una evaluación psicosocial integral tras recibir múltiples quejas. Los testimonios de los profesores afectados apuntaban a un presunto entramado de «abuso de poder» y «persecución» con el objetivo de forzar la salida de determinados docentes. El detonante principal de aquella intervención fue un informe médico previo que vinculaba el cuadro de ansiedad de un docente con el entorno de trabajo.

Los denunciantes describían un escenario de «espionaje» y de fiscalización arbitraria por parte de la jefatura de estudios, llegando a criticar la existencia de supuestos vínculos endogámicos y relaciones sentimentales dentro del organigrama que invalidaban cualquier principio de imparcialidad. Asimismo, el conflicto laboral se cruzó con el ámbito de la protección del menor cuando varias familias de Formación Profesional Básica denunciaron ante Inspección y Convivèxit un presunto «trato vejatorio» y una «estrategia de expulsión sistemática» dirigida hacia alumnos con necesidades especiales y perfiles vulnerables.

Malestar y desasosiego

A pesar de que el informe de riesgos laborales ha concluido de forma favorable para el equipo directivo saliente, la resolución del caso y la obligada renovación de la cúpula no han traído la calma esperada. La noticia ha generado una profunda preocupación y desasosiego entre las personas que se consideran víctimas de la anterior gestión, quienes temen que el relevo se convierta en una prolongación encubierta de las dinámicas del pasado.

Los colectivos afectados temen que cualquier miembro del antiguo equipo directivo pueda formar parte del futuro organigrama del centro. El recelo se ha focalizado con especial intensidad en la figura de uno de los jefes de estudios, uno de los nombres que ha empezado a sonar con fuerza en los pasillos del centro como posible candidato a asumir las riendas de la institución.

Los sectores críticos que han convivido con la crisis del Pere de Son Gall definen a este docente como "una persona déspota, que habla mal a todo el mundo" y le reprochan haber protagonizado situaciones polémicas en el instituto por cuestiones de índole personal. Los testimonios recabados muestran un rechazo absoluto a su posible promoción, calificándolo como "el peor candidato posible" para iniciar una etapa de reconciliación en el centro.

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