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Casi 1.400 estudiantes de la UIB se gradúan en Son Moix entre interrupciones durante el discurso del rector

Por primera vez, todas las promociones de la UIB celebraron su fin de estudios en un mismo acto en el estadio de RCD Mallorca

El rector de la UIB, Jaume Carot, presidió el acto académico en el que reconoció el esfuerzo de los graduados, pero hizo un llamamiento a la libertad de expresión, debido a varios aplausos y abucheos durante su intervención por parte de algunos asistentes

Ceremonia de graduación de la UIB en Son Moix

Manu Mielniezuk

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Palma

El estadio de Son Moix acogió este jueves el acto de fin de promoción de la Universitat de les Illes Balears (UIB), en el que un total de 1.375 estudiantes que han finalizado sus estudios de grado durante el curso 2025-26 celebraron el cierre de su etapa universitaria junto a sus familias, profesores y otras autoridades académicas.

La ceremonia reunió a estudiantes de la Escuela Politécnica Superior y de las facultades de Ciencias, Derecho, Educación, Economía y Empresa, Filosofía y Letras y Enfermería y Fisioterapia, además de los alumnos reconocidos con el premio extraordinario de finalización de estudios del curso 2024-25. En total, entre 10.000 y 12.000 familiares y acompañantes asistieron al evento.

Los graduados accedieron al estadio una hora y media antes del inicio para ensayar el desarrollo del acto y realizar las fotografías de grupo por facultades. Veinte minutos antes del comienzo comenzaron a entrar los familiares, mientras el ambiente se iba llenando de expectación para una ceremonia que, por primera vez, reunía a todas las promociones en un mismo espacio.

El acto arrancó con la tradicional procesión académica, encabezada por los bedeles de la universidad y acompañada por música solemne. En ella, desfilaron algunos de los símbolos históricos de la institución, como el libro de las constituciones de la Universidad Luliana del Reino de Mallorca, publicado en 1698; la maza de plata de 1699, decorada con los emblemas de los patronos de la universidad; y el histórico birrete multicolor utilizado por el rector Rullán a principios del siglo XIX.

La ceremonia estuvo presidida por el rector de la UIB, Jaume Carot, junto al conseller de Educación y Universidades del Govern balear, Antoni Vera. También asistieron miembros del equipo de gobierno de la universidad, decanos de las distintas facultades, el director de la Escuela Politécnica Superior y el presidente del Consejo Social de la UIB, Antoni Bennasar.

En representación de los graduados intervinieron Khaoula Ikkene, del grado de Ingeniería Informática, y Carlos Alejandro Araque, graduado en Fisioterapia. Ikkene recordó los primeros días en la universidad, marcados por la incertidumbre y las expectativas, y destacó que la UIB terminó convirtiéndose en "una segunda casa". Por su parte, Araque puso el foco en el esfuerzo que hay detrás de cada trayectoria universitaria y en las distintas formas de entender el éxito. "En la vida nada está regalado", afirmó, antes de animar a sus compañeros a seguir trabajando y a buscar la felicidad en la profesión que desempeñen.

Tras las intervenciones de los estudiantes tuvo lugar la entrega de la obra gráfica conmemorativa que simboliza el paso del alumnado por la universidad. Los graduados fueron llamados por facultades, titulaciones y orden alfabético para recibir este recuerdo.

El encargado de cerrar los discursos fue el rector, Jaume Carot, quien felicitó a los estudiantes por culminar una etapa marcada por el esfuerzo y la constancia. "La universidad no es una fábrica de títulos, es un espacio de superación personal", afirmó durante su intervención, en la que también quiso reconocer a quienes han compatibilizado los estudios con el trabajo.

Durante la intervención del rector también se escucharon algunos abucheos e interrupciones procedentes de parte del público. Ante esta situación, Carot pidió respeto y recordó que "la libertad de expresión está consagrada en el ordenamiento jurídico" antes de retomar su discurso.

La ceremonia concluyó con la interpretación del tradicional Gaudeamus Igitur, el himno universitario que celebra la vida estudiantil, seguida de la clausura oficial del acto y la salida de la procesión académica, poniendo así el punto final a una jornada llena de emoción y alegría.

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