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Ariadna Vilalta, ciberpsicóloga: "Creo que la humanidad acabará siendo un producto de lujo"

Ariadna Vilalta, ciberpsicóloga y experta en ética de la digitalización, ha presentado en el Club Diario de Mallorca su libro ‘Una vida siempre en línea’

Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, y Ariadna Vilalta, ciberpsicóloga, en el Club Diario de Mallorca.

Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, y Ariadna Vilalta, ciberpsicóloga, en el Club Diario de Mallorca. / Manu Mielniezuk / MANU MIELNIEZUK

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Maria López

Maria López

Palma

La exposición a la tecnología no es inocua. La era digital nos está transformando psicológica y socialmente y puede afectar a nuestra salud mental. Diariamente realizamos gestos casi automáticos con nuestro móvil y no nos paramos a pensar qué consecuencia tienen:¿Quién va a tener acceso a mis datos? ¿qué uso va a hacer de ello?. Para la ciberpsicógola Ariadna Vilalta; la solución no tiene que ser el apagón digital sino el uso consciente de la tecnología.

Ariadna Vilalta ha estado este miércoles en el Foro Bellver celebrado en el Club Diario de Mallorca para presentar su libro Una vida siempre en línea. La conferenciante y experta en ética de la digitalización y la inteligencia artificial aplicada, conversó con Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, sobre los retos y las oportunidades que la digitalización está poniendo a nuestro alcance.

Coger las riendas de nuestra privacidad

Entender en qué momento estamos como sociedad y como individuos es imprescindible para poner límites. Y es que a pesar de todas las presiones externas y del poder de las grandes tecnológicas, como individuos y como sociedad civil podemos hacer mucho por volver a coger las riendas de nuestra privacidad, nuestro tiempo y nuestros datos.

La tecnología tiene beneficios indiscutibles que van de la comodidad de hacer la compra online a los últimos avances médicos pasando por la facilidad para comunicarte con familia y amigos. Sin embargo, falta educación para utilizarla de una forma consciente. Yes que cada acto digital puede afrontarse con o sin responsabilidad. Internet ha pasado de ser una herramienta a ser un lugar donde nos relacionamos, trabajamos, compramos y consumimos ocio. «Lo hacemos todo conectados, el móvil es una extensión nuestra; no lo soltamos», dijo Vilalta. Y en la red creamos nuevas identidades, el anonimato da carta blanca a actuar con cierta sensación de impunidad y los modos del mundo digital han saltado al analógico.

Disminuye la capacidad de atención

Hemos disminuido nuestra capacidad de atención de tal modo que los productos que nos ofrecen las plataformas digitales son cada vez más pobres. Todos los oficios están cambiando y cada vez más la tecnología sustituye a la persona: «Creo que la humanidad acabará siendo un producto de lujo», afirmó al respecto. Sin embargo, la especialista, una de las primeras de España en el ámbito de la ciberpsicología, no es partidaria de demonizar la tecnología aunque sí es contundente sobre cómo debemos afrontar nuestra relación con ella: «No podemos avanzar sin educación digital», subrayó.

Vigilar, predecir y manipular conductas a través del dato

Como usuarios, es necesario que conozcamos las consecuencias, pero sin miedo: «Nuestros datos sirven para vigilar, predecir e incluso manipular conductas. Y desconocemos cómo lo están haciendo». La experta invitó a reflexionar y actuar dejando el móvil en casa, o no utilizarlo cuando estamos con familia y amigos para «ser consciente de donde estás». Vilalta remarcó el papel de padres y educadores a la hora de poner límites a niños y adolescentes:«la gente no sabe decir que no a los niños. ¿Por qué el móvil ha entrado en las aulas? No tiene por qué», reiteró.

La decisión de un buen uso de la tecnología es nuestra

También insistió en la responsabilidad de cada uno a la hora de autorregularse: «Es tu decisión coger o no el móvil, no consumir información gratuita, compartir redes solo con familia y amigos. Nosotros hemos dado esa fuerza a las tecnológicas», expresó invitando a recuperar ese poder. En este sentido enfatizó que la sociedad civil puede ser artífice del cambio y recordó que «si queremos inculcar algún saber analógico nos toca a nosotros hacerlo».

Ante el salto cualitativo que supone el avance de la IAVilalta apeló a la necesidad de educar en valores que al final son lo que ayudan a «distinguir qué es lo que crees y lo que no». El pensamiento crítico se perfiló como la habilidad esencial para lidiar con todos los cambios que se están produciendo y para afinar ese instrumento recomendó la lectura y la conciencia, y también la escritura manual como ejercicio indispensable. Reafirmó así mismo su creencia en que la próxima revolución será humana:«La siguiente fase será la neuroética y ahí sí que tenemos que ir por delante. Esa sí que es la última frontera». Por otro lado

Con todo Vilalta reconoció en todo momento que en el equilibrio está la clave para hacer un uso de la tecnología que nos beneficie y que también está en nuestra mano no aceptar las imposiciones tecnológicas de quienes se supone que nos prestan servicios: «No podemos luchar todas las batallas, pero sí podemos elegirlas».

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