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Política

Prohens paga en el Constitucional su sumisión a Vox

A la presidenta balear le encanta pontificar cuando las sentencias o los autos van en perjuicio de la izquierda, hoy no es muy halagador que una líder del PP esté señalada por presuntamente inconstitucional

La presidenta del Govern, Marga Prohens

La presidenta del Govern, Marga Prohens / Manu Mielniezuk

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Mateu Ferrer

Mateu Ferrer

El Govern dirá que no le quita el sueño, que es solo para muy entendidos o politizados, que la ciudadanía en general tiene otros problemas... Pero la realidad es la que es, y el Constitucional ha asestado un varapalo de aúpa al Ejecutivo de Marga Prohens. Es lo que te ocurre cuando vas de moderado pero en realidad te sometes a la ultraderecha para mantener caliente el sillón.

En un trasiego para los anales, Prohens en persona votó en 2018 la Ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos impulsada por Francina Armengol. En noviembre de 2024, se abstuvo de modificarla, cuando su socio de Vox ya se lo exigía, a cambio de enmendar las 32 barbaridades legislativas que el PP aprobó a los ultras «por un error humano» de su portavoz Marga Durán. La oposición la salvó entonces, pero en marzo de este 2026 la presidenta traicionó sin disimulo a PSOE y Més, cedió ante Vox y derogó la normativa. O eso creía.

A la presidenta balear le encanta pontificar cuando las sentencias o los autos van en perjuicio de la izquierda. Hoy no es muy halagador que una líder del PP esté señalada por presuntamente inconstitucional, nada menos.

La admisión a trámite por parte del TC del recurso de Pedro Sánchez deja un buen sabor de boca al desnortado PSIB, que lógicamente reivindica la vigencia de su ley de Memoria Democrática. He aquí un concepto nada baladí; en el caso balear, la nomenclatura va más allá de la coletilla habitual -histórica-, y amplifica el homenaje a los demócratas represaliados hasta la muerte por el franquismo.

En cuanto a Vox, también se muestra encantado con el revolcón acordado por Conde-Pumpido &cía. Los de Abascal buscan desacreditar por principios al órgano de garantías, qué mejor victoria que una derrota que les refuerza en su cruzada contra el recuerdo a las víctimas de Franco. En el balance de daños, el único perdedor tras la suspensión de la derogación de la ley del Pacto es el PP, que no gana nada y aguarda un veredicto poco propicio.

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