Las voces de la manifestación en defensa de es Trenc: "A ver si así entienden de una vez que esto no se toca"
Los manifestantes apelan al valor simbólico del Parque Natural y expresan su preocupación por el futuro del territorio

Ana B. Muñoz

Miles de personas en dirección sa Ràpita. Había quienes habían madrugado para coger uno de los autobuses fletados desde Palma y quienes habían llegado por su cuenta desde distintos puntos de la isla. Familias enteras, jubilados, jóvenes y vecinos de municipios de toda Mallorca compartían este domingo un mismo objetivo: volver a movilizarse para defender es Trenc y expresar su rechazo a las modificaciones introducidas por el Govern en la ley Ómnibus. Entre los miles de asistentes, muchos coincidían en que la playa se ha convertido de nuevo en el símbolo de una reivindicación que, a su juicio, va mucho más allá del futuro de este espacio natural.
Joan Francisco Jiménez considera que cualquier iniciativa para proteger el territorio merece la pena. "Todo lo que sea ayudar a nuestra tierra y evitar que hagan construcciones y destrocen nuestro espacio natural siempre está bien", explica mientras sigue la movilización. Para él, es Trenc "es sagrado para los que somos de aquí" y la protesta pretende, sobre todo, hacer llegar un mensaje claro a las instituciones. "Estaría bien que el Govern nos escuchara alguna vez, a ver si así entienden de una vez que esto no se toca", reclama.
La desconfianza hacia los cambios legislativos también ha estado muy presente entre los asistentes. Joan Manera asegura que no cree que una ley se modifique "para que no se haga nada" y sostiene que, si se han introducido estos cambios, es porque acabarán teniendo consecuencias. A su juicio, el hecho de que las modificaciones se hayan incorporado a la ley Ómnibus y permitan determinadas actuaciones sin pasar por el Parlament despierta recelos. "Es Trenc lleva cuarenta años siendo un símbolo de la conservación de los espacios naturales de Baleares. Tocar es Trenc es como tocar sa Dragonera o s'Albufera de Alcúdia", afirma.

Ana B. Muñoz
Entre quienes han acudido a la cadena humana también está Joan Sabater, convencido de que Mallorca ha llegado a un punto de "saturación total". Explica que ha querido participar porque considera necesario expresar un malestar que, en su opinión, cada vez comparte más gente. Cree que el problema no reside únicamente en una actuación concreta, sino en el efecto acumulativo que pueden tener este tipo de decisiones. "El problema no es una pequeña urbanización; después viene otra y otra", advierte.
Para Sabater, es Trenc representa hoy mucho más que una playa. Aunque reconoce que durante años fue el gran emblema de la defensa del territorio, sostiene que la preocupación se ha extendido a toda la isla. "Ahora ya no es solo es Trenc; es toda Mallorca y Baleares", afirma, antes de recordar cómo, a su juicio, la transformación urbanística comenzó hace décadas en lugares como Port d'Andratx y ha acabado extendiéndose también al interior de la isla.
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