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Análisis

Prohens resucita al ecologismo

El PP quería consumar su venganza contra la izquierda con la brutalidad acostumbrada, no supo medir la rabia de los mallorquines

Madò Farta junto a otros manifestantes en sa Ràpita

Madò Farta junto a otros manifestantes en sa Ràpita / Ana B. Muñoz

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Matías Vallés

Matías Vallés

¿Puede usted señalar al líder socialista de Mallorca? ¿Y al nacionalista? ¿Y al campeón de la izquierda, más allá del PSOE corrupto? En efecto, no existen. Solo este monumental ejercicio de absentismo laboral explica que la mediocre alineación del PP haya copado las instituciones de Balears, para ponerlas al servicio de Vox.

El objetivo del PP no se limitaba al derrocamiento democrático de la izquierda instalada en el Consolat de 2015 a 2023. Al igual que sucedió con el segundo Matas en 2003, y con Bauzá en 2011, el revanchismo ocupaba un lugar destacado en el programa electoral de Prohens. Ni siquiera la victoria asegurada de las ultraderechas en las autonómicas del próximo mayo ha modulado la urgencia del estrepitoso desquite.

Qué mejor escenario para consumar la venganza contra la izquierda con la brutalidad acostumbrada que es Trenc, donde se había doblegado excepcionalmente la furia destructora de la isla. No especialmente dotada para el análisis político, Prohens calculó mal la rabia contenida de los mallorquines, porque en la playa mítica han aflorado Son Espases, la Vía de Tortura y todos los maltratos a la población que el Govern esclavo de la ultraderecha ni ha intentado abordar.

La alternativa a la tesis de la urgencia genética de la venganza consiste en que Prohens se haya creído que ocupa el Consolat por méritos personales, y en tal caso necesita ayuda por encima de un mísero análisis periodístico. Puede pedir auxilio junto a su Lady Gaga, la alcaldesa de Campos que denigra el cargo provocando peligrosamente a los pacíficos manifestantes. De una vez por todas, es Trenc está en Campos, pero no es de Campos. Según la «prioridad nacional» de PP/Vox, la playa pertenece a Badajoz con la misma intensidad que a Mallorca. No se puede ser patriota español a tiempo parcial.

Hay algo peor para un partido que un político corrupto, un dirigente que pierde la conciencia de sus limitaciones y se lanza a cometer errores no forzados. Con la burda venganza ejecutada mediante la ley de agresión a es Trenc, la presidenta de Balears ha resucitado al ecologismo. No tiene poder, pero tiene poderes. Para dar idea del mérito de esta reanimación, no solo está muy por encima de los méritos de la izquierda, sino lejos del alcance de los propios ecologistas

La continuidad de PP/Vox reposa exclusivamente en la ausencia de rivales, constatada en el párrafo inicial. De ahí el nerviosismo de Prohens ante Rosario Sánchez, una candidata que solo debería preocupar a los socialistas. El Govern se ha instalado en el cinismo de que la desprotección de un enclave no implica su aniquilación, un camelo flagrante en el artículo publicado por la Directora General de Destrucción Natural en estas páginas.

Prohens debería agradecer como mínimo que el estupor de los mallorquines en extinción se plasme sin dañar el mobiliario. Durante una hora, los visitantes de es Trenc gozaron de una perspectiva humana, que ocultaba los yates repugnantes que privan a los mallorquines de la visión limpia de su mar. La ultraderecha no sabe combatir las caravanas terrestres y protege a las náuticas, todavía más perniciosas para el medio ambiente.

Los manifestantes salidos de la nada no podían aspirar a una victoria frente a los cínicos vengativos, pero como mínimo han aureolado de una cierta dignidad a la derrota de una isla. Y por supuesto que habrá una traducción electoral de la cadena humana de es Trenc. En ningún caso beneficiará a la izquierda PSOE/Més, que construyó la autopista de Campos.

Por contra, la manifestación ha confirmado las sospechas de que Prohens despierta un interés muy relativo, por ponerlo suave. Su torpeza prepotente al incendiar la playa por excelencia dificulta la repetición de sus 26 diputados de 2023, una erosión que ya han sufrido los Moreno Bonilla. El desgaste solo milita a favor de Vox, porque no hay bien que por mal no venga. Y recuerde, es Trenc parece una broma por comparación con la urbanización de Tramuntana.

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