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«Los precios no están subiendo»: así ve el consejero delegado de TUI la temporada turística de Mallorca en 2026

Sebastian Ebel, consejero delegado de TUI, habla sobre el supuesto riesgo de escasez de queroseno, la nueva agencia de viajes de la compañía en la Playa de Palma y el desarrollo de la temporada turística en la isla.

La inauguración de la agencia de viajes TUI en Playa de Palma

La inauguración de la agencia de viajes TUI en Playa de Palma / Nele Bendgens

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El turoperador TUI inauguró la semana pasada su primera agencia de viajes en Mallorca. Está situada en el centro Riu (Carrer Llaüt, 23-25), en la Playa de Palma, donde anteriormente ya existía una oficina de atención a los turistas de la compañía. Allí, el consejero delegado de TUI, Sebastian Ebel, concedió una entrevista a Mallorca Zeitung, periódico del mismo grupo editor que Diario de Mallorca.

-¿Cómo surgió la idea de abrir la primera agencia de viajes de TUI en Mallorca?

-Vemos España no solo como uno de los destinos vacacionales más importantes de nuestra oferta, sino cada vez más como un mercado emisor con un enorme potencial. Hasta ahora, la marca TUI tiene una presencia relativamente limitada en muchas ciudades españolas, como Madrid, Barcelona o Valencia, y queremos cambiar esa situación. La apertura de nuestra primera agencia en Mallorca es un paso muy meditado. La isla es el punto de partida ideal porque ya contamos aquí con una fuerte presencia como operador turístico y podemos dar una mayor visibilidad a la marca. Además, por primera vez llegamos directamente al cliente español.

-Entonces, ¿la oferta dirigida a los españoles forma parte de una estrategia más amplia?

-Así es. El objetivo es abrir nuevas vías de crecimiento. En algunos mercados turísticos tradicionales estamos alcanzando ciertos límites, por lo que buscamos nuevas oportunidades, tanto en Latinoamérica como en el sur de Europa. España es especialmente atractiva porque existe una gran cultura viajera y todavía tenemos mucho margen para reforzar nuestra presencia. La nueva agencia de la Playa de Palma forma parte de esa estrategia.

Con motivo de la inauguración de la agencia de viajes Tui en Mallorca, sus responsables Antonio Sorroche y Conny Winze repartieron tarta de queso junto al director ejecutivo Sebastian Ebel

Con motivo de la inauguración de la agencia de viajes Tui en Mallorca, sus responsables Antonio Sorroche y Conny Winze repartieron tarta de queso junto al director ejecutivo Sebastian Ebel / Nele Bendgens

-Hoy en día, ¿no se hace todo por internet?

-Depende mucho del mercado. En Escandinavia, por ejemplo, la demanda de agencias físicas prácticamente ha desaparecido, mientras que en otros países siguen desempeñando un papel muy importante. En España creemos que existen muy buenas condiciones para este modelo. La vida se desarrolla más en el espacio público y la visibilidad, así como el trato personal, resultan fundamentales. Nuestras tiendas TUI son mucho más que un punto de venta: son espacios donde el cliente puede descubrir y experimentar la marca, algo parecido a lo que ocurre con las tiendas de Apple. Al mismo tiempo, combinamos ese asesoramiento presencial con nuestros servicios digitales. Esa fórmula funciona muy bien. Además, si observamos nuestra red, el potencial es evidente: de más de 1.200 agencias propias y numerosas asociadas, solo unas 20 están en España y Portugal. Vemos claras oportunidades de crecimiento, también gracias a nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.

-¿En qué sentido?

-Estoy convencido de que dentro de pocos meses ChatGPT o Gemini podrán gestionar una reserva de viaje de principio a fin. Queremos posicionarnos para que esos grandes modelos de lenguaje recurran en primer lugar a los productos de TUI.

-¿No supone eso una amenaza si la inteligencia artificial acaba sustituyendo al intermediario?

-Al contrario, lo veo como una gran oportunidad. Hoy el negocio de los viajes gira cada vez más en torno a servicios personalizados: desde reservar una mesa en un restaurante hasta elegir una habitación con una ubicación concreta, por ejemplo cerca del ascensor. En los hoteles de TUI suele ser fácil atender esas peticiones, pero para un turoperador resulta más complejo. La inteligencia artificial puede ayudarnos a integrar mejor esas preferencias en nuestras ofertas. También abre nuevas posibilidades para comercializar servicios adicionales, por ejemplo en nuestros complejos Robinson, como el Cala Serena.

-¿Cómo está siendo hasta ahora la temporada en Mallorca?

-Hasta finales de febrero registramos una evolución muy positiva de las reservas. Después, la guerra en Oriente Próximo cambió considerablemente la situación. Primero surgió la idea de que destinos como las Maldivas, las Seychelles o el propio Oriente Próximo dejarían de ser accesibles. Más tarde apareció el supuesto problema de la escasez de queroseno. Todo aquello fue simplemente información errónea. Muchos viajeros temían no poder regresar a casa.

Sebastian Ebel, CEO de TUI, durante la entrevista

Sebastian Ebel, CEO de TUI, durante la entrevista / Nele Bendgens

-Entonces, ¿no habrá escasez de queroseno?

-Nosotros no la vemos. De hecho, Alemania está produciendo actualmente más combustible del que consume. No existe ningún problema de suministro.

-Volviendo a la temporada en Mallorca...

-España parecía ser la gran ganadora del verano. Mallorca está muy alejada de los principales focos de conflicto. Algunos destinos del Mediterráneo oriental han sufrido importantes pérdidas y otros del sudeste asiático llegaron a registrar descensos temporales de hasta el 70 %. Con el tiempo, la situación se ha ido estabilizando. Además, la capacidad alojativa de Mallorca es limitada. A partir de mediados de julio y también en septiembre ya no resulta fácil encontrar vacaciones en la isla. En la gama media de precios, prácticamente todas las camas están ocupadas.

-¿Ese aumento de la demanda está encareciendo las vacaciones en Mallorca?

-No realmente. En cuanto al transporte aéreo, habíamos asegurado el precio del 85 % del consumo previsto de queroseno. Los hoteles han repercutido los costes derivados de la inflación, pero dentro de unos márgenes normales. Habitualmente trabajamos con contratos de dos o tres años. Nuestros socios valoran que también contribuimos a mantener una buena ocupación durante la temporada baja.

-¿Hasta qué punto las protestas contra el turismo de masas están afectando a los visitantes?

-Es un asunto que debemos tomarnos muy en serio. Yo mismo procedo de una isla del mar Báltico y conozco los problemas que provoca la saturación turística. Cuando uno tiene que esperar dos horas para hacer la compra o la vivienda deja de ser asequible, la calidad de vida se resiente. Por eso entiendo perfectamente la preocupación de los mallorquines. Encontrar soluciones es una de las principales responsabilidades de la política local.

Una cuestión clave es el acceso a una vivienda asequible. Es preocupante que compradores internacionales puedan pagar precios más altos y distorsionen así el mercado. También es importante distinguir entre los distintos modelos turísticos. Nuestros clientes se alojan en hoteles y no ocupan viviendas residenciales. Utilizan traslados colectivos en lugar de alquilar numerosos coches y, además, hemos construido alojamientos para nuestros trabajadores, procurando que el porcentaje de empleados procedentes de fuera de la isla sea reducido. Si miramos el caso de Dinamarca, vemos que existen otros modelos: allí los no residentes no pueden comprar inmuebles. Como consecuencia, el mercado de la vivienda al norte de la frontera alemana se mantiene mucho más relajado, con excepciones como Copenhague.

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