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Alerta de las familias sobre el cierre de Can Arabí: "La Administración debe garantizar que los comedores sean espacios seguros para los niños"

FAPA Mallorca critica que la "falta de vigilancia" institucional haya permitido que "una empresa que atiende a más de 40 comedores tenga mala praxis" y advierte de que el balance del curso escolar revela un "trasvase hacia la educación privada" y "una pérdida de equidad"

Imagen de un comedor escolar.

Imagen de un comedor escolar. / E.P.

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Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

La Federación de Asociaciones de Familias de Alumnos de Mallorca (FAPA Mallorca) ha valorado de forma crítica el curso escolar 2025-2026 en su rueda de prensa de este viernes y ha puesto el foco sobre diferentes asuntos, como la crisis de Can Arabí, cuya cocina central en Binissalem fue clausurada de urgencia por Salud Pública tras detectarse graves deficiencias que afectaron a más de 30 colegios y a unos 2.000 alumnos en la isla.

Para Miquel Àngel Guerrero, director de FAPA, este incidente es "la crónica de un cierre anunciado". Aunque ha matizado que "no es la línea general de las empresas", Guerrero ha sido tajante al señalar que el problema de fondo es institucional: "Lo que se evidencia es que llevamos muchos años sin una vigilancia efectiva sobre cómo funcionan los comedores". Desde la federación han lamentado que la administración "no haya puesto antes los elementos de inspección necesarios para evitar que una empresa con malas praxis gestionara más de 40 comedores", algo que no ayuda -han señalado- a que "sean espacios seguros para los niños".

A pesar de que la Conselleria de Educación activó un plan de contingencia con tres empresas para garantizar los menús y solventar la crisis de las alergias alimentarias hasta final de curso, las familias exigen un cambio estructural. Por otro lado, han celebrado haber frenado el "intento inicial" de la administración de excluir a las asociaciones de familias de la gestión directa en el nuevo decreto. "Querían desmontarlo, pero se recuperado esta figura porque es un modelo de éxito", ha destacado Guerrero.

Más allá de la crisis alimentaria, FAPA Mallorca ha mostrado su profunda preocupación por "el rumbo que está tomando el sistema educativo balear". La federación sostiene que las políticas actuales "debilitan la escuela pública en beneficio de la concertada y la privada". La implantación de la zona única es uno de los cambios que más alarmas ha encendido. Según los datos aportados por la entidad, las solicitudes en primera opción han subido siete puntos en Palma, una cifra que lejos de reflejar una libertad real -aseguran- "esconde un aumento de la segregación".

"Muchas familias se han desplazado mucho más para matricular a sus hijos, lo que nos hace pensar que hablamos de centros concertados muy concretos a los que creen que es mejor ir", ha advertido Guerrero, remarcando que "el sistema no debe convertirse en una carrera competitiva entre centros". Además, ha criticado que este sea el primer año en la historia de Baleares en el que se cierra un colegio de Primaria y un IES "a la vez que se acelera la concertación de plazas en la etapa de 0 a 3 años".

Climatización "deficiente" y ayudas "que llegan tarde"

Por su parte, el presidente de la federación, Xavier Ferriol, ha denunciado la "inacción" ante las temperaturas extremas en las aulas. Ferriol ha recordado que el plan anunciado hace dos años por la Conselleria apenas ejecutará ahora 12 proyectos que tardarán otros dos años en verse finalizados. "Casi ningún centro educativo tiene condiciones climáticas adecuadas; queremos soluciones para ahora, no para de aquí a dos años", ha exigido, pidiendo medidas inmediatas como sombras y ventilación.

Una ayuda que obliga a pagar primero no garantiza igualdad de oportunidades

David Edwardes

— Vocal de FAPA Mallorca

Finalmente, el vocal David Edwardes ha criticado con dureza la burocracia de las ayudas a la conciliación y la "falta de equidad en sus criterios económicos", poniendo como ejemplo los elevados topes del 'cheque canguro', "de 120.000 euros por familia", en comparación con las ayudas de comedor, "de solo 30.870 euros". Edwardes ha censurado el sistema sobre las escuelas de verano, que obliga a las familias a pagar los servicios por adelantado para luego recibir la subvención: "Una ayuda que obliga a pagar primero no garantiza igualdad de oportunidades", ha concluido, recordando que esto excluye directamente a los hogares con menos recursos económicos.

Guerrero, Ferriol y Edwardes, este viernes en la sede de FAPA Mallorca.

Guerrero, Ferriol y Edwardes, este viernes en la sede de FAPA Mallorca. / Nair Cuéllar

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