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La odisea de más de 25 horas para volver a Mallorca de Nerea Garcias, víctima de la compañía Vueling, que le pidió al regreso el descuento de residente y la dejó tirada

La aerolínea le exigió que presentara el certificado en el viaje de regreso a Palma desde Málaga, la sacó del vuelo en el que tenía pasaje, no le ofreció ayuda ni alternativa y se vio obligada regresar el día siguiente por Barcelona después de dormir en el aeropuerto de la Ciudad Condal

Colas en el aeropuerto de Palma

Colas en el aeropuerto de Palma / B. Ramon

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Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

Cuando la mallorquina Nerea Garcias, de 20 años, viajó de Mallorca a Málaga el pasado 25 de junio, no imaginaba las sorpresa que la companía Vueling le tenía reservada a la vuelta, tres días después. Así que día 28 por la mañana, después de despedirse de su madre en el aeropuerto de Málaga, que partía con otro destino, se presentó en la puerta de embarque con tiempo suficiente para tomar el vuelo con destino a Palma a las 12.00 horas, relata.

"Mi sorpresa fue cuando el personal de tierra de Vueling me dijo que tenía que presentar el certificado de residencia en el mostrador, cuando mi billete de ida y vuelta ya estaba validado por la propia compañía en el momento de la compra, como residente en Palma, o de la contrario no volaba, me amenazaron. Incluso llegaron a preguntarme con bastante mala educación por qué volaba con descuento de residente si no podía exhibirlo", recuerda.

Nerea Garcias pidio ayuda al personal de tierra de la aerolínea para que la ayudaran a exhibir o imprimir el certificado de residencia, porque no tenía internet en el teléfono para poder hacerlo al instante desde la página del Ayuntamiento de Palma. Pero no sirvió de nada, la dejaron en tierra, mientras el avión que había pagado cerraba las puertas del embarque y se quedaba en tierra.

Un avión de la compañía Vueling

Un avión de la compañía Vueling / Ferran Nadeu

Un viaje de tres horas que se convirtió en una odisea de 25

La mallorquina se dio cuenta de que la habían escogido de forma aleatoria y que la compañía estaba realizando prácticas de overbooking (vender más billetes que plazas tiene el avión), porque, además de ella, tres personas más se quedaron en tierra, fuera del pasaje que viajaba a Palma. Pero no se rindió.

"Intenté que me incluyeran en el pasaje de un avión de la misma compañía que volaba a Palma a las 11 de la noche, pero había más de diez personas igualmente en lista de espera. Y no quisieron embarcarme en ese vuelo. Así que me vi, once horas después de la salida de mi vuelo, estando todavía en el aeropuerto de Málaga, sin billete de regreso y sin que la compaía me hubiera ofrecido una comida o una bebida", explica Nerea Garcias.

Gracias a la ayuda de sus padres y después de doce horas de espera y sin ninguna solución de Vueling, compró un billete para viajar a Barcelona a las doce de la noche. "No me quedó otra alternativa", recuerda. "Tuve que dormir en el aeropuerto de Barcelona hasta que a las siete de la mañana pude embarcar finalmente en el primer vuelo hacia Palma",relata.

"Así que después de que Vueling me dejara tirada, lo que tenía que ser un viaje de tres horas, se convirtió en una aventura de más de 25 para llegar a Palma, de 25 horas y más de 200 euros gastados", añade Nerea Garcias mientras reúne toda la documentación para presentar una reclamación a la compañía aérea.

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