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Boulevard

Balears es la única región sin muertes por calor

El año pasado se registraron cuatro defunciones «atribuibles a la temperatura», Asturias contabilizó 181 con menor población y bochorno

El término peyorativo alemán para Mallorca viene acreditado por las pegatinas ubicuas en la Platja de Palma, con la leyenda explícita «Malle, Bebe & Lárgate».

El término peyorativo alemán para Mallorca viene acreditado por las pegatinas ubicuas en la Platja de Palma, con la leyenda explícita «Malle, Bebe & Lárgate». / DM

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Matías Vallés

Matías Vallés

Los esforzados trabajadores y trabajadoras de OnlyFans también se consideran «creadores de contenidos», pero aquí vamos a desnudarles el secreto mejor guardado de Mallorca. Los indígenas son resistentes al cambio climático hasta el extremo de que Balears es la única región española sin muertes por calor, prácticamente. Habrá que demostrarlo.

Se llama MoMo al sistema estatal de Monitorización de la Mortalidad. En el apartado de defunciones «atribuibles a la temperatura», Balears registró cuatro entre enero y octubre del año pasado, todas ellas en agosto. No se preocupen, no añadiremos el «solo fueron», pero Asturias contabilizó 181 óbitos con trescientos mil habitantes menos y una climatología más suave que nuestro querido archipiélago. Y Canarias, 129, si piensan esgrimir la singularidad insular. Al norte, Galicia suma 600 y Cantabria, 48. Doblamos la población y la temperatura de Navarra, salvo que allí anotaron 85 muertes climáticas, ¿es lógico?

A lo largo de 2025 murieron en toda España hasta 5.619 personas por causas caloríficas. En proporción demográfica, a Balears le corresponderían unas 170 defunciones, pero de nuevo son solo cuatro. No estamos hablando de un registro excepcional o atribuible a una manipulación ideológicamente orientada, porque en 2023 se produjo un fallecimiento y ocho en 2024. Es decir, nuestra comunidad recalentada ha sufrido menos muertes «atribuibles a la temperatura» a lo largo de tres años que cualquier otra región española en un solo mes de canícula. Aragón tiene nuestra misma población y 74 víctimas mortales de la calor durante el pasado agosto, ¿es lógico?

No vamos a amargarles el domingo con un despliegue numérico, pero cualquier observador imparcial concluirá que nuestros blandos vecinos españoles no aguantan nada. Las nuevas vallas de acogida a los turistas portarán la leyenda de «Gracias por venir a Mallorca, has desfallecido pero no fallecido de calor, a diferencia del Cantábrico». Y como nos negamos a insinuar una manipulación, en su día reclamamos la opinión de quienes recogen los datos. Acudimos a la conselleria de Sanidad en busca de una explicación, pero nos respondieron con un encogimiento de hombros.

Una de las discusiones más estériles de los últimos tiempos plantea si Malle es un término alemán peyorativo para ‘Mallorca’, una evidencia al margen de la prueba definitiva de que Aena decidió insultar con el palabro a los nativos, desde un gigantesco cartel en Son Sant Joan. En la imagen que hoy nos ilustra, la denominación despectiva multiplicada miles de veces figura en las pegatinas promocionales y ubicuas en la Platja de Palma. El enunciado «Malle, Bebe & Lárgate» no solo muestra el desprecio germano hacia «nuestra isla». Acompañado de vocablos míticos como Ballermann, confirma asimismo que el turismo basura sigue boyante pese a las promesas de cancelación de PP/PSOE.

Un cuarto de siglo sin Gabriel Galmés, el resto carece de importancia. Entraba en la redacción por la puerta del fondo, se dirigía en silencio hacia este rincón desde donde les escribo, se sentaba en la repisa de mi estantería, daba un bufido introductorio y arrancaba a decantar su humor inglés, entre Wodehouse y Tom Sharpe. A menudo he empleado su feliz imagen de la estatua ecuestre a los figurones locales, ¿Gabriel Le Senne con sable y a caballo? Tras el fallecimiento del escritor, participé en un homenaje colectivo y una editorial vampírica no solo pretendía que entregara gratuitamente mi humilde contribución, a lo cual accedí, sino que encima cediera documentalmente los derechos. Robar y exigir un recibo, le hubiera encantado a Galmés, tan necesario hoy.

La actualidad parece diseñada por una sátira de Galmés. Por ejemplo, entre las numerosas llamadas cuando sale un piso en alquiler, sobresalen las inmobiliarias que quieren arrendarlo para fraccionarlo en habitaciones. A este gremio benefactor le ha entregado el Govern la política de vivienda. Y aunque no podré contarlo con la maestría de ‘El rei de la selva’, el pasado octubre encendíamos a las masas con el brillante ‘La Consellera de Sanidad PIRata’, así denominada por contratar a psicólogos sin la especialidad clínica para los centros de atención primaria. Me cayeron críticas salvajes de los dirigentes colegiales psy, que en principio deberían velar por sus afiliados. La acción judicial que han interpuesto los damnificados, y que ganarán, es la respuesta a una isla donde la obediencia perruna al partido de siempre se antepone a la defensa de los propios colegiados.

Vayamos con un ejemplo íntimo de que la humanidad no tiene remedio. Las filas de un cine o teatro se cuentan desde el escenario o pantalla. La segunda fila es la más cercana a la función, salvo para los compradores de entradas numeradas que hablan de la «segunda fila desde atrás», donde debiera ser la penúltima. Dado que el público de espectáculos compone con diferencia el sector más elitista de la población, solo cabe confirmar un caótico desalojo del planeta en caso de un apocalipsis más que probable.

Reflexión dominical amoniacal: «Ningún perro orina en la puerta de la casa de su dueño».

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