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Un estudio de la UIB detecta que la ecotasa ha evolucionado hacia un modelo centrado en reforzar el turismo

Los investigadores han analizado 297 proyectos financiados entre 2016 y 2025 y advierten de un cambio de orientación del Impuesto de Turismo Sostenible respecto a sus objetivos iniciales

Marc Fuster i Macià Blàzquez, encargados del estudio.

Marc Fuster i Macià Blàzquez, encargados del estudio. / UIB

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Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

La ecotasa ha ido modificando el destino de sus recursos desde su puesta en marcha hace 25 años hasta convertirse en una herramienta cada vez más orientada a impulsar la competitividad del sector turístico. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por investigadores del Departamento de Geografía de la Universitat de les Illes Balears (UIB) y de la Universidad de Surrey (Reino Unido), que analiza la evolución del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) durante la última década.

La investigación, publicada en la revista Annals of Tourism Research, sostiene que el impuesto nació con una vocación de compensar los impactos sociales y ambientales derivados de la actividad turística, pero que, con el paso de los años, esa orientación ha dado paso a una lógica de "crecimiento verde", basada en promover un turismo más eficiente sin cuestionar el volumen de visitantes. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron 297 proyectos financiados entre 2016 y 2025 con cargo al impuesto, que suman una inversión de 845,8 millones de euros, y los compararon con 357 propuestas planteadas por organizaciones de la sociedad civil.

El estudio detecta una diferencia significativa entre las prioridades de las administraciones y las demandas ciudadanas. Mientras los fondos públicos se han destinado de forma creciente a actuaciones relacionadas con infraestructuras, digitalización o promoción turística, las propuestas sociales apuestan por limitar el crecimiento del turismo, reforzar la redistribución económica y ampliar las medidas de protección ambiental.

Según los autores, durante los primeros años de vigencia del impuesto coexistían inversiones ambientales con iniciativas de carácter social, entre ellas proyectos relacionados con la vivienda. Sin embargo, esa dimensión redistributiva ha ido perdiendo peso de forma progresiva, un cambio que, apuntan, se intensificó a partir de 2023 con la desaparición de líneas de financiación destinadas, por ejemplo, a la vivienda pública.

La investigación también profundiza en el concepto de "crecimiento verde", un modelo que plantea que es posible seguir ampliando la actividad turística reduciendo al mismo tiempo sus impactos ambientales mediante la innovación tecnológica, la digitalización, las energías renovables o una gestión más eficiente de los recursos. No obstante, los investigadores advierten de que este enfoque puede acabar reforzando el propio modelo turístico al priorizar la competitividad del sector sin abordar cuestiones como los límites ecológicos del territorio o la redistribución de la riqueza generada por el turismo.

Para desarrollar el estudio, el equipo combinó herramientas de inteligencia artificial con una revisión realizada por los propios investigadores, lo que permitió clasificar los proyectos financiados en función de si respondían a una estrategia de "crecimiento verde" o a un modelo de "decrecimiento" o "postcrecimiento", orientado a reducir la presión turística y adaptar la actividad a los límites ambientales.

El doctor Marc Fuster, investigador del grupo Geografías Críticas de la Urbanización, Sostenibilidad y Turistificación (CRIGUST) y coautor del trabajo junto a Macià Blázquez y Xavier Font, considera que "este trabajo pone de manifiesto que el lenguaje de la sostenibilidad se puede utilizar para legitimar políticas que, en la práctica, siguen promoviendo el crecimiento turístico". A su juicio, "es necesario repensar la gobernanza del impuesto para que se convierta en una herramienta real de justicia social y ambiental".

Los autores concluyen que, si no cambia la forma de gestionar los recursos procedentes del ITS, este instrumento puede terminar reforzando el mismo modelo turístico que fue concebido para corregir. Por ello, plantean avanzar hacia un sistema de gobernanza más participativo, con criterios redistributivos y objetivos vinculados a los límites ecológicos del territorio.

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