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El dolor de venezolanos de Mallorca tras el terremoto: "Sabemos que están vivos, pero no sabemos cómo están"

Varias personas se han reunido en la iglesia de Sant Francesc para rezar por las víctimas mientras esperan noticias de familiares atrapados entre los problemas de comunicación, los derrumbes y la falta de medios para los rescates

El dolor de venezolanos de Mallorca tras el terremoto: "Sabemos que están vivos, pero no sabemos cómo están"

B. Ramon

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Palma

Los bancos de la iglesia de Sant Francesc se han llenado este jueves de preocupación, lágrimas y plegarias por Venezuela. Varios residentes venezolanos en Mallorca han participado en una oración organizada tras el devastador terremoto que ha sacudido el país sudamericano, una cita marcada por la angustia de quienes siguen esperando noticias de familiares y amigos en las zonas más afectadas.

La emoción ha estado presente desde el primer momento. Cecilia Román, natural del estado de Carabobo, apenas ha podido contener las lágrimas durante el acto. De hecho, estaba previsto que leyera uno de los pasajes de la Biblia durante la misa, pero la emoción se lo ha impedido.

Antes de la oración ha relatado la angustia con la que vive la tragedia desde Mallorca: "Todavía hay gente bajo los escombros. No hay herramientas, no hay picos, no hay palas. Están necesitando mucho apoyo humano y rescatistas". También ha alertado del colapso sanitario y ha recordado que muchos pacientes han tenido que ser evacuados de los hospitales. "Es una situación bastante fuerte porque estamos lejos y no sabemos de qué manera ayudar", ha confesado.

Por su parte, Karelys Parra también sigue pendiente del teléfono desde que se produjo el terremoto. "Solo sé que están bien por una llamada que hice gracias a que abrieron las llamadas internacionales", ha explicado en relación a sus familiares. "Duele ver desde tan lejos los vídeos de personas atrapadas bajo los escombros y sentir que esta es la única manera que tenemos de aportar un granito de arena", ha lamentado.

La incertidumbre también la vive otra residente mallorquina originaria de Playa Grande, en el estado de La Guaira, una de las zonas más castigadas por el seísmo. "No hemos pegado ojo. No tenemos comunicación directa con ellos porque no hay señal, no hay luz y las telecomunicaciones están caídas. Solo hemos podido contactar con algunos vecinos a través de redes sociales", ha explicado. Aunque ha recibido algunos mensajes tranquilizadores, reconoce que la preocupación continúa: "Sabemos que están bien, pero no sabemos en qué nivel están de bien".

Necesidad de ayuda humanitaria

La falta de información y de recursos ha sido una de las principales preocupaciones expresadas durante la oración. Angy Rodríguez, voluntaria de la Asociación Venezolana de Baleares (VenBalears), ha explicado que todavía resulta imposible conocer el alcance real de la tragedia: "Hay muy poca información y no existe una cifra real todavía".

Rodríguez también ha alertado de la escasez de agua, alimentos y refugios para miles de personas que lo han perdido todo. A ello se suma la precariedad del sistema sanitario venezolano, incapaz de responder a una emergencia de esta magnitud. "En muchos hospitales los pacientes tienen que llevar incluso el material más básico. No están preparados para una situación así", ha lamentado.

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