Después de romperse el cuello en Mallorca, el futbolista alemán de 19 años vuelve a dar sus primeros pasos
Max Dettmann informa en las redes sociales sobre su recuperación y, al mismo tiempo, apoya una campaña de recaudación de fondos para otro turista que sufrió un grave accidente

Max Dettmann con el halo fijador en la terraza de la azotea de la Clínica Rotger / Instagram
Johannes Krayer
Ha pasado una semana desde que la vida de Max Dettmann cambió drásticamente en Mallorca. El futbolista de 19 años del MTV Ahrensbök (Liga Regional de Schleswig-Holstein Sur) se lanzó la tarde del martes 16 de junio a una zona de la piscina del Hotel Playa Golf, en la Playa de Palma, que apenas tenía 60 centímetros de profundidad. Dettmann se encontraba allí junto a sus compañeros de equipo para celebrar el final de la temporada.
Al impactar contra el fondo de la piscina, el joven sufrió una fractura cervical. En concreto, se fracturó la primera y la séptima vértebras cervicales. Desde entonces permanece ingresado en la Clínica Rotger, situada en el centro de Palma.
Desde el hospital mantiene informados a sus casi 23.000 seguidores en TikTok sobre la evolución de su estado de salud. Durante los últimos días, estos han podido seguir prácticamente en directo cómo su recuperación avanzaba jornada tras jornada. Hasta el domingo 21 de junio, Dettmann apenas podía ponerse en pie.
Max Dettmann sigue necesitando una silla de ruedas
El martes publicó un vídeo en el que se le ve levantarse de la cama y dar algunos pasos. «Como podéis ver, todavía no me resulta nada fácil», comenta en la grabación.
Según explica, ese día ya podía caminar un poco más que el anterior, pero seguía necesitando una silla de ruedas para poder sentarse y descansar de vez en cuando. «Porque al final sigue siendo demasiado agotador», añade.

Max Dettmann durante sus primeros intentos de volver a caminar. / Mallorca Zeitung
Otro problema es que Max Dettmann lleva un rígido dispositivo para inmovilizar la cabeza y estabilizar la columna vertebral, lo que le impide mover el cuello.
Según explica, su cabeza todavía tiende a moverse en contra de la estructura de sujeción, lo que le provoca fuertes dolores en la columna. Por ello, aún necesita seguir adaptándose y practicando. «Pero, sin duda, ya es un paso en la dirección correcta», afirma.
Al principio, reconoce, no fue nada fácil acostumbrarse a llevar este aparato fijado a la cabeza.
Entre tres y cuatro meses con el aparato
El llamado halo fijador (Halofixateur) consiste en un anillo metálico que rodea la cabeza y está anclado directamente al cráneo mediante varios tornillos. Unas barras verticales conectan ese anillo con una especie de chaleco ortopédico que mantiene estable la columna vertebral.
En uno de sus vídeos, Max Dettmann explica que ya no siente dolor a causa del halo fijador. Según las previsiones, tendrá que llevar este dispositivo entre tres y cuatro meses más. Poco a poco se está acostumbrando a él y ya puede dormir con cierta normalidad.
Los primeros días en el hospital no fueron fáciles para el joven. A los dolores se sumaron la barrera del idioma con el personal sanitario y los médicos, así como la sensación de soledad. Sin embargo, el viernes su madre viajó a Mallorca para acompañarlo y desde entonces permanece a su lado.
El sábado, Dettmann publicó por primera vez un vídeo grabado fuera de su habitación. Ese día le permitieron subir en silla de ruedas a la terraza de la azotea de la Clínica Rotger, donde disfrutó del cielo despejado y de las vistas sobre los tejados de Palma, con el mar en el horizonte.
En sus vídeos, Dettmann también reflexiona sobre la importancia de la salud y, de forma altruista, promociona una campaña de recaudación de fondos para ayudar a un turista de 27 años que, un día antes de su propio accidente, sufrió una caída de unos seis metros en el paraje de Caló des Moro, en el sureste de Mallorca, y padeció graves lesiones en la columna vertebral.
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