Baleares entra en modo electoral: los principales partidos ya tienen candidato para 2027
Marga Prohens (PP), Rosario Sánchez (PSOE), Lluís Apesteguia (Més) y Pere Sánchez (Coalició per Mallorca) ya preparan la carrera hacia unas elecciones autonómicas que se celebrarán dentro de un año y para las que Vox todavía mantiene abierta la designación formal de su candidato

Pere Sánchez, Marga Prohens, Rosario Sánchez y Lluís Apesteguia. / DM

En política hay un momento en que las piezas dejan de moverse y el tablero empieza a verse entero. Baleares ha llegado esta semana a ese punto. Falta aproximadamente un año para las elecciones autonómicas de 2027, pero la fotografía ya está revelada. Los principales partidos han dado a conocer a sus candidatos. Comienza el tiempo de las comparaciones.
Las encuestas publicadas durante los últimos meses dibujan un escenario relativamente estable y favorable para la derecha. Los distintos sondeos coinciden en situar al PP de Marga Prohens como primera fuerza con una ventaja cómoda sobre el PSOE y muy cerca de la mayoría absoluta, aunque todavía dependiente de Vox para garantizar la gobernabilidad. Algunas encuestas incluso otorgan a los populares entre 27 y 28 diputados, a apenas dos escaños de la barrera de los 30 que marca la mayoría absoluta en el Parlament. El PSOE aparece como segunda fuerza, mientras Vox mantiene una posición determinante y Més conserva una representación parecida a la que obtuvo hace tres años.
Esta fotografía condiciona la estrategia de todos los partidos. El PP afronta la campaña desde una posición de confianza, con el objetivo de conseguir una mayoría más amplia que le permita reducir su dependencia de Vox. Los socialistas necesitan transformar las elecciones en un plebiscito sobre la vivienda, el coste de la vida y los servicios públicos para movilizar a un electorado que las encuestas muestran desanimado. Més aspira a capitalizar el malestar creciente sobre el modelo territorial y turístico de las islas, mientras Vox intentará demostrar que sigue siendo imprescindible para la formación de cualquier mayoría de derechas. Dicho de otro modo: el PP sale a conservar una ventaja, la izquierda sale a alterar una inercia y Vox sale a reivindicar su capacidad de influencia.
La futura designación de Rosario Sánchez cierra una de las incógnitas más relevantes. La actual secretaria de Estado de Turismo tendrá la misión de disputar el Govern a Marga Prohens, pero también encarnará el primer examen electoral del PSIB después de Francina Armengol. Durante más de una década, la historia reciente del socialismo balear se confundió en buena medida con la trayectoria de la expresidenta.
Las próximas autonómicas serán las primeras en las que el partido deberá demostrar si sigue siendo competitivo sin la dirigente que lo condujo al poder y definió una época política en las islas. La expresidenta continúa siendo la dirigente más influyente del partido en las islas. El ciclo político que comenzó tras la crisis económica y que culminó con dos legislaturas progresistas consecutivas entra definitivamente en su fase de relevo.
Enfrente tendrá a una adversaria que parte con una ventaja evidente. Marga Prohens afronta el último año de legislatura desde una posición de fortaleza política poco habitual. El PP gobierna en solitario, ha logrado aprobar casi todas sus iniciativas y transmite una sensación de estabilidad que contrasta con las dificultades internas de la oposición.
La presidenta ha dedicado buena parte de los últimos meses a construir un relato político basado en la idea de que la legislatura ha desmontado las advertencias formuladas por la izquierda en 2023. La dirigente popular insiste en los mismos argumentos: no se han producido los recortes anunciados por la oposición, los servicios públicos disponen de más recursos que nunca y la comunidad mantiene unos indicadores económicos favorables. Ese discurso constituye ya el esqueleto de una futura campaña electoral. En el partido se habla abiertamente de una posible mayoría absoluta o, en el peor de los escenarios para sus intereses, de una victoria suficientemente amplia como para continuar gobernando mediante acuerdos puntuales con Vox. El PP considera que llega al último año de legislatura con viento a favor.
A la izquierda del PSOE, el panorama también ha quedado despejado. Lluís Apesteguia volverá a encabezar la candidatura de Més per Mallorca. El dirigente ecosoberanista ha intentado ampliar su perfil más allá del electorado tradicional de la formación y situar algunos de sus temas de cabecera en el centro del debate político balear. La crisis de la vivienda, el crecimiento demográfico, la presión sobre el territorio y la sostenibilidad del modelo turístico constituyen los ejes de un discurso que aspira a capitalizar buena parte del malestar existente sobre la evolución de Mallorca durante los últimos años.
El partido aspira a aprovechar la fragmentación de la izquierda para reforzar su papel como referencia progresista en las islas. Sus dirigentes consideran que el debate sobre el modelo de crecimiento económico de Baleares irá ganando protagonismo durante los próximos años y creen disponer de una posición especialmente competitiva en ese terreno.
Más singular es el caso de Pere Sánchez. El conocido periodista de IB3 se ha convertido en la apuesta de Coalició per Mallorca para intentar trasladar al terreno electoral un malestar creciente sobre la vivienda, la presión demográfica, la saturación de infraestructuras y la sensación de que los intereses de los residentes han quedado relegados frente a otras prioridades.
Su candidatura busca reivindicar una voz específicamente mallorquinista. El reto, sin embargo, es mayúsculo. La historia reciente de la política balear demuestra que abrirse paso entre las grandes estructuras partidistas exige algo más que un discurso reconocible: requiere transformar el descontento social en representación institucional.
La única pieza que todavía permanece parcialmente oculta es Vox. Formalmente, el partido no ha designado candidato. Extraoficialmente, la situación parece bastante más clara. Fuentes de la dirección nacional resumen la estrategia con una frase que circula desde hace meses entre los cuadros de la formación: «El candidato será Santi [Abascal], pero el cabeza de cartel, de momento, será Le Senne».
La frase resulta reveladora porque describe con precisión la naturaleza del proyecto político de Vox. A diferencia de PP o PSOE, donde las campañas autonómicas suelen construirse alrededor de liderazgos territoriales relativamente autónomos, Vox continúa articulando gran parte de su identidad alrededor de la figura de Santiago Abascal. El líder nacional seguirá siendo el principal activo electoral del partido también en Baleares.
Mientras tanto, Le Senne aparece como la opción más probable para encabezar la lista autonómica. Su protagonismo institucional durante esta legislatura lo convierte en el dirigente más conocido de Vox en las islas, aunque las tensiones internas que han acompañado al partido desde la ruptura con el Govern siguen proyectando incertidumbre sobre su futuro inmediato.
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