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Opinión

Prioridad mallorquina o destierro

Enrico Letta, ex primer ministro de Italia.

Enrico Letta, ex primer ministro de Italia. / Rafa Arjones

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Matías Vallés

Matías Vallés

El Informe Letta sobre el futuro de Europa completa la inexcusable libertad de movimientos en el seno de la Unión con una novedosa «libertad para quedarse». Es decir, para permanecer en el lugar donde se viene residiendo. Este derecho no solo está lesionado, sino directamente amputado en Mallorca. Con la colaboración inexcusable de indígenas traidores a su tierra, la isla se ha puesto imposible para quienes la han levantado y defendido. La disyuntiva es elemental, o prioridad mallorquina o destierro.

La esencia de la «libertad para quedarse», según explica el propio Enrico Letta, consiste en reforzar los servicios públicos para los residentes. Por extraño que parezca a los hoteleros y demás depredadores, la primera fidelidad de un territorio debe orientarse hacia quienes vienen sufragándolo desde tiempo ancestral.

Obligar a un residente a competir en igualdad de condiciones con un turista por una plaza en un autobús o un taxi constituye una aberración. La corrección de este ataque a la «libertad de quedarse» es elemental, y produce cierta vergüenza que se le pasara por alto a la izquierda, popularizadora del eslogan infamante «turismo es democracia».

Los taxis no se han colado por casualidad, y ni un vehículo debe ser contratado por un turista mientras quede sin cobertura un solo residente que haya solicitado el servicio. Conviene ir recordando que llevan la placa de «Servicio Público» y, en caso de sentirse contrariados por esta predilección, siempre pueden liquidar la licencia («permiso para hacer algo») por trescientos mil euros.

La prioridad mallorquina no debería detenerse en los autobuses y taxis. El aeropuerto también es un servicio público, donde los residentes deberían disponer de un carril rápido de embarque. Por lo mismo, es inconstitucional limitar el derecho de acceso a Formentor de los mallorquines. En contra del partido antiespañolista Vox, que protege a los extranjeros frente a los españoles de Mallorca, la lista de prioridades debe extenderse desde asuntos triviales como el acceso a la vivienda hasta cuestiones fundamentales como el disfrute del eclipse.

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