La investigadora Amina Claire, sobre las humanidades digitales: “No hay que tener miedo a estas herramientas; el conocimiento siempre aporta”
La estudiante de doctorado está llevando a cabo un análisis de 2.000 manuscritos antiguos mediante el uso de la estadística avanzada

B. Ramon
Amina Claire es una estudiante predoctoral en la Universitat de les Illes Balears (UIB) que trabaja principalmente con manuscritos medievales. No obstante, su actual investigación se centra en lo que a día de hoy se conoce como ‘humanidades digitales’, que consiste en aplicar métodos estadísticos avanzados al análisis lingüístico.
Concretamente, la autora desarrolla perfiles lingüísticos que, mediante el análisis estadístico de las variantes presentes en los textos, permiten determinar su posible área de origen. Es una investigación que combina el estudio tradicional de manuscritos medievales con herramientas como Excel, la programación y las técnicas de cartografía digital.
Pregunta: ¿En qué consiste su doctorado y qué objetivos pretende cumplir?
Respuesta: Estoy haciendo una investigación sobre la variación preposicional. Y, aunque en un inicio me había centrado en cómo las variantes prepositivas se distribuían en el espacio y en el tiempo, ha acabado siendo más bien un estudio de aplicar estadística avanzada a los datos que tengo de la Edad Media para intentar geolocalizar textos que no se sabe exactamente dónde se han escrito. Y el objetivo es intentar dividir la Península Ibérica, a través de estos fenómenos morfosintácticos en diferentes zonas a través del tiempo, pero sobre todo aplicando la estadística que es lo último que más me ha interesado.
P: Su investigación combina manuscritos medievales con herramientas como la programación o el análisis estadístico. ¿Cómo llega a esa intersección entre dos mundos aparentemente tan distintos?
R: Al principio, mi formación fue más filológica, pero durante el grado tuve la suerte de tener una asignatura que se llamaba Metodología de la Investigación, que empecé a trabajar con Excel y averiguar en qué consiste la programación. Este mundo me pareció interesante y empecé a hacer muchos cursos de diferentes lenguajes de programación, como R, Python o de cartografiado, que me llevó a hacer una estancia en la Universidad de Tokio donde pude aprender a aplicar estadística más avanzada a mi tesis, sin dejar de lado los manuscritos e intentar innovar por esta línea.
P: ¿Qué pueden revelar las variantes lingüísticas de un texto sobre su lugar de origen que no puede detectar el análisis tradicional?
R: El método tradicional ayuda mucho, no únicamente con las variantes lingüísticas, sino cómo está formado el manuscrito, cuáles son las características físicas de este manuscrito y qué letras se han utilizado. La mayoría de la gente usa este método, aunque es cierto que gasta mucho tiempo. Yo, por ejemplo, estoy trabajando con más de 2.000 manuscritos y tardo mucho en codificarlos. Pero una vez que se obtienen esos datos, el filólogo puede tener una intención y necesita todavía más tiempo para demostrar su hipótesis. Y la estadística lo que me ayuda es demostrar estos patrones que existían en la Edad Media sobre zonas que tienen un mayor similitud o que se aíslan de un modelo central de una forma además fidedigna, Esa sería para mí la diferencia.
P: ¿Cuál ha sido el hallazgo más sorprendente que ha obtenido aplicando estos métodos?
R: He podido observar que durante un largo periodo se ha considerado la zona navarra-aragonesa como una única unidad. Esto ya ha sido criticado por muchos filólogos porque parece que ha habido diferencias entre el romance navarro frente al romance aragonés. Entonces, frente a estos datos que en principio nos deberían decir que Navarra y Aragón tenían cierta similitud, he podido encontrar que durante el siglo XIII realmente había más similitud entre Navarra y la zona astur leonesa que con Aragón. Más adelante me gustaría observar si existió algún tipo de contacto entre estos dos reinos para describir si hubiera variantes similares entre ellas y a la vez tan diferentes con el modelo central que sería el castellano con el aragonés. Eso por ahora para mí ha sido uno de los hallazgos que me han dejado ver mis variantes prepositivas. Lo que más valoro dentro de mi tesis es cómo esta metodología de estadística avanzada me está dando buenos resultados y que se pueden aplicar a otras áreas, que es el objetivo al que quiero intentar llegar.
P: En su día a día, ¿qué pesa más: el trabajo filológico clásico o el análisis computacional?
R: Yo dediqué los primeros años de mi doctorado a ese análisis filológico y entonces ahora estoy en un punto mucho más centrado en lo que es la estadística lingüística y el análisis a través de herramientas de programación. Sin embargo, aunque ahora mismo la mayor parte de mi trabajo se centre en esa estadística siempre termino volviendo a la filología. Entonces, dentro de este trabajo, voy combinando ambas fases, aunque a día de hoy utilizo más la estadística.
P: ¿Se ha encontrado con cierto escepticismo dentro del ámbito más tradicional de la filología o la historia medieval y, de ser así, cómo lo ha intentado solventar?
R: La gente suele estar bastante abierta a recibir estadística dentro de la filología tradicional, pero no suele haber mucha. Me gustaría en algún momento hacer accesible, a través de la enseñanza, pero es cierto que hay gente que le puede costar más, ya que conllevaría mezclar la inteligencia lingüística con la matemática. No obstante, suelo encontrar muy buenas opiniones, pero podría haber una falta de accesibilidad por parte de filólogos hacia estas herramientas.
P: ¿Qué papel cree que jugarán las humanidades digitales en el futuro de los estudios medievales?
R: Para mí, la evolución es natural. Al final todas las ciencias se han nutrido de todo el avance dentro de la estadística y hemos avanzado mucho en ese aspecto con los cuerpos digitalizados. Por ejemplo, ya no tengo que estar buscando manuscritos en una biblioteca, sino que desde mi casa puedo acceder a mis 2.000 manuscritos sin problema. Yo creo que las humanidades digitales van a seguir avanzando, aunque va a ser un área más tradicional en cuanto a sus textos.
P: Para alguien joven que quiera dedicarse a este campo, ¿qué formación considera imprescindible hoy en día?
R: Lo más imprescindible es tener la capacidad de investigar, de hacerse preguntas o de observar. También es necesario formarse, por lo que animo a las universidades a integrar dentro de sus programas de grado el uso de estas herramientas básicas que sirvan para el aprendizaje de las humanidades digitales. Lo primordial es animar a la gente a que no tenga miedo y que intente realizar cursos sobre los temas que más les interesen. Porque el conocimiento siempre aporta y que esta área es una de las bases de la sociedad crítica.
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