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Naturaleza

Invasión de serpientes en Mallorca: «Ni con un ejército las erradicamos»

Las capturas y los dispositivos de control se han multiplicado en los últimos años mientras los científicos advierten de que la serpiente de herradura es «un depredador muy eficiente» que ha llegado para quedarse en la isla: «La he encontrado en algunos lugares escondidos donde te preguntas cómo ha llegado hasta allí»

La serpiente de herradura, sin vida, en el Camí de ca na Cili.

La serpiente de herradura, sin vida, en el Camí de ca na Cili. / Informer Santa Maria del Camí

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Palma

Aparece una serpiente de casi dos metros de longitud en una playa de Mallorca. Todos los bañistas escapan del agua asustados. Lo que parece una anécdota podría convertirse en una situación cada vez más cotidiana en la isla. “Tenemos que aprender a convivir con ellas. Ni con un ejército preparado para acabar con ellas lo conseguiríamos”, explica Samuel Pinya, profesor de Ecología de la UIB, que utiliza un lenguaje bélico porque la amenaza es muy importante: “Generará a la larga una desestabilización completa del ecosistema”.

Aumento de trampas para serpientes

Las consecuencias, que todavía nadie puede prever con exactitud, responden en parte al efecto mariposa que ideó a través de una metáfora el meteorólogo Edward Lorenz: “El aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas”. La idea es sencilla: una pequeña alteración puede acabar desencadenando cambios mucho mayores e imprevisibles. Los científicos temen las consecuencias con la expansión de las serpientes invasoras en Baleares.

Es una evidencia que se están expandiendo en Mallorca y en sus islotes. Así lo reflejan los datos facilitados por el Consorci per a la Recuperació de la Fauna de les Illes Balears (COFIB), entidad que depende de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural. Durante 2024 se capturaron 136 serpientes gracias a las 170 trampas instaladas por la Administración. Un año después, la cifra ascendió a 280 ejemplares y 375 trampas. En lo que va de 2026 ya se han desplegado cerca de 450 dispositivos y se han capturado 58 serpientes.

La variedad más capturada es la de herradura con un total de 384, mientras que la cifra de verdes ha sido de 61, verdes 28 y blanca, una.

Las serpientes blancas también han llegado a Mallorca.

Las serpientes blancas también han llegado a Mallorca. / DM

Aparición en la Serra de Tramuntana

“Ha incrementado, sí, sin ninguna duda”, afirma Pinya. El investigador recuerda que algunas especies introducidas hace apenas dos décadas ya aparecen en territorios donde antes no estaban presentes. “La serpiente de herradura no estaba en la Serra de Tramuntana y la he encontrado lugares escondidos donde te preguntas cómo ha llegado hasta allí”.

La explicación, sostiene, se encuentra en la propia biología de estos reptiles. “La principal razón es que no tienen depredadores eficaces que controlen la expansión”. Aunque recientemente se han documentado casos de erizos morunos capturando ejemplares juveniles de serpientes de herradura, aun así estos mecanismos naturales siguen siendo insuficientes.

Llegada a Mallorca

La historia de esta invasión comenzó de forma silenciosa. Las primeras serpientes llegaron ocultas entre árboles ornamentales importados desde la Península. “Las primeras documentaciones aparecían alrededor de viveros que importaban oliveras y otras plantas. Las serpientes pasaban el invierno escondidas entre las raíces y la tierra de estos árboles y llegaban aquí sin que nadie las detectara”, explica Pinya.

Destaca, además, una paradoja. La importación masiva de olivos coincidió con medidas destinadas a proteger los ejemplares centenarios de la Serra de Tramuntana. “Se intentó conservar las oliveras de Mallorca y, sin quererlo, se abrió una puerta a la llegada de especies invasoras procedentes de la Península”, resume.

Durante años el fenómeno pasó prácticamente desapercibido. “Al principio no se notaba tanto. Pero cuando empiezan a reproducirse y no existe un depredador que controle las poblaciones, crecen y empiezan a colonizar nuevos territorios porque entre ellas mismas tienen competencia”, asegura.

Una jaula para capturar serpientes.

Una jaula para capturar serpientes. / DM

Aumenta su presencia en la isla

La mayor presencia de serpientes durante las últimas semanas tampoco es casual. “Ahora las vemos más porque estamos en época de apareamiento. El calor ha aumentado, hay más actividad reproductiva y también están más activas sus presas. Por eso salen más”, señala Pinya. A ello se suma el papel de las redes sociales, que amplifican cada avistamiento y multiplican la sensación de que las serpientes están en todas partes.

“La serpiente es un depredador muy eficiente y probablemente ha venido para quedarse”, añade Andreu Rotger, profesor de Biología de la UIB. El investigador considera que la sociedad balear deberá asumir una nueva realidad. “Quizás tendremos que aprender a convivir con ellas. Lo que podemos hacer es controlar las poblaciones. Llegar a su erradicación es extremadamente complicado”.

Impacto ecológico

Para Rotger, el verdadero problema no son los encuentros ocasionales en playas, jardines o urbanizaciones. La preocupación se encuentra en el impacto ecológico. “A nivel ecológico implica muchos efectos negativos. En las islas las relaciones entre especies son más limitadas”, advierte.

Pone como ejemplo a las sargantanas. En determinados islotes desempeñan funciones esenciales para el equilibrio natural. Controlan insectos, dispersan semillas e incluso participan en la polinización de algunas plantas. “Si las serpientes llegan a determinados islotes y extinguen poblaciones de sargantanas, perderíamos una función ecológica muy importante”, alerta.

Pinya comparte esa preocupación y amplía el foco. Las serpientes no solo depredan sargantanas. También se alimentan de aves, roedores, dragones y otros reptiles. “Pensamos en el impacto sobre una especie concreta, pero el problema es más amplio”, subraya y añade: “Hay relaciones que todavía no están documentadas y no sabemos cuál será el impacto global, pero no será positivo”, advierte el profesor de Ecología.

Rotger defiende reforzar las campañas de concienciación y mejorar la coordinación entre administraciones y ciudadanos. “La comunicación es fundamental. Cuanto antes se detecten las especies invasoras y antes se actúe, mayores serán las posibilidades de controlar sus poblaciones”.

Porque si algo tienen claro los científicos es que la batalla ya no consiste en evitar la llegada de las serpientes. Esa fase quedó atrás hace años. El desafío ahora es otro: contener una expansión que parece imparable y minimizar su impacto en la isla.

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