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Análisis

Tarde y mal, pero además Armengol no se va

A once meses de las elecciones, Armengol deja al PSOE sin candidatos y bajo la tutela de quien cree que el poder es eterno

Armengol, durante el Consell Polític.

Armengol, durante el Consell Polític. / GUILLEM BOSCH / DMA

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Matías Vallés

Matías Vallés

El Govern volverá a recaer tras las elecciones de 2027 en una mujer, el resto son malas noticias. En la lógica de Francina Armengol, el poder no es absoluto del todo, pero sí eterno. De ahí que no solo propine un portazo a sus nulas expectativas autonómicas tarde y mal, porque además no se va. La presidenta del Congreso se considera una víctima del tamaño de Begoña Gómez, en su caso condenada por miles de votantes baleares caprichosos que dejaron de apoyarla, a pesar de que ejecutaba una política ultraconsevadora.

Debido a esta frustración, plasmada en su melodramático «esta iba a ser mi mejor legislatura», Armengol ha invertido tres años en castigar a su partido y a los votantes residuales a que puede aspirar el PSOE. Las mascarillas fraudulentas y las joyas de Zapatero, no devueltas en ninguno de los dos casos, son privativas de quienes las adquirieron pero impregnan a todos los candidatos socialistas. No pueden garantizar que no cuenten con un tesoro millonario en su caja fuerte.

A once meses de las elecciones, el bofetón de Armengol deja al PSOE a la intemperie y sin candidatos, pero bajo la tutela de una política intolerante con la mínima disensión. Ningún socialista mallorquín ha salido a denunciar la dictadura que han padecido durante tres años, mientras la expresidenta del Govern cultivaba una ambigüedad monárquica y azuzaba a Negueruela contra quien amagara una alternativa.

Armengol ha nombrado para empezar a su sucesora, Rosario Noséquién. Ni siquiera hay que cansarse denunciando que aprovechó su paso por el Govern para garantizarse una arbitraria adscripción de interventora, junto a Cati Cladera. Designar a la secretaria de Estado de Turismo en la comunidad más castigada y empobrecida por dicha plaga demuestra que el PSOE no ha perdido el sentido de la ironía, pero su único objetivo razonable es dejar a l PP de Prohens en sus 26 diputados actuales. Yen el Consolat.

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