La movilidad compartida y eléctrica, alternativa para el futuro turístico de Mallorca
El Foro Movilidad Acciona aborda la transición hacia un modelo más sostenible, con el sharing de coches y motos eléctricas como una de las soluciones para descongestionar la isla

Alberto Fraile, Cristóbal Herrera, Diego Viu y Santiago Benjumea dialogaron sobre el futuro de la movilidad en Mallorca. / B. RAMON
Mallorca afronta el reto de transformar su movilidad sin obviar el papel preponderante del turismo en su economía ni la presión creciente que la actividad diaria ejerce sobre el territorio. Bajo el lema Movilidad sostenible, el futuro del turismo, el Club Diario de Mallorca acogió el pasado miércoles el Foro Movilidad Acciona. Moderado por el periodista Alberto Fraile, permitió conocer las posturas de representantes de la administración, del sector del alquiler de vehículos y de la empresa privada frente a los desafíos de la isla y las posibles vías de cambio.
El encuentro contó con la participación de Diego Viu, director general de Economía Circular, Transición Energética y Cambio Climático del Govern; Cristóbal Herrera, presidente de Baleval; y Santiago Benjumea, director comercial de Silence, compañía de movilidad de Acciona. Fraile abrió el debate ilustrando un contexto conocido, pero cada vez de más urgente respuesta. El turismo es uno de los pilares de la economía balear, aunque también genera tensiones sobre la movilidad, el territorio y la calidad de vida de los residentes. Electrificación, digitalización, movilidad compartida e intermodalidad, señaló, han dejado de pertenecer al futuro para formar parte del presente.
Viu quiso abrir su intervención con un diagnóstico a modo de advertencia. “La movilidad sostenible no puede reducirse solo a sustituir vehículos de combustión por eléctricos”. A su juicio, Balears debe abordar al mismo tiempo dos grandes problemas que avanzan en paralelo, como son las emisiones y la capacidad de carga de las infraestructuras. El director general recordó que en los meses de mayor afluencia sobran en Mallorca entre 90.000 y 100.000 coches, aunque subrayó que una parte muy elevada de los desplazamientos corresponde a los propios residentes. Por ello defendió medidas que no se perciban como un castigo, sino como una mejora real para quienes viven en las islas, con más transporte colectivo, mejor organización de los accesos y alternativas que faciliten moverse con menos presión sobre las carreteras.
Desde el sector del rent a car, Cristóbal Herrera manifestó que no debemos atribuir la responsabilidad de la congestión únicamente a los vehículos de alquiler. El presidente de Baleval recordó que la movilidad se resiente tanto en temporada alta como durante el curso escolar y vinculó el problema a una realidad más amplia, marcada por el crecimiento demográfico, la falta de adaptación de determinadas infraestructuras y la necesidad de analizar con más profundidad el modelo turístico. Herrera defendió que las empresas de alquiler quieren formar parte de la solución y apuntó que no solo los turistas recurren al rent a car, sino también residentes, empresas que necesitan un vehículo o un apoyo de transporte de forma puntual.
La transición hacia el vehículo eléctrico, sin embargo, todavía encuentra barreras. Herrera explicó que la demanda de eléctricos en el alquiler sigue siendo reducida, por debajo del cinco por ciento, debido al desconocimiento, la incertidumbre sobre la recarga y la dificultad de pedir al visitante que aprenda durante sus vacaciones cómo funciona un sistema que no domina. A ello añadió problemas propios de las flotas, como el valor residual de los vehículos, el mercado de segunda mano, la fiscalidad, el mantenimiento y la necesidad de más infraestructura en puntos clave como el aeropuerto.
Santiago Benjumea defendió que muchas de esas barreras empiezan a desaparecer gracias a nuevas soluciones tecnológicas. El director comercial de Silence destacó el papel de los vehículos eléctricos ligeros, de dos y cuatro ruedas, y el sistema de baterías extraíbles e intercambiables como una vía para facilitar el uso diario sin depender siempre de un punto de carga convencional. Según explicó, la experiencia de los usuarios que prueban un vehículo eléctrico suele ser positiva, pero todavía falta que particulares y flotas se atrevan a incorporarlo como una opción real.
Benjumea puso especial énfasis en la movilidad compartida. A su juicio, Mallorca tiene margen para promover la implantación de servicios de sharing de coches y motos eléctricas “como alternativa rápida y sostenible para reducir la congestión, tanto para residentes como para visitantes o trabajadores desplazados”. El modelo, ya presente en otras ciudades españolas, permitiría acceder a vehículos por minutos y ofrecer una opción flexible para trayectos urbanos o desplazamientos puntuales, sin necesidad de incorporar más coches privados a la circulación. El portavoz de Acciona defendió que el despliegue no tiene por qué ser inmediato en toda la isla, sino progresivo, empezando por las zonas con mayor presión de tráfico.
El Govern también contempla esa línea de trabajo. Viu explicó que los planes de transición energética incluyen aparcamientos disuasorios, conexiones con transporte urbano y fórmulas que favorezcan el uso compartido de vehículos. Admitió que todavía existen barreras regulatorias, pero consideró necesario observar modelos que ya funcionan en otras ciudades y adaptarlos a Baleares. Para el director general, el sharing puede favorecer el bolsillo del usuario, reducir la congestión y convertirse en uno de los vectores de la movilidad futura.
El foro también abordó el papel del transporte público. Viu recordó que Palma avanza hacia una flota de autobuses más electrificada, con el objetivo de superar el centenar de unidades eléctricas en 2030, además de trabajar en una tarjeta y una tarifa únicas que simplifiquen los desplazamientos. También aludió al crecimiento de la red MELIB de recarga eléctrica y a la necesidad de seguir generando confianza en el usuario para que el cambio de hábitos sea posible.
En la recta final, los ponentes coincidieron en que la movilidad sostenible exige una combinación de medidas. Herrera reclamó concienciación, mejor infraestructura, una fiscalidad coherente y soluciones para el mantenimiento de vehículos eléctricos. Benjumea resumió el reto en tres líneas, colaboración entre empresas y administración, flexibilización del acceso al sharing para lograr una descongestión rápida y más pedagogía para que el usuario final entienda que la micromovilidad eléctrica, de dos y cuatro ruedas, también forma parte de la solución.
Una de las principales conclusiones fue que Mallorca ya está inmersa en una transición que no dependerá de una única respuesta. Administración, empresas y sociedad deberán coordinarse para avanzar hacia un modelo que haga compatible la actividad turística con una movilidad más limpia, eficiente y amable para los residentes.
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