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El PP le pondrá un Falcon a Pedro Bestard

Núria Riera interpreta a Leire Díez en una emotiva defensa del abuso de bienes públicos en provecho de la ultraderecha

El presidente del Consell, Llorenç Galmés, tras la firma del acuerdo con el líder de Vox, Pedro Bestard. |

El presidente del Consell, Llorenç Galmés, tras la firma del acuerdo con el líder de Vox, Pedro Bestard. | / ISAAC BUJ/E.P.

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Matías Vallés

Matías Vallés

Este diario publicó el descaro genético de Pedro Bestard, que pretendía compatibilizar la vicepresidencia del Consell con la presidencia de la Federación de Caza. Se amparaba seguramente en que son labores idénticas, salvo que los cazadores no ejercen la violencia. Una vez instalado en el cargo más rentable de su repertorio, el auténtico Homo Voxis mantuvo su anterior querencia cinegética. Así consta en el vergonzoso abuso de bienes públicos que un miserable escrito del Consell, carente de firma, considera «sin ninguna relevancia destacable».

El informe tampoco nombra a un tal «Pedro Bestard», pero se asumirá que los burócratas se refieren a su persona. La pésima redacción mejoró en la versión de Núria Riera dirigida por Llorenç Galmés, porque la campeona mallorquina del absentismo laboral con fondos públicos interpretó a Leire Díez en su emotiva defensa del abuso de los coches oficiales, siempre que sea en provecho de la ultraderecha.

Es fácil concluir que Bestard es un aprendiz por comparación con Riera, que se sentía lógicamente celosa ante la hipótesis de verse superada en desfachatez por un recién llegado. Sin embargo, la energía desplegada por la portavoz demostró que el PP está enamorado de Vox hasta las trancas. Es el partido que querrían ser los populares, en el Govern con Le Senne y en el Consell con Bestard. La derechita va por el buen camino, en la imitación del modelo.

A Riera solo le faltó concluir que a Bestard no le basta con «la disponibilidad exclusiva de tres coches», y que necesita un Falcon o un yate de treinta metros para pasearse por las posesiones de la derecha con el boato apropiado. Por si hay algún ingenuo que todavía cree en la inocencia de Zapatero y del dirigente ultraderechista del Consell, la culpabilidad queda exhibida en la supresión de la rotulación de los vehículos. ¿Para qué retiró los símbolos del Consell, si los coches iban a utilizarse en misiones oficiales? Con el agravante de que ni siquiera los sustituyó por un viril emblema de la Falange.

Gracias a la adoración del PP, la ultraderecha está conquistando sus cotas más preciadas, y sin necesidad de ganar una guerra que obliga a tomar decisiones radicales con los disidentes. Mallorca estaba preparada para recibir una dosis de basura ideológica franquista, pero hay que celebrar la facilidad de Vox para aclimatarse a la corrupción vulgar que caracteriza desde siempre a sus vecinos populares.

Por supuesto, PP y Vox consideran insuficiente que la población les aguante, y exigen ademas que se les pida perdón. Si en Mallorca existiera algo parecido a una izquierda en condiciones, la imagen bufa de un vicepresidente del Consell con tres vehículos para uso privado como si fuera la presidenta del Govern se traduciría en una remontada de las expectativas progresistas. Lo cual equivale a soñar con un informe veraz de la institución insular.

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